La Pasión de Jesús en Montevideo

Vía Crucis. Procesión nocturna en el Cerro convocó a miles de fieles. En la Catedral Metropolitana, con presencia de turistas argentinos, Monseñor Cotugno invocó la fidelidad en el matrimonio

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Sin lluvias, se conmemoró ayer la Pasión y muerte de Jesús. Tanto en la catedral de Montevideo como en el Vía Crucis del Cerro a donde asistieron más de tres mil personas, el lema fue "La Fe. Fuerza de la Vida".

A las 16:00 horas, ayer se recordó la Pasión y muerte de Jesús en la catedral metropolitana de Montevideo, casi colmada por fieles locales y también decenas de turistas, la mayoría llegados desde Argentina.

El arzobispo, monseñor Nicolás Cotugno, no hizo en la ocasión ninguna referencia a la ley de matrimonio igualitario, pero sí volvió a pronunciarse enfáticamente en contra de la despenalización del aborto. También pidió a los creyentes unidos en matrimonio a nutrir cada día el amor entre ambos integrantes de las parejas, para buscar revertir las cifras actuales que indican que el 50% de las personas que contraen esponsales por Iglesia terminan separándose.

En el inicio de la conmemoración se enumeraron en forma minuciosa los episodios del enjuiciamiento irregular de Jesús, que derivó en la decisión de Poncio Pilatos de presentarlo a una muchedumbre hostil con el objeto de conocer su veredicto. Después, el arzobispo Cotugno dijo: "de la sangre de Cristo salieron dos sacramentos fundamentales; del agua, el bautismo, y de la sangre, la eucaristía. El Jueves Santo celebramos la Última Cena, en la que Jesús creó el sacramento de la eucaristía y también el sacerdocio ministerial".

Defendiendo en el eje de su mensaje "la fidelidad a la vida" y a la fe como "fuerza" de esta, monseñor Cotugno se preguntó: "¿cómo tener coraje de matar a un ser viviente en el seno de la madre, cuando Dios se mató a sí mismo para que tuviéramos vida. Cuando nos arrodillamos delante de una estatua, de un pedazo de madera, nos arrodillamos delante de ese Cristo que nos ha amado y nos amará para siempre. Hermanas y hermanos, aprovechemos el tiempo que tenemos si el señor nos da la conversión; vamos a darle un poco más de amor a los que tenemos cerca de nosotros".

El arzobispo de Montevideo se preguntó también "a qué se debe que aquí en nuestro país, la mitad de los católicos que se casa por Iglesia se divorcia".

Enseguida, dirigiéndose a los presentes en la Catedral, realizó una convocatoria: "Si tu eres cristiano, eres católico, estás casado, reflexiona en el significado de la muerte de Cristo; es la entrega del esposo, Cristo, que se entrega a su esposa, la Iglesia. Tú, esposo, ama a tu esposa; para saber qué pasa entre ustedes, tienen que mirar a Cristo y la Iglesia".

Además de concurrir a misa los domingos que "ya es un paso muy grande en los tiempos que corren", Cotugno solicitó que cada católico integre la eucaristía a su vida de todas las maneras posibles, no solo revalorando la vida en pareja, sino pensando también "en nuestra presencia en el barrio, en nuestras parroquias y en las comunidades cristianas".

En cuanto a las prácticas de los creyentes, Cotugno sostuvo la posibilidad de ser fieles "a este Dios que nos ama y muere por nosotros; podemos a lo largo de la vida incorporar a nuestro ser a Cristo crucificado para poder llegar el domingo a encontrarnos con Cristo resucitado. Él nos quiere santos, pero no nos deja sin medios para llegar a esa santidad, para crecer cada vez más, para que lo podamos amar con el amor que él nos ama a nosotros".

POR EL CERRO. Como en cada Viernes Santo, en ninguna parte hubo celebración eucarística, pero sí acciones litúrgicas en parroquias de las 10 zonas pastorales de Montevideo y en las diócesis de todo el Uruguay.

Como acontece en todas las zonas pastorales de la Capital, en el Cerro, por su parte, también se realizó el Vía Crucis organizado por varias parroquias agrupadas.

Desde las 19:00 horas de ayer, partiendo de la Curva de Grecia y Carlos María Ramírez la procesión integró a cerca de tres mil personas que caminaron con velas y antorchas en dirección a la Fortaleza del Cerro.

Cuando el "turismo" se impuso por leyes

En Uruguay el racionalismo decimonónico evolucionó en distintas etapas y bajo su órbita se produjo el proceso de secularización, que culminó con la creación de la "Semana de Turismo".

Hubo un primer conflicto religioso entre el racionalismo teísta, entre masones católicos y jesuitas, en un período que fue desde 1850 a 1865. Hasta 1880 el enfrentamiento se comprobó entre los racionalistas y los católicos en general. En las primeras décadas del siglo XX se registró el proceso que tuvo de un lado a los liberales ateos o agnósticos, y del otro a los clericales.

En 1906, el presidente Batlle y Ordóñez, impulsó la eliminación de imágenes religiosas en hospitales públicos, y en 1909 la supresión de enseñanza y prácticas religiosas en escuelas públicas, cosa que ni siquiera había llegado a concretar el reformador José Pedro Varela, quien en 1877 llegó solo a establecer que la formación católica no era obligatoria.

La Constitución de 1917 confirmó la separación entre el Estado y la Iglesia. En octubre de 1919, una ley de feriados secularizó las fiestas religiosas que se celebraban hasta el momento. Se mantuvieron las mismas fechas aunque se cambiaron las denominaciones. El 1° de enero quedó como iniciación del año (cuando los católicos conmemoran que Jesús recibió su nombre); el 6 de enero se llamó Día de los Niños (cuando la Iglesia celebra la Epifanía: adoración que realizaron los Reyes Magos a Jesús); el 8 de diciembre, el Día de las Playas (en vez del Día de la Inmaculada Concepción), el 25 de diciembre (Navidad) fue el Día de la Familia, y la Semana Santa, la sexta siguiente a Carnaval, pasó a ser Semana de Turismo.

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