LETICIA COSTA DELGADO
Los perros cimarrones son la única raza canina puramente uruguaya. Así lo demostraron investigadores de la Facultad de Veterinaria, quienes ahora están abocados a estudiar su resistencia a fármacos.
La investigación sobre la genética de los perros cimarrones tuvo sus inicios en el año 2000. Por entonces solo existían datos sobre la caracterización externa de los perros, es decir sobre su morfología y su composición física.
Entonces, un grupo de investigadores liderados por la doctora Silvia Llambí Dellacasa, creó una nueva línea de investigación dentro la Facultad de Veterinaria. Su objetivo era comprobar que los distintos ejemplares presentes en el país pertenecían a una misma raza, y que esta era la única raza autóctona del país.
Para esto, utilizaron marcadores moleculares, secuencias de ADN que se asocian a características específicas -en este caso del perro- que resultan difíciles de identificar de otra forma. "Los marcadores indican algún tipo de característica", explica Llambí Dellacasa, profesora agregada del Área Genética. "Sirven para acercarse al origen, que era nuestra inquietud: conocer cómo era la genética de los cimarrones acá, como raza."
El estudio se realizó con 30 ejemplares traídos desde el nordeste -departamentos de Cerro Largo y Treinta y Tres- y el sureste -Montevideo y Ciudad de la Costa-. En estas dos zonas es donde se concentra la mayoría de los criaderos.
Según explica la investigadora, los perros de cada región no presentaban, ni presentan, rasgos físicos específicos. Si bien existen dos tipos de perros cimarrones, unos de pelo bayo (color amarillo) y otros de pelo atigrado, ambos se encuentran tanto en el norte como en el sur del país. La pregunta era si pertenecían o no, a una misma raza.
"Quisimos ver cómo era la raza de uniforme", apunta Rosa Gagliardi, profesora adjunta e integrante del equipo de investigadores. "Si los marcadores se repetían en los distintos ejemplares, podíamos afirmar que pertenecían al mismo núcleo genético", dice. Y se repitieron.
"En las poblaciones que estudiamos había una gran uniformidad genética como para afirmar que hay características propias de la raza", remarca Gagliardi, quien realizó su tesis de maestría con base en esta investigación.
MICROSATÉLITES. La utilización de los llamados marcadores "microsatélites" fue clave en el trabajo, dice Gagliardi. "Los microsatélites, entre los marcadores, son secuencias repetidas de ADN", explica. "Permiten por ejemplo diagnosticar exclusión de paternidad. Decir `este no es un posible padre`, o `posiblemente este sí lo sea`".
El trabajo con los microsatélites, publicado en enero de 2011 en la revista Genetics and Molecular Biology, confirmó resultados primarios obtenidos con otros marcadores, ("RAPDs") y derivó en la firma de un acuerdo académico con el Kennel Club Uruguayo.
La institución nuclea a todas las sociedades de criadores de perros del país y es la representación nacional de la Federación Cinológica Internacional (FCI), referencia mundial en razas caninas. En el año 2006, la FCI otorgó el reconocimiento internacional a la raza.
Actualmente, las investigadoras utilizan este tipo de marcadores para estudiar la farmacogenética de la raza. Es decir, los genes involucrados en el transporte de medicamentos y en que los perros se vuelvan resistentes a determinados fármacos.
"Tiene importancia para saber por qué hacés el mismo tratamiento en dos perros, y en uno te da resultado y en otro no te da", ilustra Gagliardi.
Su primer hallazgo en este campo fue descubrir que la mutación de un gen que provoca resistencia a la ivermectina (antiparasitario de uso frecuente) no está presente en los cimarrones.
El estudio fue presentado en noviembre de 2010 en el simposio anual de la red Conbiand, consorcio de investigadores de España, Portugal y América Latina dedicado a la conservación de animales domésticos. Este año también será publicado en revistas especializadas.
AUTÓCTONOS. En los últimos años las investigadoras también obtuvieron que los perros cimarrones descienden de los perros alanos.
Raza de perros españoles, los alanos son padres genéticos de los mastines, perros que llegaron a Uruguay con los conquistadores. También descenderían de los lebreles, otra raza traída por inmigrantes españoles y portugueses.
Consultada sobre si este hallazgo pone en duda la denominación de "autóctona" de la raza, Llambí Dellacasa indicó que no, porque su carácter de "autóctona" se debe a la forma en que los descendientes de aquellos perros se adaptaron a las condiciones del país y adoptaron sus propias características.
Como surge de la frase de José Artigas "el día que me quede sin soldados pelearé con perros cimarrones", la raza acompañó las guerras nacionalistas, pero luego se volvió plaga y fue perseguida -"cimarrón" significa que siendo doméstico se vuelve salvaje-. Los que sobrevivieron se refugiaron en sierras del nordeste. Del cruce de estos perros abandonados y de una selección natural es que nace el cimarrón uruguayo. Hacia 1960 los perros hallados en el norte comenzaron a ser domesticados para el trabajo con ganado vacuno. Actualmente hay más de 5.000 ejemplares en todo el país.
Las claves
Raza autóctona
Si bien son descendientes de razas europeas los cimarrones tienen características genéticas propias.
Veterinaria
Los estudios consolidaron la investigación genética realizada en animales pequeños dentro de la Facultad de Veterinaria.