Mujica primero dejó actuar a su canciller, quien fue el principal impulsor de la ley interpretativa. Luego lo desautorizó y marcó su posición contraria al proyecto aprobado en el Senado. El Frente Amplio no le siguió el apunte.
Las idas y venidas, y la tardanza en pronunciar claramente su postura caracterizaron el accionar del presidente José Mujica en relación con la ley de Caducidad, desde la campaña electoral de 2008.
Fue justamente en agosto de 2008 que Mujica cambió de postura y decidió apoyar la recolección de firmas para plebiscitar la anulación de la ley de Caducidad. Sin embargo, durante la campaña electoral -en la que realizó cientos de actos en Montevideo y el interior- no hizo referencia al plebiscito, lo que le valió críticas de dirigentes de las organizaciones sociales que impulsaban la consulta.
Tras la derrota de la propuesta para anular la propuesta para anular la ley de Caducidad, tanto Mujica como Danilo Astori aseguraron públicamente que respetarían el resultado de la consulta. "Lo que laudó el soberano no se discute, se acata", afirmó Mujica. Agregó que "tener eventualmente una mayoría parlamentaria no legitima de que se le pueda enmendar la plana a una decisión que tomó la gente".
Pero en 2010, cuando aún el Frente Amplio procesaba el resultado negativo de la consulta que apoyó, el planteo del caso de la desaparición de María Claudia García de Gelman (ocurrido en 1976) en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, hizo que Cancillería reactivará la posibilidad de eliminar la norma.
Fue el ministro de Relaciones Exteriores Luis Almagro, quien adelantó al Frente Amplio (FA) que la Corte de la OEA seguramente reclamaría a Uruguay sacar del ordenamiento legal la ley de Caducidad. El Estado -representado por la Cancillería- no respondió a los argumentos esgrimidos por la familia Gelman ante la OEA, lo que significó allanarse a la posición de los demandantes.
El Frente Amplio rápidamente tomó el tema, fogoneado especialmente por sectores electoralmente minoritarios pero con fuerte peso en la interna, como el Partido Comunista, el Partido por la Victoria del Pueblo y el Nuevo Espacio. Una comisión que integró el canciller acordó el texto de un proyecto de ley para anular los efectos jurídicos de la ley de Caducidad. Almagro alertó sobre la necesidad de que el proyecto se aprobara lo antes posible, para evitar o atenuar una condena de la Corte Interamericana de la OEA.
En octubre de 2010, con los votos frentistas, la cámara de Diputados aprobó el proyecto. Pero en noviembre comenzaron las señales desde la Presidencia de que se discrepaba con el texto (en letra y espíritu, muy similar al que había sido rechazado en el plebiscito). El secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, fue el primero en marcar distancia del proyecto de Almagro y afirmó desconocer si contó con el visto bueno de Mujica.
Dijo que el Poder Ejecutivo no presentó el proyecto porque le encontraba objeciones de forma, lo que era compartido por el presidente. Añadió que en ese momento el presidente dijo que era un tema de la fuerza política y no del gobierno.
Sin embargo, en el mismo mes, el subsecretario de Relaciones Exteriores Roberto Conde, recordó que cuando se le informó al presidente de la demanda contra Uruguay, "Mujica dijo que la Cancillería tiene que cumplir con su deber y que trabajáramos en base al criterio de que el Estado debe eliminar del orden jurídico la existencia de esta ley".
Distancia. El propio Mujica expresó más tarde, a través de un comunicado, que "los aportes realizados" por Almagro en una comisión del FA, "no fueron decisión del gobierno, sino colaboración militante y personal del mismo". Agregó que "reafirma apoyo y acatamiento a la decisión de la mayoría expresa del FA", distanciando al gobierno del tema.
El proyecto sancionado en Diputados pasó al Senado, donde tres legisladores del FA adelantaron que no lo votarían (Jorge Saravia, Eleuterio Fernández Huidobro y Rodolfo Nin), y el presidente dio más indicios de su oposición a la ley interpretativa, lo que incluyó reuniones con militares.
En marzo, y por unanimidad, el Plenario Nacional del FA obligó a sus legisladores a votar a favor del proyecto interpretativo. En el mismo mes, la Corte de la OEA condenó a Uruguay por la desaparición de María Claudia García de Gelman. Mujica no comunicó oficialmente a la bancada de senadores del FA su posición contraria, pero sí recibió a retirados militares que le manifestaron la preocupación existente en la interna militar ante la eventual aprobación de la norma.
Tras intensas gestiones internas, el 12 de abril los senadores oficialistas -con la excepción de Saravia- aprobaron el proyecto con algunas modificaciones. El día después, Mujica aseguró que no vetaría la ley pero expresó que esa iniciativa lo "tensiona todo".
