La eterna promesa de más patrullaje

Exjefes. Dicen que la estrategia ha fracasado por falta de formación y compromiso policial

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Cuando un jefe de Policía de Montevideo asume el cargo el mensaje es siempre el mismo: "Vamos a mejorar el patrullaje". La estrategia se repite ante los picos delictivos, pero el fracaso es casi seguro si sólo consiste en sacar efectivos a la calle.

Después del crimen del empleado de La Pasiva, el jefe de Policía de Montevideo, Diego Fernández, explicó: "A nivel de represión del delito estamos bien, pero estamos fallando en la prevención". Luego, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, complementó la idea: "La Policía uruguaya es muy buena para aclarar lo que pasó, pero no es tan buena a la hora de evitar que las cosas pasen".

Por eso, tanto la Policía y el Ministerio repitieron durante toda la semana pasada que se va a incrementar el patrullaje y que cientos de efectivos saldrán a la calle, para empezar a prevenir antes que curar.

Sin embargo, y según explicaron cuatro exjefes de Policía de Montevideo a El País, hace tiempo que se sabe que el patrullaje es la mejor forma de prevenir el delito, pero nunca se pudo terminar de establecer como una medida efectiva.

La formación de los policías, las herramientas que se les brindan y los recursos con los que cuentan son las principales carencias a la hora de aplicar esos planes. Además, dicen que la suspensión en 2005 del decreto que permitía a la Policía la detención en averiguaciones durante 48 horas hizo más complejo el trabajo en la calle.

"Uno siempre llega con la misma idea a la Jefatura, voy a sacar a la gente a la calle, voy a mejorar el patrullaje. Entonces se hace un patrullaje que dura 4 ó 5 días y después no se ve más, porque la realidad lo supera a uno", expresó un exjefe que prefirió no ser identificado.

Los controles callejeros fracasan por dos motivos. Porque un gran número de efectivos policiales son derivados a tareas administrativas, algo que desabastece a los cuerpos de patrullaje. Luego, y en mayor medida, por la mala gestión de los hombres que son destinados a la labor en la calle.

Los exjerarcas consultados coincidieron en su mayoría en señalar que los efectivos no asumen con responsabilidad suficiente la tarea del patrullaje. Así, se puede observar a un policía distraído en una esquina o utilizando el teléfono celular mientras se supone que está custodiando un sitio.

"Lo más importante es la instrucción de los policías sobre las formas de realizar el patrullaje, sobre los aspectos a atender cuando está circulando o cumpliendo esa misión", afirmó Ricardo Bernal, que fue jefe de Policía entre 2005 y 2007 y luego viceministro del Interior.

El exjerarca agregó que "muchas veces el policía no está atento o no sabe reconocer si puede haber una posible comisión de delito" y que eso "no se ha controlado habitualmente" por parte de las autoridades.

Con este punto coincidió una fuente de la Jefatura, que señaló que en la Policía "hoy en día hay muchos jóvenes que viven colgados del celular". Según dijo, se constata un amplio número de efectivos que no presta la atención debida en situaciones en las que incluso su vida corre peligro.

La Jefatura de Montevideo cuenta con cerca de 700 vehículos, entre autos, motos y unos pocos ómnibus y camiones. De ese total, Radio Patrulla tiene unos 160 autos y cada comisaría suma 2 ó 3 vehículos más, según información del Ministerio del Interior. Igualmente, y tal como publicó El País el año pasado, cerca del 40% de los móviles se encuentra en reparación. Ese motivo, más el uso en otras tareas policiales, hace que la cantidad de coches para el patrullaje sea escasa.

EXPERIENCIA. Los exjefes señalaron que hay que comprender que la tarea de prevención está compuesta por múltiples factores, y dijeron que aún se deben mejorar varios de esos aspectos para que el patrullaje arroje resultados superiores.

El exjerarca Juan Suárez Silva señaló que "la prevención va de la mano de la actitud del policía", que tiene que estar alerta. Según dijo el exjefe capitalino, "a veces se hace difícil que el policía entienda la actitud que debe asumir cuando patrulla", y añadió que "el policía tiene que ver cosas que el ciudadano común muchas veces no ve", para ser efectivo en los controles.

