Los gremios públicos están dispuestos a discutir con el gobierno electo sobre su intención de instrumentar la reforma del Estado. Las dudas de los sindicalistas surgen en el cómo se llevará a la práctica.
José Mujica dio algunas pistas: "Para nosotros y que quede claro, (la reforma del Estado) es la tentativa de un proceso que inequívocamente va a tener muchas etapas; por lo tanto es largo, no se logra de un día para el otro. Es una política de largo aliento, que va a cubrir todos los años de nuestra administración y que aspiramos que, como proceso, continúe. Proceso con muchas etapas pero con un objetivo único: otorgar con los mismos gastos más y mejores servicios a la gente". Así definió el presidente electo -en su audición radial de la FM M24- el espíritu de uno de sus proyectos más ambiciosos y que, al parecer, considera urgentes.
Para Mujica esta reforma "persigue, en el fondo, la mejora notoria de la función pública" y elevar la consideración social hacia el funcionario ubicándolo como "un servidor de la nación". Estas ideas fueron presentadas por el presidente electo al Pit-Cnt en su encuentro del martes 1° de diciembre.
La propuesta, tantas veces postergada de reformar el Estado, parece interesar a los sindicalistas, más aún cuando fueron invitados por el propio Mujica a integrar una comisión que discutirá el asunto durante la transición de gobierno. Es que para el presidente electo, la reforma se hace con los gremios, indefectiblemente.
Así, tanto la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) como la Mesa Sindical Coordinadora de Entes (MSCE) están expectantes y se muestran dispuestas al diálogo.
El secretario general de COFE, Joselo López, marcó su coincidencia con algunos criterios adelantados por Mujica: la participación de los trabajadores en el proceso y que el mismo no implicará una pérdida de puestos de trabajo.
De todas formas, más allá de estos puntos de consenso, los sindicalistas tienen dudas sobre cómo se delinearán algunas aristas de este proceso, como la anunciada redistribución de funcionarios.
Sobre esto, López marcó que debe hacerse bajo ciertos parámetros "porque no es que saco funcionarios de un lado y llevo para el otro".
Mujica ha señalado que se debe capacitar a los estatales para reubicarlos en áreas donde haya escasez de personal. En su audición del jueves, también habló de estabilidad: "Es evidente que ninguna administración puede ser eficaz si está cambiando a toda su gente en cada período", dijo.
Pero COFE (que nuclea a los gremios de la Administración Central), estima que antes de cualquier redistribución se tiene que apuntar a la eliminación de las inequidades salariales. Una de las principales preocupaciones de los trabajadores es concretar la premisa de que a igual tarea, haya una misma remuneración.
En tanto, para Gabriel Portillo, coordinador de la MSCE, hay que precisar a qué se le llama reforma del Estado para ordenar el futuro debate. Una cosa es hablar de reforma en cuanto a mejora de la eficiencia y "otra es crear nuevas empresas y avanzar en la participación de los trabajadores en la gestión pública", argumentó.
El coordinador de la Mesa de Entes sostuvo que insistirán en aspectos que ya se le plantearon a este gobierno como el ingreso de más personal a los entes y la reestructura de la carrera funcional.
Por su parte, Mujica ha manejado que la reforma que proyecta consiste en eliminar la telaraña burocrática, "multiplicar la velocidad de las gestiones, disminuir la cantidad de escalones, aumentando la solvencia y la capacidad de decidir". Para ello, considera vital la formación del funcionario e incentivarlo a través de premios. "Es una necesidad de los hombres poder objetivizar las decisiones e impulsos que tomamos y para poder lograrlo, inequívocamente hay que inventar la manera de medir", explicó el presidente electo.
Aunque no se cierra a evaluar este planteo, López recordó que COFE no ha estado de acuerdo con iniciativas como el pago por productividad, entre otras cosas porque hay algunos organismos en los que no se puede medir el rendimiento del personal, como en Salud Pública o el INAU.
Con esas cuestiones aún por verse, los sindicalistas esperan tener un buen diálogo con el futuro gobierno. Mujica ya le dijo al Pit-Cnt que el contacto será casi a golpe de teléfono. De todas formas, esa disposición al diálogo, que también expresan los trabajadores, no encierra necesariamente la llegada a un acuerdo en la ejecución de la reforma.
"Si no acordamos no queda otra que plasmar la lucha de clases y movilizar a la gente para conseguir los objetivos", advirtió López.
"Mucho ruido y pocas nueces"
Los sindicatos del ámbito público coinciden en un punto: el intento de reforma del Estado iniciado por el actual gobierno del FA, ha sido "insuficiente".
"Para nosotros hubo mucho ruido y pocas nueces", más allá de algunas reformas, como la tributaria, y la del sistema de Salud, dijo el secretario general de COFE, Joselo López. El sindicalista recordó que se proyectó la "transformación democrática del Estado" pero la misma "no tuvo mucha ejecución".
López apuntó que este estancamiento obedeció al hecho de que el FA se encontró con realidades distintas a las que imaginó durante la campaña electoral del 2004.
Por su parte, el coordinador de la Mesa Sindical Coordinadora de Entes (MSCE), Gabriel Portillo, estimó que la reforma del Estado que promovió el gobierno de Vázquez "no sólo no se instrumentó a fondo" sino que hubo cuestiones anunciadas que nunca se concretaron, lo que dejó el proceso "trunco". Portillo evaluó como "absolutamente insuficiente" lo hecho en la materia y criticó la falta de un "planteo de fondo" a los trabajadores sobre la dirección a seguirse en este tema.
Ya en el libro Pepe Coloquios, Mujica había dicho que el gobierno "se quedó en el enunciado" a la hora de llevar adelante la reforma.
Los guías de la reforma
Una de las bases en las que Mujica erige su proyecto de reforma del Estado es la participación de los trabajadores, de los propios funcionarios.
El presidente electo dijo en la semana en su audición de M24, que los cambios hay que hacerlos con "los propios funcionarios públicos, allí donde están".
"Son ellos los que tienen que procesar los cambios y los que nos tendrán que decir por dónde" instrumentar los cambios, comentó.
Mujica también se refirió a la cultura heredada de "clientelismo y acomodo".
Dijo que "muy pronto la mayoría (de los funcionarios) aprendió que los méritos en el trabajo público eran mucho menos importantes que las influencias".
Desde los sindicatos públicos demandan el ingreso de nuevos funcionarios por la vía del concurso transparente y la oposición de méritos entre los aspirantes.