SALTO EDUARDO BARRENECHE
Los 485 kilos de cocaína incautados en una estancia de Salto en el mayor operativo antidrogas del país iban a ser traficados a Holanda y vendidos por U$S 31 millones. La Policía investiga otros dos establecimientos de la misma organización.
El juez Francisco Massita interrogó ayer a los siete detenidos en el operativo. Los cinco colombianos y dos brasileños volverán hoy a mediodía a declarar en su sede judicial, dijeron fuentes policiales. Permanecían en la Jefatura de Salto, donde ayer se veía un inaudito despliegue de efectivos.
A su vez, mientras duró el operativo estaban en Salto dos funcionarios judiciales de Holanda. Hacia ese país es donde la Policía estima que iba a ser trasladada la droga.
Allí podría comercializarse a 48.000 euros el kilo. En total los traficantes ganarían en Holanda 23.280.000 euros, equivalentes a 31.392.620 dólares, estimaron las fuentes consultadas.
El jefe de la Brigada Antidrogas, Julio Guarteche, dijo que la cocaína, que estaba en estado puro, iba a ser acondicionada en contenedores para sacarla del país. El origen de la droga es boliviana y fue adquirida por un cartel colombiano.
"SAN FRANCISCO". La operación fue denominada "San Francisco". El nombre proviene del lugar donde se inició el operativo, aunque las autoridades no quisieron dar más detalles. En la investigación participaron policías de varios países de la región y en un plazo no mayor a 72 horas habrá nuevas acciones fuera de fronteras.
Fuerzas policiales de la región investigaban al grupo de narcotraficantes desde hace 7 años. Ya habían burlado a las autoridades de tres países.
En anteriores oportunidades estuvieron a punto de ser capturados. Entre los siete detenidos se encuentra el jefe de la organización, según Guarteche.
En Uruguay el operativo comenzó en noviembre de 2006 cuando una banda de colombianos adquirió una estancia llamada Valentín en el departamento de Salto, en un paraje del mismo nombre a 116 kilómetros de la capital departamental.
El establecimiento ganadero fue fundado por Manuel H. Gutiérrez, ex senador, y llegó a tener una dimensión de 11.000 hectáreas. En sus mejores momentos de producción llegó a dar mano de obra a unas 100 personas.
La estancia, de unas 4.000 hectáreas en la actualidad con su casco, fue vendida por un nieto de su fundador cuando éste falleciera hace poco mas de año.
Los colombianos la compraron por U$S 3 millones y fue vendida de buena fe por sus propietarios, quienes no sabían los propósitos ilícitos de los compradores. Pagaron U$S 2 millones y debían U$S 1 millón.
La Policía ya identificó a los integrantes de la Sociedad Anónima que formaron los traficantes para comprar el campo.
Guarteche afirmó que recibieron información del exterior que señalaba que los colombianos habían adquirido la estancia para traficar cocaína de Uruguay a Europa. "En enero de este año se supo que la operación en Uruguay se haría ahora", afirmó el jerarca.
Las autoridades señalaron ayer que los narcos habían adquirido la estancia Valentín en Salto hace poco menos de un año. Fuentes de la investigación dijeron a El País que el mismo grupo habría comprado un establecimiento en la zona de Cuchillas del Daymán hace 6 años y habría arrendado otro campo en Picada de Pereiniña.
El primero tiene 2.000 hectáreas y una pista de aterrizaje y el otro posee unas 3.000 hectáreas y dos cascos, indicaron los informantes. Añadieron que en ambos establecimientos hay 7.000 reses.
La investigación apunta a que las tres estancias del grupo serían administradas por la misma persona. Se trata de un hombre de Corrientes (Argentina), quien logró escapar pocas horas antes de que la Policía realizara un cierre de fronteras, de acuerdo a las consultas de El País.
