Gayatri Devi
En 1989, la "raj mata" (reina madre) como se hacía llamar, ataviada con un espléndido sari de color turquesa, recibió en su casa a la enviada de El País de Madrid, Georgina Higueras. Gayatri Devi tenía 70 años pero aún mantenía los rasgos de la belleza que la llevó a conquistar al maharajá de Jaipur. La periodista describió la casa -antiguo pabellón de tenis del palacio de Rambagh- como un pequeño museo de recuerdos en el que cientos de fotografías evocaban la brillantez de su vida social. Desde el príncipe Felipe de Edimburgo hasta Jacqueline Kennedy, cientos de personajes de la vida política y cultural internacional visitaron Jaipur. Ya entonces ella tenía problemas con las autoridades y con el hijo de la primera mujer de su marido, el actual maharajá de Jaipur, por cuestiones de herencia. "Hay cosas que pertenecen al patrimonio familiar y no se pueden vender", dijo.
Nacida princesa de Cooch Behar (hoy un distrito del Estado indio de Bengala occidental), Gayatri Devi fue todo un personaje desde su niñez hasta su reciente muerte en un hospital de Jaipur, adonde fue trasladada en un avión-ambulancia, según ella misma pidió, después de sentirse mal en Londres y ser internada en una clínica por problemas respiratorios y estomacales. Tenía 90 años y una intensa vida a sus espaldas. Ahora comienza la disputa por su herencia valorada en más de 300 millones de euros, entre el Estado indio y una legión de parientes. Con la muerte en 1997 de su único hijo, son los nietos, sobrinos y demás familia, más o menos lejana, quienes pretenden hacerse con una parte de la fortuna. Además, el Estado indio exigirá su derecho a administrar algunas de las propiedades que formaban el patrimonio de Devi, como un palacio reconvertido en hotel de lujo con ochenta habitaciones. Lilypool, la lujosa casa de campo en la que la "maharani" pasó sus últimos años, podría convertirse en un museo dedicado a su figura.
Por ahora, los representantes del Estado y de la ilustre familia acordaron retrasar la lectura del testamento, para evitar dar una imagen poco decorosa de uno de los símbolos de la realeza india.
ENTRE LAS MÁS BELLAS. La revista Vogue la nombró una de las 10 mujeres más bellas del mundo cuando llevaba más de una década de maharaní de Jaipur (1939-1970). Se había casado, con el rechazo inicial de sus padres, con Man Singh II, quien ya tenía otras dos esposas, hijas del vecino maharajá de Jodjpur, pero la joven de 19 años se había enamorado y se empeñó en la boda.
El matrimonio, que vivió en medio del lujo más fastuoso y codeándose tanto con la realeza europea como con las personalidades de la política y la cultura de EE.UU., se trasladó a vivir a Madrid en 1965. El maharajá de Jaipur fue el primer embajador indio en España (1965-1968). En una entrevista con EL PAÍS en 1989, Gayatri Devi aseguraba que recordaba a España como "su última época de felicidad".
Para entonces, la bella maharaní ya había entrado de lleno en la vida política. Era cofundadora del partido Swatantra, desde el que se oponía al gobernante Partido del Congreso, y su primera batalla electoral por un escaño a la Asamblea (Lok Sabha) de Jaipur, en 1962, la ganó por tal goleada de votos que le valió una mención en el Libro Guinness de los Récords: 175.000 papeletas de ventaja sobre su rival. Se presentó en las dos elecciones siguientes y mantuvo su escaño. Su popularidad, sin embargo, le granjeó la antipatía de la poderosa primera ministra Indira Gandhi, quien, en contra de los compromisos adquiridos por el Gobierno en el momento de la fundación de la Unión India (1947), suprimió muchos de los privilegios económicos y de las prerrogativas de las familias reinantes.
EN PRISIÓN. Viuda desde 1970, Gayatri Devi -a quien le gustaba que la llamaran Raj Mata (Reina Madre), aunque el nuevo maharajá no era hijo suyo sino de la primera esposa de Man Singh- fue a parar a la cárcel durante el período de emergencia (1975-1977) decretado por Indira. Acusada de fraude fiscal, pasó cinco meses en una prisión de Tihar entre prostitutas y delincuentes comunes, pese a las protestas de gobiernos y personalidades internacionales.
Quienes la conocían aseguraron que la traumática experiencia agrió su carácter y cambió su percepción de la sociedad. Se retiró de la política, y con la ayuda de la escritora Santha Rama Rau publicó su autobiografía Recuerdos de una princesa, editada por su amiga Jacqueline Kennedy Onassis.
"Lo que más me gusta de España es cómo cuidan los monumentos. La decisión de convertir castillos y palacios en paradores ha sido una idea fabulosa para su conservación. Nosotros tenemos decenas de ellos que se están destruyendo", aseguró durante la entrevista celebrada en su casa de Jaipur. "El gobierno (indio) no hace nada por mantener el color rosa que dio nombre a esta ciudad. Jaipur se ha llenado de anuncios, pintadas y cables", se lamentaba.
Siempre adelantada a su tiempo, Gayatri Devi, que había sido una experta amazona y a los 12 años mató su primera pantera, se había convertido con el paso de los años en una conservacionista, preocupada por el medio ambiente, la defensa de los animales salvajes y la sostenibilidad del planeta. "Toda persona que piense debe estar preocupada por la deforestación del mundo", aseguró.
(EL PAIS DE MADRID Y AGENCIAS)