Estafador dejó el tendal en horas

Fingió ser dueño de una empresa de transporte

PAYSANDÚ | SANDRA KANOVICH

Un hombre de 64 años, que según su propia definición, cuenta con la estafa como medio de vida, fue procesado en Paysandú. En unas 48 horas en esta ciudad alcanzó a comprometer la compra de un camión y de una pizzería céntrica. Además se hizo comprar vestimenta por el dueño del hotel en el que se alojó y que nunca pagó. También prometió trabajo a un taxista, al que le pidió dinero prestado y hasta logró que el vendedor de la pizzería comprara un maletín para los US$ 80 mil, que había prometido pagarle.

El timador, cuyo nombre es Carmelo Gregorio Lemos Pérez, es oriundo de Rivera y cuenta con varios antecedentes por estafa, en distintos puntos del país.

Sus maniobras quedaron al descubierto cuando la escribana, con la que debía acordar el negocio de la pizzería, sospechó del hombre y dio cuenta a la Policía. Así se descubrió que se identificaba con su segundo apellido, que poseía una magra cuenta bancaria y que no era propietario de la empresa de transportes, tal como aducía. Cuando fue detenido se encontraba en Mercedes y a punto de concretar otro de sus "negocios", dijeron a El País, fuentes judiciales.

EN ACCIÓN. En Paysandú su primera acción fue contratar un taxi y ofrecer trabajo a su conductor, como chofer de los camiones que venía a comprar para "ampliar su empresa". Así, el taxista fue el encargado de trasladarlo gratuitamente. Primero a una automotora, donde conversó la compra de cuatro camiones. Posteriormente se trasladó hasta una empresa constructora de zorras para ese tipo de rodados. En tanto, se alojó en un hotel céntrico, a cuyo encargado solicitó que "a su cuenta" le compraran ropa de vestir.

Finalmente fue a una pizzería céntrica y dijo al dueño que le quería comprar el auto. Pero el propietario le dijo que lo que estaba a la venta era, precisamente, el restaurante. Entonces prometió comprarlo por US$ 80.000. El dinero debía retirarlo del banco, por lo que Lemos le pidió al dueño de la pizzería que le comprara un maletín para llevárselo. Al mismo tiempo, le solicitó que le prepararan el almuerzo y la cena prometiendo que los abonaría posteriormente.

Cuando se contactó con una escribana para la compra de la pizzería la profesional desconfió y decidió advertir a la Policía, antes de seguir adelante con el trato. Le dijo que los trámites llevarían unos días más.

Cuando la Policía acudió en su búsqueda, el estafador ya no estaba en la ciudad y no había pagado el hotel, ni la ropa, ni la comida, ni devuelto el dinero al taxista. Tras el pedido de captura, Lemos fue finalmente detenido en Mercedes.

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