OPERATIVO. El viernes de madrugada estaba todo preparado. Cien efectivos de la Brigada Antidrogas, del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y de la Fuerza Aérea entraron en acción. A las 4 de la madrugada un grupo comando, formado por cuatro efectivos de Narcóticos y del GEO llegaron a la zona de Valentín y armaron un puesto de comando a 1.500 metros de la estancia, detrás de un espeso monte. Para llegar allí debieron cruzar kilómetros de campo traviesa y atravesar riachuelos con el agua hasta la cintura. Estaban camuflados y con armas especiales.
Más de 24 horas después, a las 15 y 40 del sábado, vieron un bimotor Beechcraft dar dos vueltas arriba de la estancia. Para los efectivos estaban asegurándose de que no hubiera policías cerca. Finalmente, el avión aterrizó en una pista ubicada a 3 kilómetros del casco de la estancia.
El francotirador Marcelo Suárez estaba listo para disparar pero no pudo hacerlo: se encontraba a 1.500 metros, 900 más de lo que precisa para poder tirar. Los pilotos, dos brasileños, bajaron del avión pero no se alejaban. Los policías seguían sin poder dispararles.
En ese momento llegó una camioneta Mitsubishi de matrícula argentina. Allí iban cinco hombres colombianos, quienes cargaron 485 kilos de cocaína pura y la llevaron a un galpón, cercano al casco. En seguida los narcos regresaron al avión y lo cargaron de combustible para dejarlo listo para salir. Minutos después, los hombres tuvieron unos instantes de distracción. Los policías vieron que los pilotos se alejaban del avión y decidieron tomar el casco de la estancia. Lo lograron, pero estaba vacío.
Allí recibieron la orden de ir hasta el galpón cercano. En el camino se cruzaron con perros. Lograron calmarlos sin despertar sospechas. Cuando llegaron al galpón tres policías ingresaron por una puerta lateral y uno por la entrada principal. Gritaron: "¡Alto, somos policías, están detenidos!". Los hombres no ofrecieron resistencia. Su sorpresa fue total: uno de ellos se reía sin poder creer que tenía la policía adelante.
Mientras, los pilotos intentaban huir sin éxito. Helicópteros con policías y con efectivos GEO y médicos los vigilaban desde el aire. No estaban armados, por lo que el enfrentamiento que preveían las autoridades no se produjo y la operación culminó sin heridos. Los efectivos policiales los capturaron sin mayores problemas.
VISITA. Las autoridades decidieron difundir el operativo y ayer invitaron a periodistas a Salto junto a la ministra Daisy Tourné, el prosecretario de la Presidencia, Jorge Vázquez y el subdirector de la Brigada Antidrogas, Gustavo Layes.
Al llegar a Salto, Tourné dijo a los efectivos GEO que les quería agradecer la honestidad y eficacia con que trabajaron en la operación. "Van a volver con la satisfacción de haber hecho la captura de drogas más grande del país", dijo la ministra. Planteó la posibilidad de que el Ministerio premie a los policías que participan de este tipo de operativos especiales.
El prosecretario de la Presidencia, Jorge Vázquez, dijo que la camioneta Mitsubishi, la estancia y otros bienes encontrados en el lugar, pasarán a la Junta Nacional de Drogas y serán vendidos con el objetivo de reinvertir el dinero en la lucha contra el narcotráfico.
Si bien este procedimiento existe desde 2006, el mecanismo es lento. De la operación Chimed ("Campanita") que se realizó en septiembre de 2006, todavía no pudieron hacerse con el dinero, afirmó Vázquez.
Actualmente, los jueces pueden hacer el decomiso de los bienes en la sentencia; no está permitido efectuarlo cuando se detiene y se procesa. La intención es que esto cambie y para ello el gobierno trabaja en un proyecto de ley.
Con respecto al millón de dólares que los narcotraficantes no llegaron a pagar a la familia por la estancia Valentín, Vázquez dijo que hay dos opciones: comprársela y para luego rematarla, o bien subastarla y resarcirlos.
