FEDERICA NARANCIO
Con la llegada del frío polar, los uruguayos suspiraron de alivio: todo hacía suponer que las bajas temperaturas acabarían con la población de mosquitos y la amenaza del dengue se vería disipada hasta los meses de más calor. En parte, esto fue así.
Lo que seguramente no esperaba la gente es que el Aedes aegypti, transmisor en estas latitudes del dengue, fuera sustituido por una invasión de mosquitos de la especie Ochlerotatus albifasciatus, más resistentes al frío y de veloz reproducción tras un período de lluvias.
Las quejas se reiteraban como también la exasperación de saber que esta especie no se irá tan fácil de las ciudades. "¿Qué está pasando? Nunca vi tantos mosquitos en invierno", eran comentarios que se repetían en el trabajo, en los hogares y en las típicas conversaciones de ascensor.
Pero por más inusual que resulte este fenómeno para la época, no hay ningún desbalance en la Madre Naturaleza: los mosquitos siempre estuvieron y seguirán estando entre nosotros, haga frío o calor.
Lo que sucedió esta vez es que las lluvias hicieron que proliferen los Ochlerotatus albifasciatus, también llamados mosquitos de la inundación, una especie que en Uruguay no transmite enfermedades.
En el mundo hay cerca de 2.500 especies de mosquitos, según la Asociación Americana para el Control de Mosquitos (Amca por sus siglas en inglés), y en el Uruguay habitan 54 de estas especies distribuidas en 12 géneros, informó la veterinaria Gabriela Willat, directora de Zoonosis y Vectores del Ministerio de Salud Pública.
De estas 54 especies, hay mosquitos que son más agresivos y que tienen predilección por la sangre humana (como el Aedes aegypti), y otros prefieren alimentarse de animales; los hay más urbanos como también más rurales; algunos son resistentes al frío, como el Ochlerotatus albifasciatus, aunque lo más habitual es que proliferen cuando hace calor.
Lo común a todos los mosquitos es pertenecer al orden de los insectos díperos (que poseen dos alas y no cuatro), y a la familia de los culícidos. Las hembras se alimentan chupando la sangre de otros animales y de los hombres, motivo por el cual suelen transmitir enfermedades infecciosas.
Según explicó Willat, "si están infectadas con un virus, cuando piquen a un animal o a una persona se lo transmitirán, ya que además de chupar sangre inyectan algo de su saliva".
Las enfermedades que pueden transmitir, dijo Willat, son las causadas por un virus o protozoario. Ella son fiebre amarilla, dengue, malaria, el virus del Nilo Occidental, y además diferentes tipos de encefalitis como la encefalitis equina del este o la encefalitis japonesa y la filariasis. ¿De qué depende que una especie de mosquito transmita un tipo u otro de enfermedad? De acuerdo a la especialista, según los casos registrados hasta el momento se puede determinar qué especies de mosquitos transmiten qué enfermedades, aunque esto va variando y "siempre se están agregando nuevas especies a la lista".
"Incluso hay mosquitos que en algunas regiones del mundo transmiten una enfermedad y en otras no. Aquí, por ejemplo, tenemos al Culex que es el más común de todos y habita zonas urbanas, y no transmite enfermedades. Pero en Nueva York, en 1999, el Culex fue una de las especies responsables de diseminar el virus del Nilo Occidental", que produce fiebre, dolor de cabeza, de espalda, vómitos, dolores abdominales y diarrea.
"El virus del Nilo ha ido bajando hacia Centroamérica, por eso es una de las enfermedades con las que hay que estar alerta", adelantó Willat, aunque para saber si el Culex transmitirá o no la enfermedad en los países de la región, hay que esperar a que haya un caso.
"No se sabe de qué depende. Se estima que hay determinados factores climáticos y del medio ambiente que hacen que una especie de mosquito transmita una enfermedad en un lugar y en otro no", explicó.
Otro ejemplo que citó Willat fue la del dengue: el mosquito vector de esta enfermedad en África es el Aedes albopictus, una especie que también está presente en la región y en el Uruguay, pero que sin embargo aquí no es el que transmite la enfermedad, sino que lo hace el Aedes aegypti. "Siempre se está monitoreando en los países de la región a ver qué enfermedades están transmitiendo los mosquitos". Por ahora, la única amenaza es la del dengue, ya que si bien los mosquitos adultos son susceptibles al frío, sus huevos pueden sobrevivir secos durante dos años, y en los meses de más calor comienzan a desarrollarse.
Combate al dengue
En todas las escuelas, liceos y centros de educación técnica profesional del país se desarrolla el concurso "Todos Juntos contra el Dengue". El objetivo es que los estudiantes diseñen estrategias de prevención de la enfermedad y elaboren soluciones para detectar y eliminar criaderos, así como campañas de comunicación. El premio será de U$S 1.000 para una escuela, un liceo y un centro.
Pequeños pero muy comilones
Hace seis años, el Servicio de Salubridad de la IMM lanzó un plan alternativo al control de la población de mosquitos: la cría de tres especies de pequeños pescados (a los que se conocen comúnmente como madrecitas del agua) en lagos montevideanos como el del Parque Rodó y el del Parque Rivera, que tienen como hábito alimentario comer larvas de mosquitos.
Este mecanismo de control biológico funcionó. Juan Marín, del Servicio de Salubridad, quien tiene a cargo el control de los lagos desde 1995 dijo que "nunca" encontró "rastros de larvas", según publico Qué Pasa en febrero de este año.
Sin embargo, tan efectivo fue el método que resultó ser contraproducente: hubo gente que se avivó y comenzó a retirar a las madrecitas de los lagos para utilizarlas a beneficio propio. Por este motivo, Guillermo Castro, director del Servicio de Salubridad de la IMM, ideó un "plan B": sembrar madrecitas del agua en un tanque de la dependencia municipal y regalárselas al público.
"Hay gente que tiene casas con techos de agua, esto es, construcciones que en sus azoteas tienen agua, y ponen allí los pescaditos para evitar que proliferen los mosquitos, en especial los de Aedes aegypti", explicó a El País.
Por ahora, han ido 30 personas a llevarse sus madrecitas.