D. FRIEDMANN / S. KANOVICH
El INAU denunció a la Justicia tres redes de prostitución infantil en el interior, además de la que culminó con dos procesados en Paysandú. En Montevideo 10% de los adolescentes que asiste la ONG El Faro son víctimas de explotación sexual.
La explotación sexual infantil es un problema que siempre existió pero que ahora se hizo "más visible", afirmó el director del Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay (INAU), Jorge Ferrando. Lo mismo opinó Edgard Marzarini, presidente del Comité de Erradicación de la Explotación Sexual Infantil. "La gente está advirtiendo que atenta contra los derechos humanos de los jóvenes y está recurriendo a los mecanismos que el Estado tiene. Ahora la sociedad quizás perciba que se está dando prácticamente frente a sus narices", sostuvo.
En abril de este año, el INAU denunció a la Justicia una red de prostitución infantil (varones y mujeres), que terminó con dos hombres procesados el martes en Paysandú. Ahora, el juez Jorge Díaz apunta hacia los clientes y otros proxenetas.
Pero además, el INAU trasladó a la Justicia otros tres casos en el interior del país, dijo Ferrando, que no tienen "la dimensión" del de Paysandú. También hay otras situaciones detectadas en las que buscan tener más pruebas para poder denunciarlas, añadió.
A veces poder comprobar este delito es dificultoso, sobre todo cuando son localidades pequeñas en las que la presencia de investigadores o de una inspección circulan demasiado rápido. "Esto nos pasa en locales bailables, que están yendo menores y hay prostitución. Cae la inspección y no logra detectar nada", sostuvo Ferrando.
Además del caso de Paysandú, en el que 20 adolescentes se prostituían, el año pasado se logró desarticular una red en Paso de los Toros, contó Marzarini. "Había una ruta de locales donde se producía esa actividad, también algún centro turístico involucrado y taxímetros que llevaban a las chiquilinas. Hubo procesados y las víctimas fueron puestas a disposición de INAU para su protección", dijo.
En Florida, había sucedido algo similar en 2007. Dos procesados, decenas de detenidos, más de 12 allanamientos y tres bares cerrados, fue el resultado de un operativo que dejó al descubierto una red de prostitución con adolescentes de entre 15 y 16 años.
Mientras, en Aceguá (Cerro Largo) fue desbaratada una banda de cuatro hombres y una mujer -que aún están en la cárcel- por prostitución de menores y proxenetismo.
"SOBREVIVIR". La problemática de la prostitución infantil es compleja. "Tiene que ver con estrategias de sobrevivencia de algunos grupos familiares, que utilizan la prostitución como una forma de generar ingresos. Esto aparece fuertemente vinculado con situaciones de maltrato y abuso familiar", dijo Ferrando.
Y añadió: "Muchos de los hechos que han salido a la luz en los últimos tiempos han tenido que ver con padrastros o acuerdos dentro del grupo familiar que usan a hijos o hijas para el ejercicio de la prostitución. Se configura allí una doble situación: abuso en la familia y prostitución".
Las condiciones de vida son también una causa para la encargada de Promoción Social de la Intendencia de Paysandú, Adriana Imperial. "Son familias que viven hacinadas, sin control y en promiscuidad. A los 4 o 5 años los niños dejaron de ser niños, el abuso pasa a ser normal para ellos y asocian el sexo con dinero", indicó.
A su vez, dijo Ferrando, está la posibilidad -como en el caso de Paysandú- de que haya personas de fuera del entorno involucradas. Son organizaciones de adultos que tratan de captar adolescentes para prostituirlos y para el uso de ellos en material pornográfico.
DENUNCIAS. Si bien la problemática se ha vuelto más visible, las advertencias a la Línea Azul del INAU, que centraliza a nivel público las denuncias de la población, son pocas. Esa repartición las deriva al Comité para la erradicación de la explotación sexual infantil. "Hay meses en los que no se recibe ninguna denuncia. El año pasado llegaron tres situaciones, y en alguna de ellas estaban implicadas personas que lucían como adolescentes pero eran adultas", dijo a El País la directora de la Línea Azul Renée Bentancor.
En Paysandú, en tanto, más allá de que hubo denuncias de particulares que aportaron datos sobre la red que se desarticuló, en general hay miedo a trasladar el tema a las autoridades, coincidieron representantes de diversos organismos relacionados con la problemática. A veces porque el involucrado es alguien con cierta ascendencia o poder, o por las connotaciones que posee, por ejemplo, para la familia. Todo queda entonces en rumores.
En ese departamento, la Junta Departamental ha manejado varias veces el tema pero no se concretaron denuncias o acciones, dijo la edila frenteamplista Estela Mieres, quien integra la Comisión de Promoción Social y que además trabajo siete años en hogares de INAU. "Todos hablan y nadie se compromete al momento de hacer una denuncia", señaló.
En el caso de esta semana varias de las adolescentes involucradas estaban o habían estado involucradas con INAU, ya sea en situación de amparo o porque eran infractoras. Incluso, una de ellas se encargaba de reclutar a otras jóvenes.
Mieres dijo que ese tipo de cuestiones "existieron siempre". Contó que, según su experiencia, las mismas internas relataban la forma en que eran entrenadas para el trabajo y mostraban la ropa que les daban. Alguna denuncia llegó a la Justicia, pero se encontraban con que no se podía probar la situación. Y todo quedaba en la nada, dijo.
