FEDERICO CASTILLO
La huelga médica se desactivó y atemperó un escenario cargado de conflictividad en la salud. Pero la marea dejó una relación muy deteriorada entre médicos y sociedad y el SMU propone la figura del ombudsman de la salud para mejorar las cosas.
Fue una semana y media donde los médicos estuvieron metidos en el ojo de la tormenta. Y en un país con un amplio menú de conflictos, su amenaza de activar una huelga en defensa de las Cajas de Auxilio no cayó bien en ningún lado.
Fueron atacados por el sistema político -sectores del Frente Amplio anunciaron movilizaciones e hicieron pintadas en su contra- y también fueron, literalmente, golpeados por los usuarios; porque cuando el conflicto estaba en su punto de ebullición un dirigente del Movimiento de Usuarios de la Salud agredió en los pasillos del Ministerio de Salud Pública al directivo de los Anestésico-Quirúrgicos José Vera. Todas estas cuestiones estuvieron presentes en la última asamblea de médicos, donde un gremio victimizado desactivó los paros, pero advirtió que su imagen estaba ya muy deteriorada ante la sociedad toda.
El presidente del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), Julio Trostchansky, reconoció el problema, pero dijo que hay que aprovecharlo. "Nosotros pensamos que hay que tomar las situaciones de crisis como un momento de oportunidades para construir soluciones. Y necesitamos de acciones que permitan recobrar la confianza, recomponer la relación, y permitirnos legitimarnos frente a la sociedad", señaló.
En lo que piensa Trostchansky es en la creación de una figura para que los usuarios canalicen sus inquietudes y quejas, y sobre todo se sientan escuchados. La idea es impulsar la creación de un ombudsman de la salud.
En el ámbito sanitario existen distintos espacios donde los usuarios pueden descargar sus protestas. Hay centros de atención a usuarios en mutualistas y hospitales, existen oficinas similares en el Ministerio de Salud Pública, donde también hay representantes de los usuarios en órganos de dirección como el directorio de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) y en la Junta Nacional de Salud (Junasa).
Sin embargo, nada se acerca a este vínculo tan directo entre médico y paciente que se pretende generar con un ombudsman, un intermediario entre los médicos y la sociedad.
Trostchansky adelantó que esta figura podría funcionar dentro del propio SMU o también en el Colegio Médico, cuya integración aún no ha sido definida.
El conflicto. Lo que terminó de desgastar la imagen de los médicos fue el extenso conflicto que llevaron adelante para defender las Cajas de Auxilio. Fue casi un año de negociación, con paros y protestas varias en el medio, pero que terminó a favor de los profesionales; mantienen las Cajas (al menos por cinco años más) y amplían el subsidio por enfermedad a todos los médicos, estén o no incluidos en las Cajas.
Pos eso, el vicepresidente del SMU, Martín Fraschini, destacó que la amenaza de la huelga fue necesaria. "La medida de paro generó la unión de las tres gremiales médica y un mejor lugar de poder para negociar. Eso fue lo que fuimos a buscar y se encontró", dijo.
Fraschini agregó que hasta ese momento el ministro de Salud, Daniel Olesker, "se escondía" y no ofrecía respuestas. "Después el gobierno reaccionó, sobre todo el Ministerio de Economía, que hizo las cosas bien", señaló Fraschini, quien insistió en la importancia de la fuerza gremial para que esto haya ocurrido.
Trostchansky, sin embargo, prefirió en todo momento evitar medidas extremas. Argumentó que hoy en día el sindicalismo debe "actuar distinto". "Creo que debe basarse en la negociación y en la existencia de propuestas alternativas. Y más si somos profesionales", puntualizó.
En lo que ambos directivos del SMU coinciden es que ahora se viene una nueva etapa, en la que deberán profundizar en los cambios de modalidad en el trabajo médico, algo que también redundará, al menos eso se espera, en una mejor relación con el paciente.