Fue recién el 4 de mayo pasado cuando Mujica decidió hacer su movida fuerte para intentar detener la aprobación de la ley. Ese día concurrió sin anuncio previo al Parlamento y se reunió con la bancada de diputados oficialistas, a quienes les manifestó su posición contraria a la aprobación del proyecto de ley, que "compromete al Frente". Les advirtió de las consecuencias electorales negativas que tendría para esa fuerza política.
A esa instancia, Mujica concurrió acompañado por Alberto Breccia y el vicepresidente Astori -que días antes se había manifestado en el mismo sentido en una entrevista publicada por El País, aunque había votado la ley en el Senado-. Astori informó a los diputados que Tabaré Vázquez tenía la misma posición que él y Mujica.
"No vengo a pedirles que no voten, pero siento la necesidad, más que como presidente, como integrante de la fuerza política, de decir que éste es un camino equivocado", dijo el mandatario a los diputados.
"No vengo a buscar rédito político, estoy preocupado por el futuro del Frente Amplio. No hay argumento que se pueda usar en campaña electoral que rebata el hecho de que se pasan por alto a dos plebiscitos. Esta ley compromete el futuro del Frente en el gobierno", añadió.
La movida de Mujica tuvo fuertes repercusiones en la interna frentista. Los diputados decidieron que no les correspondía a ellos resolver sobre el planteo presidencial, sino a la fuerza política y allí se trasladó el debate. El MPP y Asamblea Uruguay respaldaron al presidente y plantearon caminos alternativos a la anulación. El Partido Comunista, el Nuevo Espacio y el PVP se mantuvieron firmes en que la ley debía ser aprobada.
La dirección del FA acordó llamar a un nuevo Plenario, la única instancia capaz de revertir la decisión anterior. El Plenario ratificó su resolución anterior, obligando a los diputados a votar la ley.
Pero algunos diputados, en especial Víctor Semproni, se alinearon a la posición de Mujica y dejaron entrever que no votarían la ley. Finalmente solo Semproni mantuvo esa posición, aunque el Espacio 609 (al que pertenece su sector Congreso Frenteamplista) anunció que acompañaría la decisión del plenario.
Con las cartas ya echadas, Mujica llamó a Semproni a "no inmolarse" y a acatar el mandato del FA votando el proyecto. También pasó factura a la interna frentista: "Yo esperé hasta el final que me consultaran en algo y nadie me dio vela en ese entierro", dijo con relación al proyecto.
No quedó ahí el malestar del presidente, sino que dejó por el piso la actuación de Almagro: "Lamentablemente, la Cancillería se nos escapó, y cuando quisimos acordar se metió en el tema. Tenemos el mejor concepto del ministro Almagro. Lo llamamos al orden pero no tenemos como criterio agarrárnosla con los que se pasan por trabajar. Y si Almagro puede cometer un error es porque labura mucho", comentó.
Días después, ante los reclamos de la oposición de que Almagro dejara el cargo, Mujica lo ratificó.
El miércoles, en el Bicentenario de la batalla de Las Piedras, Mujica volvió sobre el tema y pidió no trasladar "a las nuevas generaciones de militares las frustraciones de las nuestras" y a "sujetar el odio" que "apenas sirve para la barbarie".
Al mediodía de ayer, desde su audición semanal en M24, el presidente solicitó a Semproni que "acompañe la decisión del FA a pesar de su discrepancia".
"Lo que importa es que hay una decisión política de la fuerza de gobierno para que se siga el intento de derogación y esto por razones de disciplina partidaria debería ser acompañado", subrayó Mujica.
Presidente define si concurre hoy a Marcha del Silencio
El presidente José Mujica prevé concurrir a la "Marcha del Silencio" que se realiza hoy viernes, como todos los 20 de mayo, fecha en que se conmemoran los asesinados de los legisladores Zelmar Michelini (Frente Amplio) y Héctor Gutiérrez Ruiz (Partido Nacional), ocurridos en Buenos Aires en 1976. Mujica ha concurrido a todas estas marchas, convocadas por la Asociación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, y en principio la de esta jornada no será la excepción, dijeron a El País personas del entorno del mandatario.
Igualmente, la decisión se tomará esta misma jornada, cuando esté en claro la votación de la Cámara de Diputados respecto del proyecto de interpretativo de la ley de Caducidad ya aprobado por la Cámara de Senadores con los votos del FA.
Existe preocupación en el entorno de Mujica respecto a cómo pueda ser recibido en la marcha, debido a su posición contraria a la anulación de la ley de Caducidad.
Además, Mujica cumple hoy 76 años.