PUNTA DEL ESTE | CESAR BIANCHI
La noche en Punta del Este comienza a las 2.30 de la madrugada y no termina. Los jóvenes turistas que salen de los boliches permanecen en la calle hasta las 8 de la mañana con la música alta en sus autos y en muchos casos con una botella en la mano.
Hay varias opciones para quienes quieren ir a bailar. La gran mayoría de los boliches están en La Barra. La disco Tequila y la boite Casablanca del Hotel Cipriani se pelean por el liderazgo. También están Mint (ex La Morocha), Aretxe pub, Ant. Kosiuko Bar y Ruta 10 Bar que son los preferidos de los menores de 20 años.
Por su parte, Moby Dick en la zona portuaria de la península, las disco Area y La Plage, apuestan a otro públicos.
Dos jóvenes de Montevideo que se disponían a entrar a Tequila dijeron: "acá podés venir con la plata, que si no sos amigo de los dueños, igual no entrás". La entrada cuesta $ 300, con derecho a una consumición, pero son muy rigurosos a la hora de admitir el ingreso.
CASABLANCA. "Es un gran living, donde la gente viene a divertirse y ponerse cómoda", dice "Guga" Pereyra (33), relacionista público argentino de Casablanca, la boite instalada en la playa Cipriani Lido.
La disco y el restaurante abrieron el 30 de diciembre con la intención de quedarse todo el año. Las últimas dos noches del 2003 tuvieron a Charly García, Valeria Mazza y Alejandro Gravier, Alan Faena, Daniela Urzi y muchas celebridades más entre los invitados.
Si bien la entrada es gratuita, los precios de los tragos cohibieron a muchos potenciales clientes por lo que decidieron bajar los precios.
"La noche de Punta del Este tiene muchas opciones, pero son casi todas iguales. Casablanca trata de despegarse un poco, de distinguirse", dice Pereyra.
Es la boite más glamorosa de Punta del Este, decorada con un fino estilo marroquí con madera rústica y telas con reminiscencias de la Polinesia. Tiene espacios exclusivos como un "chill out" para momentos más calmos, o un "deck" con velas de cara a la playa, al lado del restaurante.
El boliche, en plena playa de Montoya, apuesta a un público mayor de 25 años. "Si te fijás, en todas las mesas se habla inglés o italiano", advierte Pereyra.
Otros famosos que visitaron el boliche que conjuga el "glamour" puntaesteño y europeo en la Cipriani Lido son: Adrián Suar, la modelo rusa Natalia Bosanova, "Pampita" Ardohain y otras modelos, así como el actor norteamericano Jason Biggs, el protagonista de la película American Pie.
LA PLAGE. Sobre la rambla, a la altura de San Rafael, está La Plage, un clásico de más de 20 años que este verano se asoció con el exitoso W Lounge. La entrada cuesta 80 pesos antes de las dos de la madrugada, y 150 después de esa hora.
En La Plage se puede escuchar al DJ residente Miguelo, al invitado Fernando Picón u Oscar Valdez, pero también dejaron sus huellas Juanse, de los Ratones Paranoicos o el grupo argentino Turf. El miércoles por la noche, por ejemplo, hubo un desfile de chicas en bikini.
No es muy frecuentado por las celebridades de paso, excepto las chicas del grupo pop Bandana, que minutos después de llegar al boliche, abandonaron por el acoso de los periodistas.
"La droga acá no se ve. Es que trabajamos con otro público, con hoteles, con gente grande", agrega el RR.PP. Gustavo Malzzoni (41).
En La Plage no hay hora de cierre. A las 8 de la mañana Oscar Valdez apaga la música, la gente se queda charlando. Y si prende de nuevo la música, siguen bailando.
TEQUILA. Es tal vez el boliche de más renombre de esta temporada. Tiene capacidad para 400 personas, pero son 1.500 por noche los que quieren ingresar.
"Nosotros no discriminamos a nadie. Si vos reservás una mesa por teléfono, yo te la doy sólo por escuchar tu voz; no sé si tenés plata o no, ni veo tu cara", dice Paola Pravato (30), la relacionista pública.
Reservar una mesa tiene un costo de U$S 400, y quienes ingresen tienen el derecho a consumir por la mitad de la reserva. Si sólo pagan la entrada de $ 300, tienen una consumición.
No han tenido denuncias de ruidos molestos, ni problemas de chicos consumiendo drogas en el local. "Ahí sí discriminamos. Si vemos a un chico o chica drogándose, lo sacamos del lugar", dice.
Pocos ruidos molestos en La Barra
Los doce inspectores de la comuna fernandina han tenido que intervenir en pocas ocasiones ante reclamos por ruidos molestos en los boliches de La Barra.
"Los inspectores sólo han recibido dos quejas de vecinos por ruidos molestos provenientes de algún boliche, los cuales no voy a identificar", dijo Jorge Rodríguez, jefe de inspectores municipales.
Agregó que los dueños de los mismos fueron notificados para que se atengan a la ordenanza municipal correspondiente y no han reincidido.
Ninguno de los boliches ha burlado el tope de 35 decibles, que es el máximo permitido, por lo que no ha habido problemas en ese sentido.
Por su parte, el comisario policial de La Barra, Dirley Leal, dijo que sus efectivos no tuvieron la necesidad de intervenir ante jóvenes alcoholizados en la vía pública. Leal admitió que ha recibido algunas denuncias de los vecinos por jóvenes eufóricos luego de salir de bailar.
El promedio es de "dos o tres" quejas por disturbios o ruidos molestos en la vía pública por día, ilustró Leal, quien minimizó la cifra. También dijo no haber advertido la cantidad de menores que ingieren alcohol en una esquina de La Barra, una cuadra después de atravesar el puente ondulado.