La Universidad de la República realizó ayer una prueba de conexión a la red académica latinoamerica "Clara" durante 24 horas. "Esperamos que en una semana estemos conectados a la red", dijo a El País Ida Holz, la directora del Servicio Central Informático Universitario (SeCiu). Holz mencionó alguna de las ventajas de pertenecer a la red: "Uno de los usos más relevantes es la transmisión de imágenes médicas, se puede hacer consultas en línea en base a una tomografía, por ejemplo, eso puede generar un cambio cualitativo importantísimo en el país".
Clara (Cooperación Latinoamericana de Redes Académicas) implica el acceso de alta velocidad a bases de datos bibliográficas y documentales, servicios de bibliotecas, laboratorios y centros de formación virtual e instrumentos que no existen en Uruguay, en unas 750 universidades de 18 países.
Esos materiales no están disponibles en Internet sino en las redes avanzadas: Internet 2 (EEUU), CaNet (Canadá), Geant (Unión Europea), entre otras.
La red latinoamericana está conectada con la europea (Geant). La Unión Europea aportó 12, 5 millones de euros para financiar el 80% de la construcción de Clara. El 20% restante corresponderá a los socios latinoamericanos.
Esta herramienta de información y conocimiento promoverá redes nacionales. En Uruguay, la Universidad avanza en un proyecto de extensión para Clara: "estamos invitando a las universidades privadas, la Ucudal y la ORT que ya está pidiendo el enlace; también a institutos de investigación como el Clemente Estable, el Inia, el LATU, etcétera", indicó Holz. Tendrán acceso "los que quieran, participen y compartan los gastos".
El costo es de US$ 12.000 por el nodo y US$ 350 mensuales. Entre las facultades comenzarán a conectarse Agronomía, Ciencias, Medicina, el polo tecnológico de Química. "Las que más lo utilizan", dijo Holz. El acceso en el interior del país dependerá de conexiones de enlace ancho a precios razonables "para que tengan las mismas condiciones que en Montevideo", señaló la directora del SeCiu: "Tenemos una universitaria en la presidencia de Antel y esperamos lograr acuerdos en ese sentido".
"MIGRACIÓN". Otro de los proyectos de la Universidad tiene que ver con el pasaje a software libre.
Los costos de conexión, equipamiento informático, "programas propietarios", licencias y actualizaciones son un tema preocupante en los presupuestos de organismos públicos y empresas privadas.
En la Escuela Universitaria de Música se "migrará" este año el sistema administrativo a software libre. Luego esta experiencia se irá replicando paulatinamente en otras dependencias universitarias.
Los programas propietarios se venden sin el código fuente y sólo se pueden instalar en una computadora: cada equipo necesita una licencia. Los programas actualizan sus prestaciones periódicamente, inutilizando funciones de las versiones que quedan superadas.
El software libre se compra una vez "y puede ser usado, copiado, estudiado, modificado y redistribuido libremente. Tiene acceso al código fuente. Suele estar disponible gratuitamente en Internet, o a precio del costo de la distribución a través de otros medios", según la enciclopedia Wikipedia.
"Uruguay no puede darse el lujo de no discutir el tema del software libre porque tiene un altísimo impacto económico, significa generar una masa crítica, así como el desarrollo de tecnología y de software", expresó Raúl Echeberría, director de Lacnic —administra direcciones en Internet— que será uno de los expositores en el coloquio "La brecha digital", hoy y mañana en el Instituto Goethe.
Los sistemas informáticos del Estado uruguayo están sostenidos básicamente en "programas propietario". "Si el Estado no actualiza esos programas a las nuevas versiones, no puede leer su propia información", apuntó el investigador uruguayo Fernando Da Rosa.
Da Rosa, otro de los expositores en el coloquio de mañana, dijo a El País que utilizar software libre permite investigar los propios programas, adaptarlos, mejorarlos. Esto tiene aplicaciones educativas y genera trabajo y desarrollo científico. Además, es mucho más barato.
