"Estos costos ya no pueden soportarse"

| "Los diarios y semanarios no tienen otro camino. Están obligados a ser más eficientes y a bajar sus costos de distribución, porque les va la vida en eso. (...) La vida de la prensa uruguaya depende de que el costo de distribución baje sustancialmente"

El asesor honorario de la Asociación de Diarios y Periódicos del Uruguay (Adypu), Oscar Gerding, aseguró que el actual sistema de distribución de diarios y semanarios genera costos que "ya no pueden soportarse por parte de las empresas periodísticas" y advirtió que los editores "están obligados" a bajarlos, "porque les va la vida en eso".

En una entrevista concedida a El País, Gerding —quien fue director general de Editorial Primavera de Argentina, vicepresidente ejecutivo de Editorial Perfil y asesor de la Presidencia con status de vicepresidente en la Editorial Abril de Brasil— lamentó que en Uruguay la "inflexibilidad" del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas haya impedido modificar el sistema "terriblemente injusto" por el que actualmente se distribuyen diarios y semanarios, y elogió el acuerdo al que Adypu llegó con el Correo estatal por considerarlo "ventajoso" para las dos partes.

Gerding aseguró que el camino iniciado por Adypu para introducir modificaciones en el sistema "no tiene retorno", porque "la vida de la prensa uruguaya depende de que el costo de distribución baje sustancialmente", y reveló que la entidad a la que asesora tiene a estudio varias ofertas de empresas privadas, nacionales y extranjeras, interesadas en hacerse cargo del servicio de transporte y distribución mayorista de diarios y semanarios.

"No es un dato menor, porque demuestra que hay gente que está dispuesta a apostar al Uruguay y que cree que el negocio, tal cual lo estamos planteando nosotros, existe, y que es muy rentable por cierto", indicó Gerding.

—¿Por qué la Asociación de Diarios y Periódicos del Uruguay (Adypu) plantea la necesidad de introducir modificaciones en el actual sistema de distribución de diarios y semanarios? ¿Porque el que hoy existe es ineficaz o porque los editores lo consideran excesivamente costoso?

—Por las dos cosas. Porque se trata de un sistema desactualizado, desde que no ha sabido adaptarse a los cambios que se han registrado en los hábitos de consumo de los uruguayos en los últimos años, y fundamentalmente porque genera una estructura de costos que, en los tiempos que corren, ya no pueden soportarse por parte de las empresas periodísticas.

—El Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas no lo ve de la misma forma. Sostiene que las empresas periodísticas enfrentan una crisis derivada de problemas propios y que desean resolverlos "cortando el hilo por la parte más delgada", bajando fuertemente los costos de distribución.

—Lo dicen, pero saben que no es así.

—¿Por qué?

—Porque acá todos sabemos que los diarios y semanarios han enfrentado la crisis económica con medidas excepcionales, que nunca son fáciles de tomar, pero que se han tomado con mucha valentía. Porque, seamos claros, en el Uruguay no hay empresas periodísticas que no hayan tenido que bajar el sueldo a sus periodistas y a sus empleados, que no se hayan visto obligadas a enviar a trabajadores al seguro de desempleo, que no hayan despedido gente y que no hayan recurrido, como herramienta de ajuste, a la reducción de sus páginas para bajar su gasto de papel, un insumo que se compra en dólares. Y lo hicieron con dolor, pero lo hicieron. El problema es que cuando esas mismas empresas se sentaron a dialogar con quienes manejan el actual sistema de distribución, nunca encontraron en la contraparte la voluntad de dialogar siquiera sobre la posibilidad de ajustar a la baja los costos de ese sistema. Y eso quiere decir que en el sector periodístico los esfuerzos y los sacrificios los está haciendo sólo una parte, compuesta por las empresas y sus trabajadores, y que hay otra parte, que es la distribución, que no acepta ceder nada.

—En una entrevista concedida la pasada semana al semanario Búsqueda, el dirigente del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas, Eddie Espert, manifestó su disposición a escuchar planteos de las empresas editoras para bajar los costos de distribución, pero aseguró que hasta ese momento no había recibido propuestas en ese sentido. ¿Usted afirma lo contrario?

