Eduardo Casanova | Médico de UCM
Morfina para causar eutanasia.
El propósito de usar dosis excesivas de morfina u otros fármacos, puede ser doloso si se inspira en la intención de causar un daño como es la muerte. El objetivo de calmar el dolor y la angustia no será excusa para la utilización de analgésicos y sedantes en dosis tóxicas.
¿En qué casos existe mala praxis?
El daño causado por negligencia tiene lugar al faltar el necesario control del enfermo; impericia es cuando el médico no está familiarizado con el tratamiento practicado, resultando un daño, y la imprudencia resulta de no estimar adecuadamente el balance de los riesgos y beneficios.
En qué difieren iatrogenia y eutanasia.
El nivel de toxicidad de una droga, como la morfina, puede alcanzarse tanto por impericia como por imprudencia de quien maneja el fármaco (iatrogenia), pero puede también ser el resultado de la intención de causar la muerte (eutanasia).
En forma recurrente llega a la opinión pública información de la muerte de pacientes en relación a la eutanasia, o a la mala praxis médica (o iatrogenia); pero se advierte cierta confusión entre ambas situaciones, no distinguiéndolas según su intencionalidad. La asistencia de pacientes graves, agudos o crónicos, hace imprescindible el tratamiento del dolor y la angustia, pero ello no debe confundirse con la mala praxis ni con la eutanasia. La asistencia del moribundo (o enfermo terminal), debe cubrir tanto sus necesidades vitales elementales, como el tratamiento del dolor (analgesia) y de la angustia (sedación), pero esto no es eutanasia sino ortotanasia, que significa morir acompañado, asistido por el médico, sin que éste incida en "adelantar" el momento de la muerte.
El análisis del tema por parte de personas no médicas, o por médicos que no practican la medicina, o que nunca asistieron enfermos graves, lleva a planteos imprecisos.
Lo mismo ocurre con médicos que carecen de la imprescindible formación bioética-antropológica, que fuese promovida por la filosofía humanista hipocrática en los últimos 2.500 años. Esta situación llevó a la grave confusión de la muerte causada por el médico en forma accidental o iatrogénica, con la causada intencionalmente en la eutanasia.
Las dosis excesivas de fármacos (en general analgésicos y sedantes), pueden causar la muerte tanto si se administran de modo equivocado, accidentalmente, (en el caso de la iatrogenia por mala praxis), como si el efecto tóxico-mortal es intencional (en el caso de la eutanasia). En el primer caso la mala praxis, puede ser por impericia, imprudencia o negligencia.
La morfina es el fármaco más usado en pacientes graves, debido a su alta eficacia de analgesia y sedación; pero debe tenerse en cuenta que existe una respuesta diferente para cada paciente, dependiendo de la sensibilidad individual, del acostumbramiento a la droga, y fundamentalmente a la intensidad del dolor. Ello hace necesario pericia y prudencia en su dosificación inicial, para aumentarla tanto como sea necesario, pero evitando un efecto inadecuado, tóxico.
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|José Mazzini 2957