LEONEL GARCIA
La disfunción eréctil o impotencia, y la eyaculación precoz son los dos motivos de consulta más frecuentes. Pero médicos y psicólogos especializados señalan a la disminución de la libido (o falta de deseo) como el mayor problema en estos tiempos.
Desde problemas cardiovasculares a malas experiencias anteriores, desde diabetes hasta ansiedad, del estrés al cigarrillo. Son múltiples los factores que redundan en una disfunción sexual y por eso los tratamientos van desde recetar una píldora cuyo componente activo es el sildenafil (como el Viagra), hasta un proceso médico y psicológico combinado. Los expertos señalan que la inmensa mayoría de los casos tienen solución.
Algunos profesionales rechazan el término "impotencia" porque consideran que es una etiqueta agraviante y en su lugar prefieren utilizar "disfunción eréctil". Otros prefieren la primera palabra para evitar confusiones. "Cuando se la denomina así, todo el mundo sabe de qué se trata", señala Jorge Di Iorio, director de Androclínica.
Definiciones aparte, este problema —la no erección o una insuficiente que impide la penetración— está presente en el 12% de la población masculina de 20 a 70 años, según afirma el psiquiatra y sexólogo Carlos Moreira, director de Clínica Masters. "En Uruguay hay 140 mil hombres con disfunción eréctil, de los cuales sólo se tratarán un 10%", señala. Este porcentaje aumenta al 50% en los mayores a cincuenta años.
"En términos generales, un 50% de las causas de impotencia son psicológicas y un 50% orgánicas", sostiene Di Iorio.
Sin embargo, también puede ser causada por factores psicológicos como el stress, falta de experiencia o temores al rendimiento sexual. Estas últimas son muy frecuentes en pacientes jóvenes. Una constante de todas estas disfunciones es el gran abanico de causas que lo provocan. Asimismo, no hay una "receta" para su solución. En el caso de la impotencia, la misma pasa desde el Viagra o similares, a la inyección de un potente vasodilatador (prostaglandín s-1) en la base del pene, hasta la combinación de un tratamiento médico con uno psicológico.
EYACULACION PRECOZ. "Rival" de la impotencia en número de consultas en los centros especializados, es la eyaculación precoz. La psicóloga Ivonne Espinelli, del Consultorio Praxis, afirma que "uno de cada cuatro hombres tiene problemas con la eyaculación".
A este problema se lo ha definido de muchas formas distintas. Carlos Moreira afirma que actualmente se denomina así "a la eyaculación que es tan rápida que no satisface ni al individuo ni a su pareja".
Si bien es más frecuente en los primeros años de actividad sexual, las clínicas han tenido casos en pacientes de más de 80 años. "El 30% de los hombres la sufre en algún momento de su vida", continúa Moreira.
FALTA DE DESEO. La disminución de la libido, coinciden los profesionales, es el mayor problema de estos tiempos por más que la impotencia y la eyaculación precoz la superen en número de consultas.
Los años sesenta es sinónimo de los Beatles, el "Verano del Amor", los hippies y la revolución sexual. Desde esa década, según Carlos Moreira, la frecuencia de las relaciones sexuales se redujo en un 50% en todo el mundo. "De seguir así, en medio siglo nos vamos a tener que clonar, o al menos utilizar el ‘orgasmatron’ (de la película "El dormilón" de Woody Allen, 1973) para sentir placer", dice el profesional.
El tamaño sí importa
Tener (o creer que se tiene) un pene pequeño no tiene porqué generar una disfunción sexual. Sin embargo no son pocos quienes se acercan a profesionales y clínicas sexológicas para agrandar su miembro viril. Y no se trata de pacientes con el denominado "micropene" (inferior a seis centímetros en erección).
El psiquiatra Carlos Moreira importa un dispositivo llamado Andro-Penis, de origen alemán, que según su prospecto sirve tanto para el alargamiento del pene como para el tratamiento del peyronnie (fibrosis que se manifiesta con la curvatura del pene erecto). Según el profesional, un uso controlado durante ocho a diez meses permite un aumento en la longitud de hasta cuatro centímetros y tres de circunferencia.
El 15% de los hombres tiene complejo de pene pequeño, sostiene Moreira.
El andrólogo Jorge Di Iorio, por su parte, señala que "el 95% de los que consultan en Androclínica quieren agrandarse el pene. Pero eso es una cuestión más de cabeza que una necesidad". Según él, es preferible que los pacientes se aboquen a los verdaderos problemas, como impotencia, falta de deseo, o eyaculación precoz, que a "inventarse" otros.
"60% de las mujeres sin orgasmo"
El sexólogo Gastón Boero afirma que en Uruguay el 60% de las mujeres no llegan al orgasmo. Asimismo, indica que el 21,2% de las parejas casadas forman lo que se llama "matrimonios no consumados". Es decir, que no han llegado a tener una relación vaginal desde que se conocieron. Muchos de estos casos son causa del vaginismo, la contracción involuntaria de los músculos perivaginales impidiendo la penetración. Este problema puede tener orígenes psicológicos o educativos, según Boero.
Carlos Moreira, por su parte, afirma que "el 15% de las parejas no puede consumar el coito hasta dos años después de conocerse. Esto es una prueba hasta dónde se guardan las apariencias".
Afortunadamente, cada vez se habla más en las consultas. Muchas veces son las propias mujeres las que llevan la iniciativa. "Si antes por temas sexuales venía sólo el hombre, ahora es más común que venga la pareja", afirma Ivonne Espinelli. Durante los últimos diez años de su consulta, Gastón Boero atendió un 40,6% de mujeres solas y un 27,9% de parejas.
"La actitud de las mujeres a la sexualidad es mucha más abierta; comentan los problemas con sus amigas, con profesionales. El hombre está muy encasillado en el estereotipo del ‘macho’. Eso es por educación, por los valores de la sociedad. Cualquiera le puede contar a su amigo que hizo ‘tres al hilo’ en una noche, pero jamás le va a decir a nadie que la esposa nunca pudo llegar al orgasmo o que hace meses que no tiene una erección", afirma Moreira. El 75% de los pacientes de su clínica son hombres.