Montevideo - Los problemas ligados a la inmigración son un desafío que los países ricos deben asumir para evitar que el emigrante latinoamericano aparezca "casi como un delincuente", afirmó hoy el canciller, Didier Opertti, al inaugurar la IV Conferencia Sudamericana sobre Migraciones.
El tema es motivo de "desencuentros" entre las naciones desarrolladas y los países en vías de desarrollo, "pero la figura de la migración reclama una decisión especial y un compromiso efectivo" de todas las partes, agregó.
Las naciones de América Latina y el Caribe deben incluir en sus negociaciones internacionales "el tema de los emigrantes, sus derechos y sus necesidades; y los países poderosos tienen que asumir la problemática e incluirla en su agenda", afirmó el canciller uruguayo.
Opertti, al hablar frente a delegados de los diez países sudamericanos y observadores de varias naciones europeas y organismos internacionales, destacó que el tema de la emigración "no figura" en las negociaciones de la proyectada Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que impulsa Estados Unidos.
Sin embargo, destacó, "sí está presente" en el Mercosur, el bloque regional que integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y al que están asociados Bolivia y Chile.
Desde esta región "podemos avanzar" en la búsqueda de soluciones para el tema de la emigración, "que se ha convertido en notorio y muchas veces en dramático", agregó.
Para el ministro uruguayo, "no son pocos" los casos en que los emigrantes de América Latina y el Caribe quedan "enfrentados a una muralla" y en los que "aparecen casi como delincuentes".
Advirtió además que sobre el tema de la emigración a nivel internacional se ven "actitudes reticentes o cargadas de perjuicios", y alentó a que se profundicen las negociaciones entre todos los países.
El director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Brunson Mc.Kinley, destacó que América Latina y el Caribe fue la región del mundo que recibió la mayor cantidad de divisas de sus emigrantes durante 2002: 25.000 millones de dólares, sobre un total de 80.000 millones enviados a sus países por los emigrantes a nivel mundial.
A nivel internacional "se percibe una nueva idea de cooperación entre los países receptores de emigrantes y los de origen de los mismos para buscar el equilibrio", indicó.
Los países en desarrollo "sufren la pérdida de personas activas que se marchan, pero al mismo tiempo ganan importantes divisas", destacó.
Mc.Kinley señaló que la OIM "está trabajando" para abaratar el coste de las transferencias de dinero que hacen los emigrantes a sus países y además "mejorar el uso de esas divisas para que sirvan al desarrollo de esas naciones".
En ese sentido, destacó "avances importantes" en Colombia y Guatemala.
Es "preciso" un debate internacional sobre "el rumbo de la emigración futura" y es "necesaria una emigración laboral regulada", agregó.
El director de la Organización Internacional para las Migraciones dijo que una "inmigración seleccionada puede paliar el problema del envejecimiento de la población en Europa".
La "mejor forma" de luchar contra la emigración irregular "es tener canales claros y regulares" para quienes buscan un mejor horizonte económico fuera de su país, afirmó. En la conferencia de Montevideo, que se extenderá hasta mañana, participan delegaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
Como observadores están presentes representantes de Australia, Canadá, España, Estados Unidos, Italia y de organismos internacionales, entre ellos la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
En las deliberaciones se busca coordinar estrategias y programas regionales en el tema migratorio, y se analizan las legislaciones nacionales y el desarrollo del Observatorio Sudamericano sobre Migraciones.
EFE