La municipalidad de Munich licitó el cambio de su andamiaje infomático a software libre. Le presupuestaron US$ 3 millones y "se liberó de gastos futuros de actualización y patentes", indicó Da Rosa. El Banco Hipotecario del Uruguay gastó US$ 9,6 millones en licencias sólo entre 2000 y 2003. Por otra parte, la utilización de software libre exige una democratización del acceso a la información, dijo Da Rosa. "En Uruguay el Estado te vende la Constitución en un ‘ejecutable’ para Windows y el Diario Oficial está en Word, eso obliga al usuario a usar los programas de una marca, de una empresa y limita su libertad", describió. La empresa Microsoft fue consultada por El País pero declinó opinar.
Existe una tendencia mundial de migrar a software libre (Linux es el sistema más conocido). Internacionalmente se citan ejemplos como la NASA y el buscador Google. En Uruguay se incluyen empresas, colegios privados, el plan de la Universidad, la propia Lacnic y la Junta Departamental de San José.
Debate hoy sobre "la brecha digital"
"Cómo se define la brecha digital, la situación a nivel mundial, europeo, latinoamericano y uruguayo, y las estrategias y proyectos para la inclusión digital", serán los temas del seminario que se desarrollará hoy y mañana en el Instituto Goethe, explicó Stephan Giesler.
"La brecha digital es el reflejo de la brecha educativa", indicó Fernando Da Rosa. Marca la diferencia entre quienes usan técnicas de información y comunicación y quienes no.
La incorporación de las ciencias de la información en la educación —no solamente tecnología— es uno de los aspectos que se tiene en cuenta. Raúl Echeberría, de Lacnic, dijo que "hacen falta políticas públicas, llegar con tecnología y capacitación a la población más carenciada".
Da Rosa mencionó que el software libre es una opción mejor en la educación. Si un centro educativo —escuela, liceo— usa programas propietario, el alumno, en su casa debe tener los mismos programas: comprarlos, pagar las licencias y las actualizaciones. Otra alternativa es piratearlos. Ni una cosa ni la otra puede ser alentada por el Estado. Si usan un programa que el alumno pueda copiar e instalar en su casa, existen más posibilidades de acceso al conocimiento, afirmó.
Datos
La diputada Daisy Tourné presentó en 2003 un proyecto de ley para obligar a que el Estado presente su información (bases de datos, llamados a licitación y concursos, publicaciones) en formatos de acceso libre, compatibles en programas propietario y software libre. "Es para asegurar la dependencia tecnológica del Estado y la libertad del ciudadano", dijo la parlamentaria. Por ejemplo, extensión .txt en lugar de .doc.
En ese momento hizo un pedido de informes sobre gastos del Estado en tecnología informática. En el período 2000-2003, el BHU gastó US$ 9,6 millones en licencias de programas y algunos equipos.
Fernando Da Rosa, investigador, y asesor de Tourné, dijo que la municipalidad de Munich, Alemania llamó a licitacion para pasar todos sus sistemas a software libre y le presupuestaron US$ 3 millones "y eso te libera de costos futuros".
Ida Holz, del Servicio Central de Informática Universitaria (SeCiu) estimó en US$ 200.000 anuales los gastos necesarios para mantener actualizada la red universitaria.
En febrero de 2005 había 8.891 sitios con dominio .uy. Entre ellos, 7885 .com y 1.006 de las otras extensiones (net, gub, edu, org, mil). El SeCiu gestiona todos los dominios, menos los .com, que los maneja Antel. Ida Holz dijo que eso fue una concesión de la Universidad que ahora considera un error estratégico. Hoy, ANTEL recauda $ 812 anuales por dominio. Un total de $6.402.420 o US$ 256.104. El SeCiu, por su parte, recauda US$ 25.150, a US$ 25 la suscripción anual.