Por su parte, Bernal opinó que "la prevención policial se tiene que realizar en función del despliegue de recursos humanos". Afirmó que es necesario contar con un análisis detallado y permanente de la situación delictiva en determinados lugares, además de conocer las características del delito, las personas que lo realizan y generar un vínculo con la sociedad y las "potenciales víctimas" para que la Policía reciba colaboración. Para el exjerarca es necesario que el patrullaje esté acompañado "de información, de tareas de inteligencia".

Bernal hizo especial hincapié en la importancia de evitar el delito, más allá de estar trabajando bien en la aclaración de los casos. "Es cierto que podemos aclarar un homicidio u otro delito, pero lo importante es que no se cometan. A las víctimas o a los familiares de las víctimas no les interesa o les resulta secundario saber que se detuvo al autor y que fue condenado, el daño ya está hecho".

Otro de los exjefes coincidió en ese aspecto: "Las rapiñas se aclaran, pero queda un sabor amargo porque los muertos y los heridos siguen estando".

José Pedro Delgado, jefe entre 2000 y 2004, reconoció que existe resistencia por parte de los policías a realizar el patrullaje, aunque agregó que "hay que imponer mando y disciplina". "Creo que se ha distorsionado un poco la subordinación que tenía la policía. La fuerza hoy es muy joven, el milico viejo, y esto lo digo con orgullo, se cansó y se fue. Hoy no veo a la policía comprometida con la función, con el vecino. Creo que se han ido cediendo espacios", expresó.

Delgado también señaló que el hecho de pensar que "sólo con la presencia policial se resuelve la inseguridad y el miedo de la población es una utopía". El exjerarca policial entendió que si no se avanza en la represión, los planes de prevención y disuasión no van a ser efectivos. "Yo creo que falta mano dura, mano firme, o como la quieran llamar", dijo. Para el exjefe el problema se agudizó en 2005, cuando se dejó de pedir documentos en la vía pública y se derogó el decreto que permitía detener a alguien en averiguaciones durante 48 horas sin notificar al juez. Por su parte, fuentes del Ministerio del Interior afirmaron que eso no es una complicación hoy en día, dado que de todos modos la Policía puede detener al sospechoso durante 12 horas antes de notificar al magistrado.

DROGA Y DELITO. Los exjefes entendieron que la realidad delictiva cambió en los últimos años, aproximadamente a partir del 2000 y con la aparición de la pasta base, aunque también aclararon que esa no es la única explicación a lo que pasa.

Bernal señaló que la Policía no estaba preparada para los cambios que se han dado. "La gente, la conducta y la cultura han cambiado, y hay que actuar en función de eso. Hace un cuarto de siglo que la situación ha cambiado y en los últimos tiempos se aceleró", dijo.

De todos modos, el exjerarca policial señaló: "Con el tema de la droga hay que tener cuidado, a veces se le echa la culpa de todo, pero no es así, no es sólo por eso que hay delitos y hay violencia. No creo que la droga sea el motivo principal de los cambios en el delito, es un problema de conducta y de valores de las personas", opinó Bernal.

El exjefe que prefirió no ser identificado afirmó, en cambio, que "la pasta base es uno de los factores determinantes de la situación actual". Explicó que antes la droga era cara y el acceso a esas sustancias no estaba tan extendido. Con los precios accesibles que tiene hoy en día una dosis de pasta base, cualquiera que está "mangando en una esquina se da la viaba y sale a delinquir". (Producción: Viviana Ruggiero).

EXJEFES DE POLICÍA

Ricardo Bernal

Exjefe de Policía de Montevideo y exviceministro del interior

"Se ha venido variando en los conceptos sobre el despliegue policial. Muchas veces no se mantiene una estrategia en ese aspecto. Como durante un tiempo corto no funciona se cambia y se buscan otras formas. Es importante mantener el modelo".

José Pedro Delgado

Fue jefe de Policía de Montevideo entre 2000 y 2004

"El policía tiene que estar en la calle, pero no puede estar paseando, tiene que ver al que está en actitud sospechosa, al que cobra peaje para el vino, a la barra que se droga en la esquina. Hay que escuchar a los vecinos si dicen que hay inseguridad y actuar al respecto".

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