Ana María Abel
Lic. Ciencias Familiares
SilJason Shelowitz, de 32 años, empieza a ser conocido como diseñador gráfico neoyorkino apasionado de su profesión que ha puesto, con creatividad, al servicio de inducir buenas maneras entre los habitantes de su ciudad. Inspirado en el logo de la empresa de transporte de Mahattan (MTA, Metropolitan Transportation Authority), inventó la sigla MEA (Metropolitan Etiquette Authority)
Shelowitz tiene su estudio en Chelsea y diseña carteles que invitan a practicar los buenos modales. A modo de ejemplo cito dos: "No tires los puchos al suelo: apágalos y ponlos en las papeleras", "Levanta tus pantalones: nadie desea ver tus calzoncillos".
Los mensajes en grandes letras rojas van a acompañados de imágenes simples y evocadoras de lo que desea transmitir. Primero diseña en papel y luego lo pasa luego a chapas de aluminio. Él mismo coloca los carteles en las calles haciéndose pasar por un operario más. Cuando le preguntan acerca de esta ocurrencia, responde: "Lo mío es arte convertido con sentido común al servicio público". Su iniciativa desafía las ordenanzas y lo pone al borde de la sanción.
Shelowitz procede de una familia de color. En su casa le enseñaron que decir "excuse me" (disculpe) no puede ser una frase pronunciada en las colas para abrirse paso sin ninguna cortesía; que al subir a un transporte público no puede ir ensimismado en su música sin mirar si viaja una embarazada o un anciano; que antes de subir a un ómnibus hay que dejar bajar a los demás; que si come caramelos o toma una bebida en la calle, debe retener el envase hasta encontrar una papelera.
¿Vamos a esperar que la globalización acerque al Río de la Plata los sencillos y sensatos mensajes de Shelowitz? Si nuestros hijos adquieren desde la infancia buenos modales, finalizada su preparación profesional no deberán acudir a una academia de protocolo para aprender a utilizar la servilleta, saludar al entrar en un ascensor, atender amablemente a quienes preguntan una dirección, dar las gracias o utilizar con discreción el celular en lugares públicos.
Las normas básicas de convivencia no dependen del contexto socio económico o de la edad, y son simple cortesía ¿Cómo serían las relaciones humanas sin lo que algunos consideran, equivocadamente, frases hechas? ¿Cómo sería la convivencia en casa o la ciudadana sin el "gracias" o el "disculpe"?
Aún no conozco al padre que se cansa de escuchar un "gracias" en boca de su hijo, ni a la mujer que está harta de un "te quiero" de su marido. El hecho de que las frases de cortesía hayan superado la prueba del paso del tiempo nos está enviando un interesante mensaje.
flia@iuf.edu.uy
Déficit de atención con hiperactividad.
Expertos de la Fundación Adana, creada sin ánimo de lucro para informar sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (www.fundacionadana.org) indican que ciertos psicoestimulantes bien administrados son eficaces para reducir en un 70% trastornos infantiles.
Convivir o casarse.
Investigadores de la Universidad de Wisconsin señalan que "ante el mismo nivel de insatisfacción, las parejas que han cohabitado antes del matrimonio están más inclinadas a aceptar el divorcio como solución". Un 38% de éstos se divorcian contra un 27% que se casan directamente.