Por su parte, Bernal dijo que los narcos tienen mucho poder económico, que podrían haber corrompido a la Policía, lo que no sucedió. Destacó que no se filtró información de las unidades que trabajaron en el tema. Después, dio la orden a los jefes del operativo para que trasladaran a los policías que participaron a sus departamentos. (Producción: A. Pais, D. Friedmann y L. Pérez)
La cifra
48.000 es el valor en euros de cada kilo de cocaína pura en Europa. En este operativo se incautaron 485 kilos en un campo de Salto.
Familiares de Chupeta hacían giros a Uruguay
Los principales carteles de cocaína de Colombia utilizan España como plataforma en Europa para lavar el dinero ilícito, según publicó ayer "El País de Madrid" en base a informes del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
También ayer "El País" de Madrid informó que Juan Carlos Ramírez Abadía, alias El Chupeta, detenido en Brasil y quien señaló que pensaba venir a Uruguay, había creado en España una red para el lavado de dinero. En Uruguay fueron allanados por ese caso estudios jurídicos y tres cuentas bancarias se intervinieron y congelaron.
Los hermanastros de El Chupeta residieron en España entre 2001 y 2004, años que emplearon en crear una red de empresas para el blanqueo de dinero. Esas firmas habrían enviado a Brasil, vía España, el dinero de sus ganancias en Europa y vía México, sus beneficios en Estados Unidos.
El dinero fue reexpedido a Uruguay, desde donde dos socios brasileños del narco se lo llevaron hasta San Pablo. Con ese dinero, El Chupeta creó 16 empresas.
"El dinero procedente de España iba dando saltos por empresas hasta acabar en sendas cuentas del Banco República, en Uruguay", señaló "El País" de Madrid. El narco llegó a acumular una fortuna de U$S 1.800 millones.
Sospechas del pueblo Puntas de Valentín
SALTO LUIS ALBERTO PÉREZ
Puntas de Valentín son unas 40 vivienda construidas por el Movimiento de Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural (Mevir) y dista 85 kilómetros de la capital.
Los vecinos jamás imaginaron que la estancia que perteneciera a la familia Gutiérrez por tres generaciones hasta hace muy pocos meses, se convertiría en un centro de operaciones para el tráfico de drogas. Nadie sospechó de ellos, aunque tampoco los llegaron a conocer.
Michael, un habitante del pueblo, dijo que no entendía "cómo una estancia con tanto campo, no tenía prácticamente ganado. Los campos estaban como abandonados". Y agregó que los nuevos propietarios no tomaron personas del pueblo para ninguna tarea. Hasta el capataz fue despedido.
Un trabajador de campo de la zona, Julio Rodríguez, contó que el sábado de tardecita se sorprendió cuando una aeronave dio varias vueltas por encima del pueblo. Luego vio movimientos de vehículos y helicópteros en el horizonte. "Algo raro debe pasar con esos colombianos", le comentó a un vecino. "Entraba la noche, corrió el rumor de que había un contrabando de drogas".
Rodríguez dijo que si bien nadie sospechó de que hubiera grupos especiales de la Policía trabajando en las inmediaciones, "por algo fue que en el destacamento policial pusieron unos papeles pegados en los vidrios y no se veía para adentro desde hacía varios días. Además, el policía compraba más cigarrillos que de costumbre. Estaba claro que ahí adentro había más personas, pero nunca vimos nada".
Incautaciones en alza
La incautación de cocaína en Uruguay ha venido creciendo de forma permanente y exponencial.
Cuando en 2006 se requisaron 344 kilos a una poderosa organización internacional que iba a enviar la droga a España, nunca se había incautado una cantidad similar de cocaína en un solo operativo en Uruguay. Lo mismo sucedió ahora con este operativo con 485 kilos.
Entre 2003, 2004, 2005 y hasta julio de 2006 se incautaron en total 199 kilos. Desde el año pasado las cantidades aumentaron exponencialmente.
En los primeros 7 meses del 2007, la Policía decomisó 76 kilos de esta sustancia más que esos meses del 2006.
En total se incautaron hasta julio de este año 144 kilos 567 gramos de cocaína y 240 personas fueron procesadas por tráfico, tenencia o venta de drogas, según cifras oficiales.