La "Cenicienta" de la Costa de Oro

| Calles sin nombre, baches, falta de iluminación y saneamiento son algunos de los problemas de esta franja costera

ABANDONO. Pese al intenso movimiento especialmente en fines de semana las carencias en la infraestructura son abundantes 200x140
ABANDONO. Pese al intenso movimiento especialmente en fines de semana las carencias en la infraestructura son abundantes

CANELONES | PATRICIA MANGO

Fuera de los paquetes turísticos habituales, Ciudad de la Costa vive su verano aunque con no pocas dificultades. Calles sin nombre, falta de saneamiento, baches en algunos casos gigantescos en caminos secundarios de la ciudad balnearia, sin picos de luz, ni inversiones de ningún tipo, son algunos de los problemas que operadores, vecinos y comerciantes de esta zona apuntan. Pese a ello, según datos de la Liga de Fomento Turístico, esta franja costera de Canelones concentra el 30% del turismo local.

En Ciudad de la Costa residen unas 110 mil personas en forma permanente, pero durante el verano "aterrizan" 30 mil personas más que eligen sus playas para descansar. Según cálculos del secretario de la Liga, Raúl Dalmás, en el pico más alto de la temporada las arenas de la zona reciben a unas 70 mil personas.

Aunque no se trata del "turista con valijas" que llega a la costa con el propósito de alquilar una casa para descansar unos días, los operadores de Ciudad de la Costa entienden que "aún con todo mal como está, se recibe el 30% del turismo nacional".

Hace pocos días atrás los propios vecinos de Ciudad de la Costa debieron hacerse cargo de la limpieza de la franja costera. Representantes de la Intendencia Municipal de Canelones informaron que el servicio se regularizaría y poco después de que las airadas protestas de los vecinos se hicieran sentir a través de medios de comunicación una cuadrilla municipal realizó la limpieza del lugar.

SIN APOYO. Dalmás sostiene que las autoridades han abandonado a esta zona, incluso las autoridades del gobierno central. El operador agrega que los recursos que se vuelcan en Canelones para la actividad turística van casi "íntegramente" para Atlántida, el "buque insignia" de la Costa de Oro.

"Necesitamos las playas limpias y están totalmente abandonadas, y eso que no hay lugar que supere en gente a la que hay acá sobre la arena", afirma Dalmás.

El secretario de la Liga de Turismo sostiene que ni siquiera el ministro de Turismo, Pedro Bordaberry, que reside en la zona "considera a este como un lugar estratégico y nunca ha dado respuesta a los pedidos que hemos hecho por mail, cartas y en cuatro reuniones".

"Canelones es el lugar más atrasado del Uruguay en desarrollo turístico", sentencia.

Sin embargo la falta de apoyo oficial no ha impedido que por la iniciativa privada se realizaran varias actividades. El menú ha incluido la instalación de un escenario sobre la avenida Calcagno, desde donde transmite una emisora radial, en el que han tenido lugar toques de populares bandas de rock, así como clases de tango, samba y candombe, fitness, gimnasia y otras actividades gratuitas para vecinos y visitantes.

"Esto lo hacemos sin ningún tipo de apoyo", explica, "pagamos por ejemplo cuatro mil pesos de amplificación por día y pagamos 100 pesos por hora por cada uno de los efectivos de Prefectura que contratamos".

Como contrapartida, sostiene Dalmás, en la zona no se producen los actos de vandalismo y violencia que se han registrado en otras zonas balnearias. "La tranquilidad ha sido un producto adicional a la oferta", dice el operador turístico.

CARENCIAS. Calles sin nombre, casas sin números de puerta, falta de saneamiento, ausencia de iluminación, baches son parte del paisaje de Ciudad de la Costa. El proceso de "no pago porque no me hacen obras" se arrastra desde hace una década.

"La gente dejó de pagar porque no recibía servicios — explica Dalmás —, la contribución inmobiliaria es ‘totalmente abusiva’ y a sus precios se suma, por ejemplo, el pago del alcantarillado y acá no lo hay. Tampoco hay saneamiento, que se paga, ni barrido o limpieza, que también se paga. Lo único que se hace es recolección de residuos, que está a cargo de una empresa privada".

Frente a esta falta de servicios, la población de Ciudad de la Costa continúa creciendo. Todos los candidatos a intendentes por Canelones prometieron que arreglarán las calles, los vecinos también recuerdan el compromiso asumido por el presidente electo Tabaré Vázquez en cuanto a que "habrá saneamiento". "Esta ciudad que se autoabastece de todo, no soportará más: si tenemos que quemar cubiertas para llamar la atención, lo vamos a hacer", advierte Dalmás.

Diversos urbanistas han señalado que en esta zona se refleja toda la complejidad de un departamento heterogéneo en su geografía, población y sectores productivos. Sin embargo, las tradicionales estructuras municipales han sido desbordadas por un fenómeno urbano de crecimiento inusual en el país y que llegó a ser llamativo en toda la región.

Datos

Ciudad de la Costa tiene actualmente 110 mil habitantes, el promedio de edad es de 31 años. Estos dos rasgos la convierten en la ciudad más numerosa y joven del país.

Durante el verano hay entre 65 y 75 mil personas en la playa, durante los picos altos de la temporada.

De acuerdo con datos manejados por la Liga de Fomento Turístico de Ciudad de la Costa, congrega al 30% del turismo interno o local del país.

Según estudios demográficos realizados en la zona, es la de mayor crecimiento en América Latina. Se mudan a esta zona entre siete y ocho mil personas por mes, promedialmente.

En materia turística el departamento de Canelones se divide en cuatro zonas: Ciudad de la Costa, esencialmente con un turismo "sin valijas"; la franja de Salinas a Parque del Plata, con un turismo estacionario; desde La Floresta a Jaureguiberry y por último la denominada "Cinta de Plata", donde se practica el denominado turismo de río, con fuerte afluencia de público en alta temporada.

Una escena cotidiana

Todavía lloviznaba. El hombre muy enojado gritaba improperios, insultaba groseramente y se miraba los zapatos: con el auto, la conductora lo ensopó.

Tenía razones de sobra; tal vez iba a su trabajo o simplemente eran sus únicos zapatos. Inútilmente la mujer intentó explicarle que por mirar el pozo que estaba adelante, no vio el del costado; que para ser "Meteoro" le faltaban mil exámenes: él ya se iba con sus caños al hombro y agitaba furiosamente su mano.

Esta es una historia que sucedió ayer y que se sumará al anecdotario de la ciudad que se ha vuelto un gran problema.

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