Pedro Clavijo
La familia Díaz vive en una vivienda situada en la calle Ramón Ortiz casi Industria, a unas ocho cuadras del centro de Juan Lacaze. En el barrio Isla Mala, a pocos metros de la playa.
Alrededor de 20 focos ocurrieron, en forma inexplicable, en los últimos 15 días en esa casa, cuyo propietario es el técnico químico Camilo Díaz (72). El especialista en fibra de vidrio trabajó años en Campomar y Soulas.
Tras los sucesivos siniestros, los bomberos iniciaron una investigación para determinar el origen de los mismos, los cuales también afectaron predios vecinos. Su tarea se ve difultada por la ausencia de testigos.
Según los integrantes de la familia Díaz, su hija menor Sara (14), hace arder todo lo que toca. Ella mismo lo reconoció que se incendia todo lo que toca, dijo Camilo a El País.
Mientras, el jefe Regional de Bomberos, comisario Walter Soba reconoció que, el miércoles 4, una dotación de efectivos concurrieron a un principio normal de incendio de pastizales en la finca.
Soba relató que, en los días siguientes, ocurrieron distintos focos ígneos en diferentes ambientes de la casa que, según los moradores, se encendieron por sí solos.
Al ingresar en la casa se siente el olor natural de los incendios. En el piso se observan restos de cenizas que han sido limpiadas. Al mismo tiempo, techo, ventanas, cortinas, libros, colchones, ropa y hasta un enciclopedia presentan haber sido quemadas.
Camilo Díaz dijo que cuando la Policía se encontraba en el lugar se observó un foco de fuego en algunos plásticos viejos, muebles y cortinas. Día a día, la casa fue sufriendo las consecuencias de las llamas. Almohadones, sillas y enseres domésticos fueron tomando fuego, lo que generó respuestas de Camilo. El propietario de la vivienda muestra las llagas de su mano generadas por apagar tanto fuego.