Nuestra lengua proviene del latín. Este era, como se sabe, el lenguaje del Imperio Romano, uno de los más grandes de la antigüedad.
Las palabras que llegaron a nosotros sufrieron transformaciones en cuanto al idioma original. Cambiaron ciertas letras, perdieron algunas, agregaron otras.
Sin embargo, determinados vocablos se conservaron tal cual eran originariamente.
Esos son los latinismos.
¿Qué actitud toma la Academia Española con respecto a ellos? Los acepta como son, los adapta a las reglas de acentuación del español y no admite que se pluralicen.
En general, muchos de ellos se usan en la lengua culta, pero otros han entrado al lenguaje estándar y ahí surgen las dificultades: ¿Cómo escribirlos? ¿Cuándo tildarlos? ¿Qué hacer para marcar su número?
A los de utilización corriente nos referiremos:
1) Currículum vitae
Con esta grafía, aparece en el Diccionario de la Academia, definido como: "Relación de títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc. que califican a una persona".
En latín, "currículo" significaba "carrera" y "vitae", de vida. La palabra original se adaptó a nuestras reglas de tilde: como es esdrújula, lleva acento escrito.
Pero, no tiene plural.
La forma "curricula", usada incluso por las autoridades de la educación, es incorrecta. El término existía en latín y, en ese idioma, era el plural de "currículum". Pero, para el español, la "a" simboliza, en casi todos los casos el femenino, nunca al plural.
Por lo tanto, si queremos pluralizar la palabra, el único medio con el que contamos es el de poner en plural sus acompañantes, ya sea adjetivos o artículos.
Presentó un buen currículum vitae.
Todos los currículum vitae eran satisfactorios.
"Todos" y "los" trasmiten la idea de plural.
Por otra parte, la Academia Española decidió castellanizarla. Eso significa que el latinismo coexiste con un término, más adaptado a nuestra grafía: currículo. Y este sí, como palabra española, tiene plural: currículos.
Presentó un buen currículo.
Todos los currículos eran satisfactorios.
El usuario del lenguaje seleccionará una u otra forma, pero tendrá en cuenta lo siguiente:
a) Si elige la primera, no podrá pluralizarla, pero sí acompañarla de "vitae", que también es palabra latina.
b) Si elige la segunda, podrá pluralizarla, pero no acompañarla de "vitae" porque estaría utilizando vocablos que pertenecen a diferentes lenguas.
2) Memorándum
No llevaba tilde en latín; significaba "cosa que debe memorizarse". La Academia la tilda (palabra grave terminada en consonante) y la incluye en su diccionario con dos significados: "Librito o cuaderno en que se apuntan cosas de las que uno tiene que acordarse.//Informe en que se expone algo que debe tenerse en cuenta para una acción o un determinado fin".
Es un caso muy similar al anterior. El plural, en latín, era "memoranda", pero el español considera incorrecta esta forma. Por lo tanto, para pluralizarla hay que recurrir al plural de las palabras que acompañan.
Presentó un buen memorándum.
Presentó unos buenos memorándum.
"Unos" y "buenos" dan la idea de plural.
También este vocablo ha sido castellanizado: memorando (sin tilde, porque a pesar de que sigue siendo grave, ahora termina en vocal).
Su plural es memorandos.
Presentó un buen memorando.
Presentó unos buenos memorandos.
En el lenguaje cotidiano, en especial en el de las oficinas, se usa con frecuencia "memo", fruto de esa tendencia que tenemos los hablantes de acortar las palabras.
Hasta 1992, la Academia Española definía como "memo" a una persona tonta, inútil, incapaz.
Pero, en su último diccionario de 2001, reconoce el término como sinónimo de memorando, si bien especifica que es propia de Chile y Honduras e ignora su uso en Uruguay.
3) Ítem
El Diccionario la incluye como "adverbio latino que se usa para hacer distinción de artículos o capítulos". Le pone tilde porque es grave terminada en consonante.
Como latinismo, tampoco tiene plural.
Circula, aun en el lenguaje culto, la forma "ítems" que viola todas las reglas:
a) Aparece con tilde, que, si el término existiera no debería llevar, ya que es grave, pero terminado en "s".
b ) Agrega una "s" para indicar el plural. Cuando las palabras terminan en consonante, se pluralizan con "es": árbol-árboles , álbum-álbumes.
Por lo tanto, si tuviéramos que ponerla en plural, lo adecuado sería "ítemes", forma que nadie usa.
Lo correcto, entonces, es mantenerla invariable en el plural y recurrir a sus acompañantes para indicarlo:
Hay un ítem que no comprendo.
Hay varios ítem que no comprendo.
"Varios" trasmite la idea de plural.
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