STEFANO CASINI

"En Italia hay una crisis política, de credibilidad"

Cuando en Italia las discusiones pasan por el impacto de los inmigrantes y la crisis política, en el exterior la preocupación recae sobre la falta de atención a los ciudadanos que residen fuera de frontera.

Stefano Casini. Foto: Nicolás Pereyra
Stefano Casini. Foto: Nicolás Pereyra

Al menos eso piensa Stefano Casini (64), nacido en Ancona, sobre el mar Adriático, pero que se hizo uruguayo y de “Peñarolo” hace más de medio siglo. Su padre abrió la sede de la RAI en Sudamérica y él le siguió los pasos.

Sume a todos los votantes en las elecciones de Peñarol y Nacional. Ahora duplíquelos. Esa cantidad de personas, unas 85 mil, equivale a los ciudadanos italianos residentes en Uruguay que están habilitados para sufragar en la contienda del 4 de marzo.

Pero a 11 mil kilómetros de Roma, hay seis "tanos" que además de votar se juegan la posibilidad de integrar el Parlamento. La mayoría son representantes locales de partidos ya consolidados en Italia. Una de las excepciones es Stefano Casini, un periodista devenido en político y que, por su visibilidad como corresponsal de la RAI, es quien corre con más chances de alcanzar un escaño.

—¿Qué se juega en la elección?

—Hay una crisis política, no institucional, sobre la credibilidad. Básicamente hay dos coaliciones —una de derecha y otras de centro-izquierda— que junto a un partido que nació como el "anti establishment" —Movimiento 5 Estrellas— se disputan la gobernación. La derecha, en la que hay seguidores de Silvio Berlusconi, está cerca de alcanzar la mayoría parlamentaria (se necesita el 40% + 1 de los votos). El ascenso de esa derecha responde, en parte, a los problemas migratorios, la llegada de balsas con refugiados del norte de África y una especie de populismo que quiere abandonar la zona del euro (la versión italiana del Brexit).

—¿Qué importancia tiene para el votante del exterior?

—En comparación con la última elección, hay un 20% más de habilitados para votar. Está habiendo una expansión gigantesca, casi bíblica, de las solicitudes de ciudadanía. Solo en Brasil hay unas 700 mil personas esperando la ciudadanía italiana. Un tercio de los ciudadanos italianos que residen en América Latina están en Argentina. Ese país acumula 1.600.000 habilitados para votar y, por tanto, generalmente se queda con los ganadores regionales. Este notable crecimiento en el padrón hará que la elección sea más friccionada.

—¿Qué puede obtener la región?

—El de Italia es un sistema parlamentarista. Los legisladores eligen un presidente cada siete años, que es una figura más simbólica, y luego en base a las fuerzas en el Parlamento se designa un primer ministro. Cuando hay elecciones, como ahora, se eligen 660 diputados y 315 senadores. De ese total, 18 plazas son exclusivas para el exterior. Y América Latina, en concreto, tiene seis: dos senadores y cuatro diputados.

—¿A usted, o a sus competidores desde Uruguay, solo los pueden votar los residentes en el país?

—No, los residentes en toda América Latina. Los representantes del extranjero los eligen los residentes del extranjero; cada uno en su zona. A la inversa, los representantes en Italia lo eligen los residentes en Italia.

—¿De qué le sirve a un italiano del exterior votar a un representante uruguayo?

—Nuestra idea es generar una red diplomática consular. En Uruguay casi no existe el consulado: hay menos funcionarios que cuando yo llegué al país y eso que la cantidad de ciudadanos creció en forma sorprendente. Demorás nueve meses para renovar el pasaporte y, lo que es peor, unos 13 años para obtener la ciudadanía. Nuestro partido, USEI, nace de descendientes italianos en Sudamérica. Y la preocupación está en el italiano del exterior. Somos ciudadanos pero no con todos los derechos, por ejemplo no tenemos un sistema de salud como un residente en Italia. Uno de nuestros proyectos de ley es declarar la emergencia por los 170 mil italianos que se estima hay en Venezuela.

—¿Pero hay un beneficio para Uruguay?

—Los elegidos como representantes desde el exterior viajan una o dos veces por mes a Italia, participan de la Cámara, votan. La gran ventaja de que haya un uruguayo es que facilita todo el intercambio entre ambos países, el cual se fue destruyendo en las últimas dos décadas. Cerró el Hospital Italiano, la RAI, la cámara de comercio (que era la primera de Italia en el mundo), los socorros mutuos…

—¿Hay chances de que usted u otro de los cinco candidatos uruguayos llegue a obtener una banca?

—Las chances matemáticas son pocas, sobre todo porque Argentina tiene nueve veces más padrón electoral. Pero al haber habido un incremento de los habilitados y en mi caso ser conocido en las comunidades de la región por mi labor periodística, hace que chances existan. Hoy las campañas se manejan más por las redes sociales que yendo al lugar in situ.

—¿Quiénes puede votar?

—En Italia el voto es para los ciudadanos mayores de 18 años. Luego, cuando uno cumple 25 años también puede votar para el Senado. Todos los habilitados reciben un sobre y las papeletas (verde para el Senado y marrón para Diputados). Luego lleva el voto, con las indicaciones que se le adjuntaron, a un Abitab. Allí hay tiempo para votar hasta el 28 de febrero. Quienes no recibieron el sobre, pueden pedirlo en la sede de la Cancillería Consular (José Benito Lamas 2857). Y en ese lugar hay tiempo para votar hasta el 1 de marzo.

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