Imperial, sostuvo por su parte que la prostitución infantil existe y es una realidad "muy dolorosa". "Es horrible pero deben ser cientos (los casos)", señaló. A la dificultad para reunir pruebas, se suma en ocasiones la "respuesta tibia del Poder Judicial y del INAU", sostuvo. Ha ocurrido que referentes barriales se frustran porque no obtienen eco de la Justicia, añadió.
Mientras, Andrea Tuana de la ONG El Faro (ver nota aparte), observa un cambio con los juzgados especializados en crimen organizado, que ahora se ocupan de estos temas. "Nos dan mucha esperanza de que podamos empezar a investigar y a combatir la impunidad. Lo que sucedía antes era que la prueba quedaba demasiado depositada en el adolescente, que tenían muchos miedos y a veces relaciones ambivalentes con sus explotadores. Que hoy se hagan, como en el caso de Paysandú, escuchas y seguimiento nos parece un avance muy importante", concluyó. (Producción: L. Pérez, D. Rojas, A. Trucido y N. Araújo).
i Línea Azul. En el 0800 5050 se reciben denuncias de todo el país.
Se fugan de la casa y los reclutan proxenetas
De los 120 adolescentes que la ONG El Faro asiste por mes, 10% son víctimas de explotación sexual comercial (fundamentalmente prostitución y pornografía infantil), dijo Andrea Tuana, una de las directoras de la organización a El País.
La mayoría son adolescentes mujeres de entre 13 y 16 años aunque también han asistido varones y algunas niñas más chicas.
Según su experiencia, los casos de explotación sexual infantil se dan en plazas de algunos barrios como Colón, locales dentro de asentamientos donde venden tragos, calles y algunos circuitos donde conviven varios adolescentes.
"Lo que hemos visto son adolescentes que se fugan de su casa por maltratos o abusos graves y son captadas por adultos varones y otros por familias. Se van a vivir con ellos y allí se concentra la explotación. Son casas donde conviven varios adolescentes y hay adultos que ofician de proxenetas", explicó.
En Uruguay no hay instituciones especializadas en asistir a estas víctimas y el país los necesita, estimó la especialista. En El Faro los tratan con terapia psicológica individual y grupal. "Para mí el daño más grave es que no se constituyen en sujetos de derecho, como personas. Han vivido siempre como objetos de otro y con un daño emocional importante. En general, vienen de abusos sexuales o maltratos importantes en sus familias y luego vuelven a ser víctimas", dijo.
Para Tuana es necesario hacer "un llamado de atención y a la reflexión social. Convivimos con clientes, son hombres que viven en nuestra sociedad. Las propias gurisas te dicen que son de variada condición social, casados, solteros. ¿Qué está pasando? Como sociedad en cierta medida se está legitimando esto. Tiene que estar claro que el que tiene sexo con un adolescente al que le paga está cometiendo un delito. Si no existieran clientes no existiría explotación sexual", opinó.
Estudio en la frontera de Rivera desde hoy
RIVERA | FREDDY FERNÁNDEZ
Detectar casos de prostitución infantil es la clave de un trabajo conjunto que inician hoy funcionarios uruguayos y brasileños. Para ello, arribarán en esta jornada un grupo de técnicos norteños, adelantó Alicia Schiavo, directora de la Oficina de la Mujer y la Familia de la Intendencia de Rivera. Este nuevo proyecto financiado desde Brasilia es la continuación del llamado Centinela, que implementaron tiempo atrás organizaciones de Rivera y Livramento.
Schiavo afirmó que la explotación sexual de niños y adolescentes, es un tema que les "preocupa y mucho. Pero, lamentablemente, se trata de un asunto muy difícil de constatar". Y agregó que el Expreso Esperanza (ómnibus municipal equipado para brindar servicios institucionales y de salud), en sus recorridas por el interior de Rivera, "ha recabado indicios que posteriormente derivamos a INAU. Hasta ahora no hemos logrado comprobar ninguno".
En tanto, Estela Goldaracena, jefa departamental del INAU, dijo que están "muy atentos y preocupados", pe-ro aún no tienen indicios.
Según el jefe de Policía, Heriberto Fagúndez: "Hace un mes impartimos instrucciones muy precisas a la responsable de la ex Comisaría de la Mujer y la Familia, para que trabaje en el tema. Pero no se ha logrado ningún elemento que permita trabajar sobre bases sólidas".
Sospechas difíciles de probar en el litoral
En julio, en la escuela departamental de Policía, hubo un seminario de trata y explotación comercial de gente. Allí se abordó "el caso de dos adolescentes de Río Negro recogidos en Tres Cruces, donde no hubo consecuencias ni se pudo comprobar una situación de trata", dijo Nancy Pena, presidenta de la comisión departamental de lucha contra la violencia doméstica. Según una fuente policial, no hay denuncias de prostitución infantil en Río Negro,
Sandra Márquez, asistente social del juzgado letrado de Fray Bentos, contó que desde su ingreso en diciembre no ha recibido de estos casos. No obstante destacó una situación confusa el año pasado en Nuevo Berlín, "que es una zona forestal donde además se incrementaron los camioneros", dijo.
En Salto a nivel policial no se han constatado casos "significativos" de prostitución infantil, afirmó el titular de la Jefatura, Walter Ferreira, dato que confirmó la directora departamental de INAU, Marisa González.