YOUNG | DANIEL SOSA
Una mujer y sus tres hijos quedaron en la calle, luego que se incendiara su casa en Young y perdieran la totalidad del mobiliario, electrodomésticos, vestimenta y gran parte de la propia casa. María Teresa Sosa (41) vivía en la calle Fray Bentos casi Asencio de esta ciudad junto a sus tres hijos, Mery (17), Ivana (9) y Aníbal (8) en una casa de ladrillos y zinc, de muy buena construcción y esmeradamente acondicionada.
"No quedó absolutamente nada, con la excepción de una habitación del fondo", relató la mujer a El País, pero el hecho más trascendente fue que una Biblia y tres libros religiosos que estaban sobre una mesa que ya no existe no sufrieron ningún daño. "Solo quedaron mojados por el agua de los bomberos", precisó sorprendida Teresa Sosa.
El incendio se originó tras un cortocircuito cuando uno de los pequeños encendió una luz. "Salían chispas por todos lados", contaron. El fuego empezó en un revestimiento de madera de una habitación.
Pese al esfuerzo de Bomberos, las pérdidas fueron totales, solo quedaron con la ropa puesta. "Se quemaron hasta los artefactos del baño, cocina, heladera, televisor", sostuvo Sosa. Mientras, otros enseres donde no llegó el fuego se derritieron por el calor.
Los pobladores de Young se movilizaron ante el desastre, que no dejó heridos, y, desde el municipio como desde la Iglesia Evangélica local se reunieron prendas para la familia, así como una casa cercana, que familiares le prestaron a la familia para que se puedan alojar.
La estructura de la vivienda, construida de ladrillos, sufrió grietas y caída de revoques, lo que demandará varias reparaciones, para que la puedan habitar nuevamente.
En tanto, Sosa, único sostén de la familia realizó un especial pedido de ayuda. "No nos quedaron ni las túnicas de los chiquilines", dijo.