¿Imagina un mundo donde Arica (norte de Chile) y Miami estén frente a frente, porque a la costa sudamericana apenas la separa un estrecho canal de Norteamérica?
No es tema de una novela de ciencia ficción. Es el resultado de la simulación computacional que explica la forma que tomará el próximo supercontinente que podría tener la Tierra: Amasia. El nombre viene de la fusión de América con Asia, debido al desplazamiento de las placas tectónicas y al magnetismo terrestre.
Esta supermasa territorial, prevista para 50 millones a 200 millones de años más, se había estimado originalmente que se localizaría en medio del Atlántico, donde hoy está África o en el corazón del Pacífico. Pero un nuevo estudio que publicó ayer la revista Nature -encabezado por Ross Nelson Mitchell, geólogo de Yale experto en supercontinentes-, establece que el desplazamiento que le dará forma se producirá principalmente hacia el norte. De esta forma, gran parte de la masa de este continente se concentraría más allá del círculo polar Ártico. Esto implica que América del Norte y Asia colisionarían, provocando prácticamente la desaparición del océano Glacial Ártico.
Además, esto provocaría un radical desplazamiento de Sudamérica y Asia. Esta última, incluso se vería desmembrada ya que Arabia quedaría donde hoy está India y ésta, a su vez, daría forma a una gran isla ocupando el espacio donde hoy se encuentra la península de Indochina. Australia, por su parte, se desplazaría desde su actual ubicación en el hemisferio sur, hasta quedar al este de la futura India, separada por un estrecho mar. Por el norte, sus costas enfrentarían a China. En cuanto a África, quedará casi fusionada con la península Arábiga, desapareciendo el mar Rojo. EL MERCURIO/GDA