Un pequeño arsenal fue encontrado en los escondites de las celdas que quedaron en pie en los módulos 4 y 5 del Comcar, donde en la madrugada del 25 de abril se produjo un violento motín que destruyó buena parte del penal.
Según informó ayer la Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior, se encontraron 4 pistolas, 2 revólveres, 1 chumbera casera, 1 granada de gas Mod. 15 y una granada militar (activas). El armamento fue ubicado por la Dirección de Información y Análisis Penitenciario y su existencia en manos de los reclusos confirma el grado de corrupción existente a nivel de la guardia carcelaria.
Hasta el viernes 20 de abril los códigos no escritos marcaban que las armas eran ingresadas mediante el pago de coimas solo para ser usadas entre reclusos, pero ese día en el Penal de Libertad el preso Eduardo Brasil disparó e hirió de muerte al guardia Oseas Pintos. La situación instaló un caos en las cárceles, con una sucesión de motines en Comcar y el Centro Metropolitano Femenino, medidas de fuerza de los guardias y el relevo de todas las autoridades del Instituto Nacional de Rehabilitación, que pasó a ser manejado por funcionarios de la Guarda Republicana. Asimismo, se aceleró el pasaje de las revisorías carcelarias a los militares, que mañana comenzarán a instalarse para adecuar la infraestructura y determinar los controles por los que pasarán las visitas y los propios guardias penitenciarios.
CARANCHO. El traslado de 120 reclusos peligrosos a la cárcel de Cerro Carancho, en Rivera, ha generado preocupación. El propio intendente del departamento, Marne Osorio, dijo que el centro de reclusión no estaba preparado para alojar a presos de tales características, aspecto que fue desmentido por el ministro del Interior, Eduardo Bonomi. La construcción y posterior habilitación de la cárcel regional de Cerro Carancho cambió el paisaje y la realidad cotidiana de los pobladores de este paraje riverense ubicado a pocos kilómetros del centro de la ciudad. Un dato llamativo es que a tan solo cien metros del penal está la escuela Nº 12, un centro educativo al que concurren once alumnos. Allí la tarea está a cargo de una sola maestra, que asumió las horas de clase este año.
Los vecinos destacan que la cárcel ha llevado seguridad a la zona dado que por la mayor presencia de policías han mermado los robos.
Como aspecto negativo señalan el exceso de velocidad de los vehículos que llegan al centro de reclusión, fundamentalmente los miércoles y domingos por ser días de visita.
La cárcel fue construida en el terreno que originalmente había sido adquirido por el Ministerio de Vivienda para instalar el vertedero municipal. Una acción de amparo presentada por vecinos impidió la llegada del vertedero y el terreno quedó sin destino hasta que la comuna y el Ministerio del Interior llegaron a un acuerdo. La Intendencia entregó el predio del malogrado vertedero y el Ministerio dio el "Cerro del Estado" lugar donde durante años estuvo instalada la cantera municipal, también inhabilitada a raíz de una acción legal de los vecinos. En la cima y falda de dicho cerro hay barrios que la comuna busca regularizar.
VECINOS. Heber Pintos, vecino que reside hace más de veinte años en la zona, instaló un puesto de venta de empanadas y otros alimentos cuando comenzó la construcción de la cárcel. Pintos recuerda que "durante los tres años y medio que duró la obra vinteneamos lindo, pero ahora se vende poco. Nuestros clientes son los guardias de la cárcel; los soldados y algún familiar que viene desde el sur a visitar un recluso".
Por su parte, Atahualpa Pereira, joven padre de familia y propietario de la finca más cercana al centro de detención, comentó que "la presencia policial hizo que se redujeran los robos". "El lugar es tranquilo, solo se pone bravo cuando gritan y reclaman", afirma Pereira.
(Producción Freddy Fernández Carranza)