Marzieh Dastjerdi
Ministra iraní
Marzieh Dastjerdi será la primera mujer en 30 años que dirigirá un ministerio en Irán. La flamante ministra de salud tiene un perfil conservador. Es partidaria de la segregación de pacientes en función del sexo; las mujeres deben ser atendidas sólo por mujeres. A pesar de todo, la medida de Ahmadineyad ha sido interpretada por numerosos analistas como un guiño que el presidente les hace a las mujeres, quienes fueron unos de los sectores más críticos durante las protestas que se produjeron después de las elecciones del mes de junio.
Durante las últimas semanas muchos dignatarios religiosos iraníes habían criticado al presidente Mahmud Ahmadineyad por presentar a tres mujeres como candidatas a dirigir tres ministerios.
Finalmente, de las tres, los parlamentarios sólo otorgaron su confianza a la ginecóloga de 50 años Marzieh Vahid Dastjerdi, la más conservadora de las tres candidatas.
Dastjerdi se convirtió de esta manera en la primera mujer que entra en el gobierno iraní desde la victoria de la revolución islámica en 1979, al obtener el jueves el voto de confianza del parlamento.
Logró 175 votos de los 286 diputados presentes. 82 votaron en contra y 29 lo hicieron en blanco.
Por la personalidad que dejó ver durante su actividad parlamentaria, su nombramiento no debería alentar demasiadas esperanzas respecto a promover una mejoría en la situación de la mujer en Irán.
Dastjerdi se mostró a favor de la segregación de pacientes y médicos en función de su sexo. A las mujeres sólo podrían atenderlas mujeres. Pero en su discurso ante el Parlamento, en lo que puede considerarse co-mo un aparente cambio de rumbo, habló de los "milagros" que se producen cuando trabajan juntos hombres y mujeres.
EL SUEÑO DE LA MUJER. "Las mujeres lograron sus viejos anhelos de tener a una mujer en el gobierno para defender sus peticiones. Creo que es un paso muy importante para las mujeres", declaró Dastjerdi tras la votación parlamentaria.
La medida de Ahmadineyad ha sido interpretada por numerosos analistas como un guiño que el presidente hace a las mujeres, quienes fueron uno de los sectores más críticos con el presidente durante las protestas que se produjeron después de las elecciones del 12 de junio
Dastjerdi, una mujer bastante alta que viste chador negro, abogó en su discurso ante el parlamento, a favor de un refuerzo del papel de las mujeres.
"El refuerzo del papel activo y constructivo de las mujeres puede completar los esfuerzos de los hombres y permitir el progreso de la sociedad", declaró con un tono firme esta ginecóloga, casada, que estudió medicina en la universidad de Teherán. Recalcó que entre el "60% y el 70%" de los estudiantes universitarios son mujeres y pidió la confianza de los diputados para "apoyar las inmensas conquistas de las mujeres en los últimos 30 años y mostrar al mundo que los hombres iraníes tratan a las mujeres con respeto".
Sin embargo, no todos los hombres del país están de acuerdo con su nombramiento: en las últimas semanas varios dirigentes y dignatarios religiosos criticaron con firmeza a Ahmadineyad por haber propuesto a tres mujeres para puestos ministeriales.
"El islam respeta a la mujer. Pero esto no quiere decir que debamos dejarles posiciones sociales importantes", estimó el ayatolá conservador Ahmad Jatami. Marzieh Dastjerdi, no se incomodó con las palabras del viejo líder. Dijo comprender las "inquietudes" de "algunos dignatarios religiosos" y aseguró que "concedería especial atención a sus inquietudes y directrices" si era nombrada ministra. (Basado en Agencias)
Las mujeres en irán
Aunque las mujeres iraníes obtuvieron en 1963 el derecho de voto, aún siguen siendo ciudadanas de segunda, sin participación en la toma de decisiones de su país.
En 1968, el Sha nombró a una mujer en su gobierno. Era Farokhru Parsa, ministra de Educación, que fuera ejecutada poco después de la revolución por "corrupción".
Tras la victoria de la revolución islámica, el poder impuso la obligación del velo islámico a las mujeres. La ley sólo les permite heredar la mitad que los varones, no tienen derecho a iniciar un proceso de divorcio y, en los raros casos que lo consiguen, pierden la custodia de sus hijos.
Para salir de Irán, las mujeres casadas necesitan el permiso de sus maridos. Lentamente se producen algunos cambios. Ahora hay 1,6 millones de estudiantes en ese país, un número 27 veces superior al que había antes de la revolución de 1979. El 60% o 70% de ellos son mujeres.