—Existieron no menos de diez reuniones entre delegados del sindicato de vendedores y delegados de Adypu, y en la agenda de trabajo siempre estuvo la preocupación de los editores de diarios y semanarios de que los costos del actual sistema de distribución se bajaran. Y existieron propuestas concretas, que nunca prosperaron.

—¿Fue la falta de respuesta del sindicato la que llevó a los editores de diarios y semanarios a entablar negociaciones con el Correo?

—Fue la inflexibilidad de los distribuidores actuales de modificar un sistema terriblemente injusto, que divide al Uruguay en dos.

—¿Por qué lo dice?

—Porque es así. En el interior la distribución de diarios tiene un costo equivalente al 30% sobre el precio de tapa. En Montevideo ese porcentaje es del 40%. Pero además, en Montevideo el sistema habilita una devolución de ejemplares mucho más amplia que en el interior, lo que perjudica a las empresas editoras. Y entonces los diarios están obligados a aceptar devoluciones del 12%, del 15% y hasta del 18% cada día. Y eso es costo puro para el editor, porque le obliga a tirar 12 mil ejemplares para vender 10 mil, y porque lo que le devuelven es papel que no sirve para nada. Y a todo ese costo, el sistema actual todavía le suma un "peaje", que oscila entre los 1.500 y los 1.700 ejemplares diarios, para cada publicación. ¿Saben cuánto es ese peaje en un año? Unos 500 mil ejemplares para cada diario. Hay diarios que pagan más peaje de los diarios que venden. Y eso no se da en ningún país del mundo.

—¿Cuánto dinero transfirieron en el año 2002 los diarios y semanarios afiliados a Adypu al actual sistema de distribución?

—Mucho dinero y, lo que es peor, es dinero que están pagando los consumidores, los lectores de esos diarios y semanarios.

—¿Y a dónde va ese dinero?

—El "peaje" queda en poder de los sucursaleros, conformando retribuciones mensuales que en algunos casos llegan a los 1.600 dólares por algunas pocas horas de trabajo.

—¿Quién designa a los sucursaleros?

—El sindicato. Y también es el sindicato el que designa al jefe de venta de cada publicación.

—¿No lo designa cada empresa periodística?

—No. Lo impone el sindicato, lo que supone que el jefe de la fuerza de venta de una empresa periodística es una persona ajena a esa empresa. Y estamos hablando de personas que tienen sueldos que en algunos casos llegan hasta los 16 mil dólares mensuales.

—¿Y dónde va el 40% del precio de tapa?

—Ese porcentaje va para los "canillitas", aunque hay un porcentaje bastante alto, que oscila entre el 5% y el 7%, que va destinado a la Caja de Auxilio del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas.

—El actual sistema de distribución de diarios y revistas, ¿constituye a su juicio un monopolio?

—Yo me remito a lo que en reiteradas ocasiones ha dicho el Sr. Espert, en el sentido de que las reglas de juego son las que describí y que quien no esté conforme con ellas puede salirse de ese sistema cuando desee.

—¿Y es viable salirse del sistema actual y montar otro, más eficiente y menos costoso?

—Sí, claro que lo es. Por eso los editores comenzaron a trabajar con el Correo y terminaron firmando el 3 de diciembre pasado un contrato que da forma a un acuerdo ventajoso para los diarios y semanarios, y también muy beneficioso para el Correo, porque le permite ganar dinero a través de una actividad que puede realizar con la infraestructura que ya tiene, amortizando los costos fijos que ya tiene, y asociándose a un negocio con unas proyecciones de crecimiento formidables.

—¿Le sorprendió que tras la firma de ese contrato se sucedieran los hechos que llevaron al Correo a incumplir con lo pactado y al Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas a anunciar que el presidente de la República, Jorge Batlle observará el acuerdo?

—Me sorprendió muchísimo. Nosotros firmamos ese contrato y el mismo día, aquel famoso 3 de diciembre, el Sr. Espert y personas de su entorno llamaron a los medios para advertir que hablarían con el presidente Batlle para informarle de la situación planteada. Y algunos días después nos advirtieron que habían hablado con el presidente, y que el presidente iba a observar el contrato.

—Y cuando un sindicato es tan poderoso, ¿es posible salirse del sistema de distribución que esa gente ha montado y formar otro?

