NARCOTRÁFICO

Lo ataron en una caballeriza y le cortaron las orejas por vender droga que debía guardar

La Policía de Rivera busca a delincuentes que secuestraron y torturaron a un hombre por vender 50 kilos de marihuana de una banda criminal dedicada al narcotráfico.

Policía prepara las esposas para trasladar a un detenido. Foto: Fernando Ponzetto
El hombre dijo ante la Policía que debía guardar droga, pero la vendió. Por eso lo torturaron. Foto: Fernando Ponzetto

Estaba asustado, nervioso y en un momento logró escapar. Empezó a correr por una zona boscosa y enseguida llamó a la Policía. Estaba sangrando, le faltaba una oreja y la otra estaba a punto de desprenderse. Cuando la Policía acudió al pedido de auxilio, trasladaron al hombre a un hospital. El hecho ocurrió el pasado 29 de setiembre en Rivera.

El hombre dijo a los agentes que su familia estaba amenazada y pidió que fueran a su casa. La Policía escuchó el pedido. En la casa conversaron con la pareja del hombre que había aparecido en el medio del bosque cubierto de sangre. Dispusieron una custodia en el lugar y volvieron al hospital para hablar con el herido.

Entonces él relató que tres hombres lo habían secuestrado, atado de pies y manos con precintos y que luego uno de ellos le había cortado ambas orejas con un cuchillo. Los efectivos siguieron indagando al hombre para tratar de esclarecer qué había pasado y quiénes podrían ser los culpables de privarlo de libertad y torturarlo.

En determinado momento de la indagatoria, el hombre dijo que había sido por un problema de droga. Que él y otro amigo habían vendido 50 kilos de marihuana que pertenecían a una banda criminal dedicada al negocio de estupefacientes en Rivera, cuando en realidad debían haberlo guardado. Según indicaron fuentes policiales a El País, el hombre admitió haber vendido 30 de los 50 kilos. Los otros 20 los vendió otra persona a quien los delincuentes también llevaron a un lugar alejado de la ciudad de Rivera para golpearlo varias veces.

Se trata de una chacra que queda camino al Aeropuerto de Rivera y cerca del límite de Uruguay con Brasil. Varios efectivos del Departamento de Hechos Complejos de la Jefatura departamental se movilizaron hacia ahí en busca de los delincuentes. Según detallaron las fuentes, era una “chacra grande y prolija” de aproximadamente 20 hectáreas, cuyo propietario fue abatido por un policía meses atrás (ver aparte).

En la chacra, agregaron, había caballos de carrera y caballerizas de tabla y techo liviano. Justamente en una de esas, de tres metros cuadrados, fue donde los delincuentes ataron y torturaron al hombre que luego logró fugar por la zona boscosa.

Al otro hombre lo llevaron al mismo lugar. Él también dio su versión de los hechos ante la Policía. Dijo que tres o cuatro personas los trasladaron hasta la chacra. Contó que cuando llegó vio a su amigo atado de manos y pies, y muy golpeado. A él también le pegaron pero luego lo soltaron. Cuando los policías llegaron a la chacra se encontraron con una escena de “película” por las características del entorno, explicaron las fuentes.

Además de los efectivos se presentó un equipo de la Policía Científica de Rivera. Allí los técnicos aplicaron luminol, sustancia con la que detectaron rastros de sangre. Luego cortaron y desprendieron los trozos de hormigón ensangrentados. El material será enviado a un laboratorio de Montevideo para comparar si la sangre pertenece realmente al hombre que denunció haber sido secuestrado. De esa manera se podrá verificar su relato. Según indicaron las fuentes, en muchas ocasiones las víctimas cambian su relato por temor a más represalias.

La Policía, en tanto, tiene sospechas de quiénes habrían sido los secuestradores y por estas horas busca intensamente a tres personas. Según manejan, se habrían fugado a Brasil.

Chacra pertenecía a delincuente abatido

El pasado 19 de agosto un policía fue detenido tras dispararle a un hombre en un presunto intento de rapiña. El efectivo fue procesado más tarde por un delito de homicidio y se dispuso la medida cautelar de prisión preventiva a la espera de una acusación fiscal final. El fallecido era un hombre con profusos antecedentes penales. Según indicaron fuentes policiales a El País, era un hombre “muy peligroso”, pero de “perfil bajo”.

En tanto, explicaron que la chacra donde torturaron a un hombre y golpearon reiteradas veces a otro por un faltante de droga el pasado martes, pertenecía al delincuente abatido. Lideraba un grupo dedicado al suministro y la venta de estupefacientes en la ciudad de Rivera. Tiempo atrás había sido baleado por una banda brasileña que opera en la ciudad.

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