Dani García dará de comer en el aeropuerto de Málaga. "Me da mucho morbo", dice el último premio Nacional de Gastronomía. Nada que ver con el típico rancho estándar que añade otro elemento desalentador a la cada vez más desagradable experiencia de volar. Pero sí croquetas, tortilla de patatas, flamenquines y hamburguesa de cerdo ibérico de bellota o de rabo de toro. El restaurante (previsto para marzo), será un proyecto piloto que volará pronto a otros aeropuertos: París, Charles de Gaulle y Sidney están en el horizonte cercano. Luego, probablemente Zürich, Nueva York-JFK, Londres-Heathrow. Son los lugares donde la multinacional inglesa SSP gestiona la restauración. "Me casé con ellos porque están ahí, en lugares clave", añade el emprendedor chef malagueño.
La aventura se llamará La Moraga, nombre (inspirado en un guiso marinero andaluz), con el que el propietario del restaurante Calima, con el que ha conseguido una estrella Michelin, inicia un proyecto internacional de tapas de altos vuelos.
García no es el único cocinero con estrella que se aventura en el mundo de la restauración aeroportuaria. Entre los cracks de los fogones que ofrecen locales de precio accesible antes de la puerta de embarque para viajeros y visitantes, destaca el catalán Carles Gaig, que asumió en diciembre la responsabilidad de Porta Gaig, al estilo de su popular Fonda barcelonesa, en la terminal 1 del aeropuerto de El Prat. Y la emergente cocinera gallega Beatriz Sotelo (de 28 años), que logró en 2009 una estrella Michelin por su restaurante A Estación de Cambre (A Coruña), se ha hecho cargo de El Madroño, restaurante a la carta en la T-4 de Madrid.
Estos dos nombres se suman a los intentos de dignificar la oferta alimentaria en esos lugares sin duda complejos en cuanto a público y a servicio. Esta tendencia tomará carta de naturaleza en Madrid Fusión, feria que se celebrará la semana que viene. En el transcurso de la cita con el futuro de la cocina, se presentará un plan de calidad gastronómica para los aeropuertos españoles.
El Pais de Madrid
Hombres dedican poco tiempo al hogar.
Las mujeres se han masculinizado en el empleo en aspectos como trabajar a jornada completa o desarrollar labores consideradas de hombres, pero los varones siguen sin alcanzarlas en el tiempo que dedican a las tareas del hogar, según un estudio hecho en España.