La calle por la que Tolstoi nunca pasará

Punta Ballena. Réplica de la cabaña del escritor ruso arrancada por apertura de una calle

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RENZO ROSSELLO

"Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego". Una de las verdades sobre las que meditó León Tolstoi en su cabaña de Yásnaia Poliana. Ayer una réplica de esa isbá en Punta Ballena fue trasladada para dar paso a una calle.

"El traslado de la cabaña es solo una anécdota, lo grave es el disparate de lo que tuvo que terminar haciendo la Intendencia por la voluntad de una mujer que, a fuerza de insistir, logró que se abriera aquí una calle totalmente inútil", dice Sacha Tolstoi (73), bisnieto del genial escritor que vive desde hace cuatro años en Punta Ballena.

Hace dos años Tolstoi construyó la pequeña isbá -nombre que recibe en ruso este tipo de construcciones hechas íntegramente de madera y que fueron las típicas viviendas de los campesinos eslavos- en los límites de su propiedad, cerca del Arboretum Lussich. Cuando lo hizo, Sacha Tolstoi pensaba en un modesto homenaje a la memoria de su bisabuelo.

"La idea era hacer una réplica casi exacta de la cabaña que existe en la propiedad de mi bisabuelo en Rusia; pensaba en que fuera un lugar que el público pudiera visitar para encontrar el lugar donde Tolstoi se retiraba para meditar sus obras maestras, Guerra y Paz, Ana Karenina", cuenta Sacha.

La isbá fue, además, uno de los puntos de visita obligada el año pasado cuando se conmemoraron los 100 años de la desaparición del escritor. "León Tolstoi, su obra y sus propiedades (la mítica hacienda de Yásnaia Poliana donde nació y vivió toda su vida) forman parte del patrimonio mundial, yo pensaba sinceramente que la casita también", dice Sacha, refiriéndose a la réplica.

Ayer por la mañana, con una grúa y los oficios de un grupo de obreros que debió contratar para ello, la isbá fue trasladada a unos 200 metros de su actual emplazamiento, dentro de la propiedad de Sacha. "Cuando la mandé construir pensaba que estaba dentro de mi terreno, pero después resultó que eran terrenos municipales", reconoció el bisnieto del literato.

"Pero eso ya pasó. Lo que no estoy dispuesto a callarme es el disparate que se está haciendo con esa calle que abrieron, gastando dineros que pagamos los contribuyentes", adujo Sacha.

Sostiene que la calle abierta detrás de sus terrenos y muy cercana al Arboretum fue hecha a instancias de los reclamos de una vecina afincada en ese lugar. "Enviamos una carta con la firma de los 16 vecinos que vivimos aquí directamente a la Intendencia, pidiendo que no se abriera la calle y no nos escucharon", se queja.

La calle en cuestión ya es una realidad. "No culpamos a la municipalidad, yo sé que aquí hay leyes y todo lo demás, este es un país que adoro y por eso es que me instalé acá, pero considero que con esto se está demoliendo un paisaje hermoso", argumenta Sacha Tolstoi.

Y la "casita" está en su nuevo sitio. Fue hecha para contener algunas verdades que es bueno recordar cada tanto: El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace. (León Tolstoi, 1828-1910)

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