Hincha de Peñarol baleado: "No voy a pelear más por el fútbol; ya tuve un escarmiento"

Fue herido antes del clásico. "Pensé que me mataban".

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EDUARDO BARRENECHE

La cicatriz le recorre buena parte de su abdomen. Al lado del enorme parche de gasa, se ven marcas de varias sondas que le colocaron cuando estaba internado en el CTI del Hospital Pasteur.

Jonathan González (21), el hincha de Peñarol baleado una hora antes del partido clásico por la Copa Bimbo durante un enfrentamiento con parciales tricolores, está seguro que no volverá a enfrentarse con hinchas de Nacional. "Con esto tuve un escarmiento", dice señalando las cicatrices. "En el estómago la herida la tengo abierta como dos centímetros", agrega con voz neutra como si se refiriera a otra persona.

Jonathan es obrero de la construcción y fanático de Peñarol. Integra la "barra de Verdisol". Señala que no es un barrabrava aunque advierte que a ellos "los conozco a todos".

Pero no es un santo. Reconoce que participó en enfrentamientos con hinchas de Nacional. "Con los de Nacional he tenido roces mano a mano. No con armas de fuego. De bajarnos y pelearnos, de cinchar un `trapo` (bandera) y más nada", afirma.

El 16 de enero de este año se jugó el clásico por la Copa Bimbo. Jonathan y su mejor amigo se juntaron con otros jóvenes en el complejo Verdisol. Eran unos 35. La mayoría de ellos llevaban camisetas y banderas aurinegras. El vino no faltó. Se subieron al ómnibus de la línea 151. Como siempre iban cantando. Y como siempre las cajas de vino se pasaban de mano en mano. Nada fuera de lo normal.

Cuando el ómnibus llegó a la esquina de Bulevar Artigas y Millán, Jonathan y sus amigos vieron que, en la estación de servicios, seis hinchas de Nacional golpeaban a dos parciales mirasoles. Poco después al lugar arribaba un camión proveniente del Cerro con otros 60 hinchas tricolores.

Ante ambas situaciones, la "la barra del Verdisol" no dudó en bajar del ómnibus. Los primeros en descender fueron Jonathan y su amigo. Los restantes miembros de la barra venían detrás. "Fuimos a defender a los hinchas de Peñarol que estaban acorralados", dice.

Enseguida Jonathan se enfrentó a golpes de puño con un hincha de Nacional en la vereda de un local financiero. "Hubo una refriega. Yo sentí un golpe en la pelvis. No lo sentí en el pulmón. En ese momento comencé a correr hacia el ómnibus. Pensé que me mataban", dice.

Según constató la Policía, los disparos provenían de unos sujetos que escoltaban en moto al camión con la hinchada de Nacional.

Aparentemente, la "barra del Cerro" de Nacional se había "citado" con otra barra de Peñarol para enfrentarse en ese lugar. Sin embargo, minutos antes llegó al lugar la "barra del Verdisol" y se inició la refriega donde resultó baleado Jonathan.

Antes de alcanzar el ómnibus, el joven sintió que se quedaba sin aliento. Fue el último de los hinchas mirasoles en abordar el coche.

En el pasillo del ómnibus, los amigos de Jonathan lo sentaron en el piso, le sacaron la remera y con ella redujeron la hemorragia. El ómnibus siguió expreso hacia el Hospital Vilardebó. Jonathan fue trasladado a una ambulancia y de allí al Hospital Maciel. Los restantes integrantes de la "barra del Verdisol" se enfrentaron con policías que los esperaban para detenerlos por participar en las refriegas.

Un par de horas más tarde, Jonathan fue intervenido por un equipo de cirujanos del Hospital Maciel. La bala, en su recorrido, impactó en varios órganos.

Después de ser operado en el Maciel, el joven fue derivado al CTI del Hospital Pasteur. En la primera semana tuvo riesgo de vida. "Las pasé negras. Tengo que agradecer a algunos enfermeros del Pasteur que me trataron muy bien. Pero otros me trataron muy mal. Me dejaban atado a la cama durante días. Además no me limpiaban. Pasaba lo mismo con otros pacientes", recuerda.

En el hospital, Jonathan golpeó a un enfermero. Dice que lo hizo porque otro lo quiso ahorcar.

RECUPERACIÓN. Jonathan dijo que continuará concurriendo a los partidos de fútbol y advirtió que cambió su visión sobre los enfrentamientos con parciales tricolores. "Los hinchadas que se pelean lo hacen por giladas cuando la plata la hacen los jugadores y dirigentes. Yo no me voy a pelear más por fútbol", cuenta.

Sus amigos de Verdisol quisieron vengarlo e ir a pelear a La Teja. Pero el padre de Jonathan los convenció que no lo hicieran. A partir de ahí, las aguas se calmaron

Los integrantes de la barra brava de Peñarol fueron al barrio Verdisol. Le regalaron a Jonathan una camiseta original de los aurinegros, un short y le hicieron una bandera. Él los muestra orgulloso. Como si fueran trofeos.

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