La vida de los estudiantes de medicina uruguayos que están becados en Cuba gira principalmente en torno a la Facultad y a los hospitales. Pero también hay actividades fuera del internado como por ejemplo ir al agro (feria) o al camagüey (Festival de Cine).
Silvana contó cómo era un día suyo en Cuba: se levantaba a las 6:40 de la mañana, aprontaba el mate, iba a la esquina de la Facultad a "hacer botella" (hacer dedo) porque en su Facultad la guagua de los estudiantes se rompía a menudo.
Viajaba al hospital, que estaba a seis kilómetros de la Facultad, veía a sus pacientes, almorzaba y volvía a los estudios a las tres de la tarde. Después venía una infaltable siesta y cena a las seis de la tarde.
La uruguaya contó que los cubanos la recibían en su casa y la convidaban con lo que tenían, por lo general, con café.
Pero si llegaba al mediodía la invitaban con la comida típica: moros con cristianos a los que también se los llama arroz con gri, es decir, arroz con frijoles.
La comida uruguaya se extraña. Las milanesas aparecían con las encomiendas de algunas madres. Blanca es parte de de la Coordinadora de Padres de Estudiantes en Cuba. Ella tiene sus anécdotas: un día, una mamá hizo 55 milanesas para mandarles a todos los jóvenes uruguayos que estudiaban en la ELAM y las iba a llevar una chica que al final no viajó.
Para que la comida no se echara a perder hablaron con el actual ministro de Ganadería, José Mujica, que iba a viajar a la isla caribeña ese día. Finalmente, no era el líder del Movimiento de Participación Popular el que viajaba, sino su esposa, la senadora Lucía Topolanski.
En persona, fue Topolanski quien entregó las milanesas a los jóvenes en Cuba.
OTRAS BECAS. De los nuevos médicos llegaron también a Montevideo cuatro uruguayos que obtuvieron el título de Educadores Físicos en Cuba a través del mismo sistema de becas, pero aún no pueden ejercer en Uruguay.
La directora del Instituto Superior de Educación Física (ISEF), Delia Chiappini, explicó a El País que para conseguir la homologación del título el ISEF necesita los programas y los planes de estudios cubanos y los jóvenes no los pueden presentar porque no pueden traer la documentación desde Cuba. Asimismo, dijo que como el Instituto no está dentro de la Universidad de la República los educadores físicos no pueden acceder a la reválida automática que existe gracias a un acuerdo entre la UDELAR y el gobierno cubano.