JUSTICIA

Mansión del sexo: Lulukhy dice que no tenía motivos para matar

“Soy inocente y fui explotada sexualmente por mi esposo”, alega acusada.

La mansión en donde habitaron las mujeres que están en prisión por caso de homicidio. Foto: Ricardo Figueredo
La mansión donde se desarrollaban fiestas swingers y hoy tiene otro propietario. Foto: Ricardo Figueredo

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El 23 de agosto de 2019, la fiscal de Maldonado, Silvia Naupp, solicitó la pena máxima (30 años) para Lulukhy Moraes y otras tres personas de su entorno por un delito de coautoría de homicidio muy especialmente agravado por la premeditación y por precio o promesa remuneratoria.

Para el sicario Carlos Alberti, que acompañó al matador del profesor de inglés Edwar Alexis Vaz hasta su apartamento, la Fiscalía también pidió una pena máxima.

Mientras que el albañil Gustavo Silveira enfrentará, en caso de que la Justicia haga lugar, un sanción de diez años como cómplice de un homicidio muy especialmente agravado por la premeditación y el precio.

Al sicario Marcelo Barboza, que efectuó los disparos mortales, se le inició una investigación. Pero la fiscal Naupp aún no pidió una pena a la Justicia de Maldonado.

El caso tiene como escenario un chalet ubicado en el coqueto barrio de Beverly Hill de Punta del Este. Antes de la muerte de Vaz, en esa casona se hacían fiestas swingers. En ellas participaban parejas tanto locales como extranjeras.

El ingreso a las fiestas tenía un costo para los participantes, como también los consumos que allí se realizaban. Por eso el caso hoy es conocido como “La mansión del sexo”.

La defensa de Lulukhy, los abogados Víctor della Valle y Alejandro Balbi, presentarán mañana un escrito donde contestaran al pedido fiscal que califican como serio y muy grave.

Luego de hacer una investigación, Della Valle y Balbi concluyeron que los hechos “son totalmente diferentes” a los narrados por la fiscal Naupp.

El documento expresa que la víctima trabajaba en un liceo y que dejó ese empleo porque se incrementó notoriamente sus ingresos por las fiestas swingers. “Soy inocente y fui explotada sexualmente por mi esposo”, alega Lulukhy según señalaron a El País fuentes del caso.

La contestación de la acusación señala que Vaz y Moraes compraron en 2016 dos terrenos en US$ 80.000 y allí construyeron la mansión “Gipsy Queen” a un costo elevado.

La mansión fue vendida a un magnate brasileño en 2011. Lulukhy y su amiga Leticia Giachino continuaron en la casa como administradora y casera respectivamente.

Luego de la venta, Vaz obtuvo un apartamento, un auto y dinero que le entregó Lulukhy, señala el documento de Della Valle y Balbi.

En la investigación realizada, los dos penalistas encontraron un documento sobre un reparto de bienes donde Vaz y Moraes sostienen que no tenían nada para reclamarse. Ese documento, dice el escrito, fue firmado sin ningún tipo de coacción.

Después de eso, Vaz y Moraes se establecieron en lugares diferentes. Ambos trataron de rehacer su vida con otras parejas.

Pasó un año y medio. Lulukhy Moraes, su pareja, y su amiga Leticia Giachino, vivían en armonía en la mansión, sostiene el documento. Y agrega que no tiene sentido que en ese tiempo Moraes haya deseado ultimar a su expareja cuando podía haberlo hecho durante más de una década.

Dice que Lulukhy no tenía motivos para matar a Vaz -ya se habían separado y había un acuerdo firmado entre ambos de motus propio. Es decir, Luluky carecía de móvil para matar a Vaz, advierten Della Valle y Balbi.

El único testigo, dicen los profesionales en la respuesta a la acusación, fue indagado seis veces por la Fiscalía en búsqueda de testimonios y advierten que el hombre era más amigo de Vaz que de Lulukhy y que por ello no iba a participar en un delito contra el profesor de inglés.

También descartaron que el posible móvil del crimen podía ser un juicio civil por US$ 1,5 millones que habría iniciado Vaz, ya que este reclamo no tiene asidero.

El documento de los profesionales deja traslucir que la prueba presentada por Naupp contra Lulukhy es muy débil. “La acusación es errónea y tiene problemas insostenibles”, agrega.

Della Valle declinó ayer hacer declaraciones.

Pasado borrado

A partir de diciembre de 2018, la coqueta casa dejó de llamarse “Gipsy Queen” y sus dueños -una ex Miss Brasil y un empresario multimillonario- decidieron remodelarla. Tampoco quieren que se le siga conociendo por la denominación de “mansión del sexo”.

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El asesinato a sangre fría de Edwar Vaz

Edwar Vaz Fascioli fue asesinado el 9 de julio de 2018 en la puerta de su departamento.

Eran cerca de las 22 horas y el profesor de inglés se encontraba en su apartamento junto a su pareja actual y su hijo de 16 años.

Dos hombres tocaron a su puerta diciendo que eran conocidos de su otra hija. Cuando el docente de inglés fue a abrir la puerta, uno de ellos le apuntó con un arma y le disparó. Su hijo llamó a la Policía. Cuando el patrullero llegó al lugar, encontró a Vaz Fascioli aún con vida. Ahí lo trasladaron en el móvil hasta el hospital “Elbio Rivero” de Maldonado, donde murió. Luego de ultimar al docente Vaz, los sicarios Marcelo Barboza y Carlos Alberti corrieron unos metros en dirección a la calle Sarandí de la ciudad de Maldonado y se subieron al Volkswagen Gol del albañil Gustavo Silveira. Así lo señala la acusación de la fiscal Silvia Naupp.

Silveira trasladó a los dos sicarios hasta la parada 41 de Punta del Este. Allí los esperaba Mathías Guarteche, amigo de la pareja de Lulukhy Moraes. Guarteche trasladó a los dos sicarios hasta Montevideo en un auto Geely.

Cuando Guarteche llegó a su casa ubicada en Montevideo, le entregó a Barboza la suma de $ 7.000 por disparar a Vaz y a Alberti le dio $ 3.000 por acompañar al sicario hasta el apartamento del docente.

El abogado de la familia Vaz, Martín Etcheverry, dijo a El País que está conforme con el pedido fiscal, ya que ésta solicitó penas rigurosas para los autores del asesinato.

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