—Sí. Los diarios y semanarios que están afiliados a Adypu están convencidos de que sí. ¿Y sabe por qué? Porque no tienen otro camino. Están obligados a ser más eficientes, y a bajar sus costos de distribución, porque les va la vida en eso.

—¿Y por qué, si el actual sistema de distribución es tan costoso y si no provee a los medios de la información que necesitan, los diarios y semanarios no montan su propio servicio de reparto mayorista?

—Bueno... tenemos un sistema de distribución acordado con el Correo, con un contrato válido y un acuerdo mutuamente ventajoso.

—Pero a esta altura es un secreto a voces que el presidente de la República observará ese contrato. Si esa observación se concreta, y los caminos para trabajar con el Correo se cierran, ¿qué van a hacer los diarios y semanarios nucleados en Adypu?

—Seguir adelante. Este es un camino que no tiene retorno, porque la vida de la prensa uruguaya depende de que el costo de distribución baje sustancialmente.

—¿Y si el Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas no acepta realizar la tarea por un costo sensiblemente menor del actual?

—En este momento tenemos a estudio ofertas de empresas privadas, nacionales e internacionales, interesadas en hacerse cargo de la distribución de los diarios y semanarios nucleados en Adypu. Y no es un dato menor, porque demuestra que hay gente que está dispuesta a apostar al Uruguay y que cree que el negocio, tal cual lo estamos planteando nosotros, existe, y que es muy rentable por cierto.

En busca de información "básica"

—Los cambios que los diarios y semanarios plantean al actual sistema de distribución, ¿se limitan a la necesidad de bajar su costo o incluyen, además, otras demandas?

—No, hay más. Los editores quieren recibir de quien distribuye mayor cantidad y mejor calidad de información de su producto de la que obtienen hoy en día de los distribuidores. Eso también se ha planteado.

—¿A qué tipo de información se refiere? ¿Qué información quisieran recibir los diarios y semanarios del producto que elaboran y hoy no obtienen del actual sistema de distribución?

—Información básica. El actual sistema de distribución proporciona información de venta cerrada por sucursal. Pero hoy no se puede saber cuántos ejemplares vende cada diario en cada punto de venta. No se sabe cuánto vende cada quiosco. Y a eso hay que sumarle que tampoco se sabe si los diarios que colocó una sucursal se vendieron en su zona de influencia o en otra, porque cada quien retira de dónde quiere retirar. Y eso equivale a recibir información distorsionada, porque no hay forma de saber si los diarios que se venden en Pocitos no salieron de la sucursal del Cerro o de otra. Yo siempre digo que los diarios y semanarios son el único producto en el Uruguay en el que la parte que fabrica pierde todo control sobre lo fabricado una vez que la mercadería sale de la máquina. Y eso no es poco decir.

La pizza, la farmacia y el delivery

—En base a su experiencia internacional, ¿está atrasado Uruguay en cuanto al sistema de distribución de diarios y revistas respecto de lo que sucede en otros países de América?

—Sí, está muy atrasado. En primer lugar porque en varios países de América el Correo ya está distribuyendo diarios, semanarios y revistas. Pero además, porque hay hábitos de consumo que incluso dentro del Uruguay han cambiado sin que quienes manejan el actual sistema de distribución de publicaciones lo haya advertido. Porque, ¿qué hace usted si quiere comer una pizza a las nueve de la noche? ¿Va a la pizzería? No, llama y recurre al "delivery". Y lo mismo si necesita algo de la farmacia, o del supermercadito. ¿Y por qué los diarios y semanarios no se adaptan a esa tendencia? ¿Por qué no entienden que la gente demanda servicio o confort?

—De todos modos, hay quioscos que tienen su propia clientela y llevan los diarios y semanarios a la casa del cliente.

—Sí, y está muy bien. Pero eso es una suscripción. ¿Y usted sabe que en el mundo el que se suscribe a uno o más diarios tiene un precio preferencial sobre el precio de tapa? ¿Acá se lo dan a usted si compra su diario o semanario todos los días? No, no se lo dan. Tampoco le permiten beneficiarse de promociones, integrar club de lectores, etc. Usted da su fidelidad, pero el sistema no le da nada.

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