RIO BRANCO | HILTON MESTRE
Más de 3.400 personas han visitado el Espacio Cultural de esta ciudad desde su inauguración, hace poco más 200 días. Es una suerte de museo, sala de exposiciones, pinacoteca que, ubicada en la sala del ex cine Río Branco, exhibe básicamente medios de transporte, en su mayoría utilizados en esta fronteriza ciudad.
¿Cuál es el secreto para tanto éxito? Para empezar, la casualidad. Pero a la casualidad hay que empujarla con una buena idea.
La idea surgió de un grupo de amigos comandados por el Cónsul de Uruguay en Yaguarón Dr. Pedro Valenzuela y por el historiador Luis Miller, un reconocido profesoral de la localidad.
No es solamente un museo de la nostalgia. Fue concebido con la intención de conservar el patrimonio local y de mostrarlo a los niños y jóvenes locales. "Las cosas de nuestro pasado coadyuvaron para ser como somos hoy día".
Los visitantes son brasileños en su mayoría. Pero también han dejado su firma en el libro de visitas argentinos, peruanos, norteamericanos y europeos.
Por supuesto, también llegan visitantes de casi todo el interior y la capital uruguaya. Todos al unísono muestran subida admiración por los vehículos expuestos, donde la "gran estrella" es un impecable auto Ford T de 1924 "original" en un 96%.
Pero también causan maravilla la bicicleta Philips inglesa, de 1920, o una máquina niveladora "Galeon", para cultivar arroz de 1925 que inició la siembra del arroz en la zona. La misma será restaurada en su totalidad.
Pero estos objetos de culto están muy bien acompañados en el peculiar museo de Río Branco. Otro de los artículos estrella del museo es un carruaje francés de cuatro ruedas para dos personas de 1870, un Charret de 1811, un sulky argentino de 1895, junto con un camión Ford T de 1926 para 1.000 kg de carga entre otros.
Todas las personas que atienden en este Espacio Cultural lo hacen en forma honoraria, lo que realza aún más la iniciativa.
No se cobra entrada a nadie, pero los visitantes voluntariamente dejan su colaboración con la que sus gestores enfrentan gastos de alumbrado y limpieza del local.
PARA TUERCAS. Los amantes de los autos antiguos se sienten como en casa. Un Ford T Doble Faeton fabricado el 14 de enero de 1924 es una de las piezas preferidas del público. Para más datos luce en el salón de exhibición la documentación aportada por el Museo Henry Ford de Detroit, Estados Unidos.
El papel indica que el motor de 4 cilindros verticales con 95 mm de diámetro interior y 102 de carrera de 18 HP alcanza hasta 45 kph y con un litro de nafta común recorre 7 kms.
Este Ford a bigotes, que ya ha recorrido varias partes de nuestro país, luce los colores originales verde inglés y negro, y tiene capota desmontable de lona.
Vino desarmado en cajones en 1924 y fue a la ciudad de Mercedes en 1925, donde lo compró Manuel Miller, en Casa Varsi, una automotora local.
El último auto Ford T se fabricó el 26 de mayo de 1927 en Detroit, Michigan, EE.UU. y llevaba el número 15:458.781. En Río Branco conservan con mucho cariño uno de sus tantos ejemplares. No es poca cosa.