Cuando Madonna va a poner un pie en Malawi, nos enteramos un mes antes. Si Angelina y Brad aterrizan con su prole en Japón tras el terremoto, tienen a una horda de fotógrafos encima. La celebridad humanitaria se divide entre quienes necesitan compartir su clamorosa entrega y quienes se reservan con discreción para los momentos verdaderamente importantes.
En el caso de Emma Thompson, una de las actrices británicas más discretamente reverenciadas, su outing humanitario se produjo hace tres años, cuando acudió con orgullo a la graduación de Tindyebwa Agaba, más conocido como Tindy, que ahora cuenta 24 años. Este ex niño soldado de Ruanda cayó en su hogar unas Navidades con 16 años, gracias a un plan de una ONG para dar refugio en las fiestas, y se quedó para siempre.
Su padre había muerto de sida cuando el joven tan solo tenía nueve años, su madre y su hermana desaparecieron durante el genocidio. Él fue reclutado a la fuerza y huyó del país gracias a una organización humanitaria. Pero una vez en Londres se encontró sin techo y sin amigos. Dormía en Times Square. Su historia emocionó tanto a la actriz y a su marido, el también actor Greg Wise, que le hicieron hermano mayor de su hija biológica, Gaia, de 12 años.
Marcado por su experiencia vital, Tindyebwa Agaba ha mostrado desde su llegada a Reino Unido gran inquietud política. Criticó "la patética cultura del famoseo" que cada vez ocupa más a los medios británicos. Y no sólo británicos. En 2009 se graduó en Ciencias Políticas e hizo un posgrado en Derechos Humanos, Tindy ha optado por consagrarse a denunciar injusticias. Siempre con su madre, embajadora de Ayuda en Acción, al lado.
El año pasado pasaron una semana en Libia, donde ella llamó la atención sobre los derechos de las mujeres y él departió con otros niños soldados.
Nunca son viajes precipitados en busca de la foto, sino inmersiones en la cultura del país que les ayuden a comprender cómo pueden mejorar la situación. El domingo pasado, The Sunday Times publicó fotos de los dos y extractos del diario personal de Thompson en Myanmar, la antigua Birmania, que recorrieron en autobús comarcal y hasta carro de bueyes. A su paso por Yangon coincidieron con la Nobel de la Paz y líder de la Liga Nacional por la Democracia, Aung San Suu Kyi. "Una mujer sensata, divertida, carismática y discreta", describía la actriz.
Para ella, que ha pasado buena parte de su vida encarcelada, su reciente triunfo en las elecciones parlamentarias es el primer paso hacia un logro moral frente al régimen militar que le arrebató su victoria legítima en los comicios de 1990. Si viviéramos en un mundo justo, esa sería la noticia. Y no que los niños birmanos, ruandeses o malauíes precisen de un apellido célebre para lograr sus derechos básicos.
Reverso humanitario
Tindyebwa Agaba es un ex niño soldado ruandés adoptado por Emma Thompson. Llegó a casa de la actriz, con 16 años, una Navidad gracias a un plan de ayuda de una ONG para dar refugio en las fiestas, y se quedó para siempre. En 2009 Tindy se graduó en Ciencias Políticas e hizo un máster en Derechos Humanos. Ahora realiza, junto a Thompson, tours humanitarios. No son viajes en busca de la foto sino inmersiones en la cultura del país que les ayuden a comprender cómo pueden mejorar la situación. El último fue a la antigua Birmania, que recorrieron en autobús y hasta en carro de bueyes y coincidieron con la Nobel de la Paz y líder del partido demócrata, Aung San Suu Kyi.
Orgullosa mamá de un exsoldado ruandés
En 2009, Emma Thompson asistió emocionada a la ceremonia de graduación de su hijo adoptivo, Tindyebwa Agaba, un rebelde con causa. Cuando era apenas un niño, fue forzado a servir como soldado en el conflicto de Ruanda, un verdadero genocidio. Tras la guerra, Tindy consiguió viajar al Reino Unido y convencer a las autoridades británicas de que su vida corría peligro si volvía a su país. "Tengo que aceptar que el primer año fue muy difícil, el segundo no tanto, y el tercero fue pura dinamita. He pasado del infierno al paraíso en tres años", declaró.
"Lo que ha conseguido es increíble. Se ha adaptado fantásticamente a pesar de que no sabía mucho inglés. Tuvo experiencias horribles y al final consiguió venir al Reino Unido tras un gran sufrimiento. Es un chico encantador", dijo Thompson en la graduación.