"Estaban como locos, rompían todo"

Violencia en el Maciel. La iracunda reacción de un grupo de jóvenes que acompañaban a otro que murió baleado motivó la intervención policial. El hospital limitó el ingreso de acompañantes

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RENZO ROSSELLO

"Estaban como locos, empezaron a romper todo, gritaban que querían verlo", relató una funcionaria del Hospital Maciel que presenció los incidentes del miércoles. "Pero lamentablemente, no es la primera ni la única vez que pasa esto", dijo.

El temor dominaba todavía entre médicos, enfermeros y vigilantes del Maciel. La mayoría de ellos se excusó de hablar con los periodistas de El País que recorrieron el hospital. Pero algunos, inquietos por la falta de seguridad existente en el centro asistencial, comentaron "estas cosas tienen que saberse, porque acá entra cualquier persona, delincuentes de todo tipo y generalmente los más peligrosos". De hecho, la dirección del hospital adoptó algunas medidas para reforzar la seguridad, tales como la de limitar la cantidad de acompañantes o visitas por paciente para evitar tumultos como el ocurrido.

El hecho es que un grupo de familiares y amigos del joven de 19 años apodado "Pelado" que ingresó baleado y murió al ingresar al block quirúrgico, intentó con violencia rescatar su cuerpo. La Policía debió desplegar a casi medio centenar de efectivos, para contener el tumulto en el segundo piso del hospital. Dos jóvenes familiares del que falleció terminaron detenidos. Todo el incidente quedó registrado en las cámaras de seguridad del hospital, videos que la Policía incautó para analizar y elevar al juez de turno.

Muchos de los que estaban allí revivieron las escenas del rescate sangriento en el que un enfermero murió abatido por las balas de los delincuentes, 15 años atrás. Si bien el incidente de la tarde del miércoles no llegó a estos extremos, funcionarios y acompañantes vivieron momentos dramáticos.

VIOLENTO. Luis Aranda (19) llegó con dos impactos de bala, el más grave en el abdomen y el otro en la pierna derecha. A las 17.10, según consignaron los médicos en su parte, ingresó al block quirúrgico pero los médicos ya no podían hacer nada. El "Pelado" murió en la camilla.

Afuera sus padres y sus dos hermanos, además de varios amigos, se agolpaban en la sala de espera que es conocida como "el puente" en el segundo piso, un pasillo cerrado y techado que une los dos cuerpos del edificio médico. "El padre fue el que más tranquilo estuvo en todo momento, la madre se puso bastante nerviosa y lloraba, pero los otros fueron los que empezaron a armar el lío", contó una testigo presencial.

Las personas consultadas por El País indicaron que en el momento de los hechos tuvieron la impresión de que al menos dos de los "amigos" que acompañaban a los familiares iban armados. Dos de ellos comenzaron a los golpes con las banquetas y contra los vidrios de los ventanales. Los vigilantes del piso avisaron a la Policía de inmediato. En escasos minutos un contingente de medio centenar de efectivos llegó al hospital para dominar la situación.

"La actuación de la Policía fue totalmente correcta, hicieron lo que podían hacer, porque acá no se pueden usar armas, imagínense con toda la gente que había acá en ese momento lo que habría sido", relató una de las testigos. Estiman que en ese momento en la sala de espera habría alrededor de 40 personas, incluidos los responsables del tumulto.

En pocos minutos la Policía logró controlar la situación y detener a dos de los jóvenes que identificaron como los más revoltosos, que fueron conducidos a los calabozos de la Comisaría 1ª. Ayer, luego de prestar declaraciones en la sede judicial, ambos detenidos quedaron en libertad dado que la calidad de los videos no permitía identificarlos como responsables de los destrozos, indicaron a El País fuentes policiales.

"REACCIÓN HISTÉRICA". El director del Hospital Maciel, Álvaro Villar, dijo a El País que los incidentes obedecieron a una "reacción histérica" de uno de los acompañantes al enterarse de la muerte del paciente. "Estas reacciones tienen como característica que dependen del público que esté presente, cuando la persona está sola o hay pocas personas más no se generan estas reacciones, pero cuando hay mucha gente se transforma en caldo de cultivo para los incidentes", explicó.

La autocrítica que se hacen las autoridades del Maciel es que no deberían haber dejado ingresar a tantas personas a esperar el resultado de la operación. De ahora en más, como medida inicial, solo se permitirá el ingreso de no más de tres acompañantes del paciente que está siendo operado. Hay filmaciones del episodio, que le fueron entregadas a la Policía, precisó el jerarca médico.

Por su parte, Gustavo Gianri, que preside la Comisión Interna del Maciel, contó su versión de los hechos. "Ingresó un joven con herida de bala, que falleció a los pocos minutos. Estaba acompañado por unos amigos y familiares. Cuando se les comunicó que había muerto, la gran mayoría se portó bien, los familiares lloraron como corresponde, pero hubo algunos que se desubicaron y rompieron vidrios de las ventanas", relató Gianri. (Producción: Federico Castillo y Diego Castro)

Enfrentamiento por boca de drogas fue el detonante

Un enfrentamiento entre dos grupos rivales en la conflictiva zona de Chacarita de los Padres fue el origen de los hechos que terminaron en la sala de operaciones del Maciel.

Este barrio, cabe recordarlo, fue escenario del primer megaoperativo de la Policía durante la serie de procedimientos de este tipo. Lo cierto es que, según relataron fuentes policiales a El País, el joven Luis Aranda fue baleado por otro individuo mayor de edad que lo acusaba de haber incendiado una vivienda que sería utilizada como boca de venta de pasta base. Detectives de Zona III tienen identificado al autor de los disparos pero aún no fue ubicado.

Los investigadores policiales procuran establecer si además del joven que resultó fallecido fue herido un adolescente de 17 años que lo acompañaba en ese momento. De acuerdo con la información reunida por la Policía, ambos habrían sido abordados por los integrantes del grupo rival en la esquina de Camino Maldonado y Ovidio Fernández Ríos. Tras efectuar los disparos, dos de ellos alcanzaron de lleno a Aranda y le ocasionaron la muerte poco después, se dieron a la fuga hacia la zona marginal. El joven fue llevado primero a una policlínica de la zona, pero debido a la magnitud de las heridas debió ser trasladado en ambulancia al Maciel.

Según los datos que las autoridades pudieron recoger en el barrio, el detonante de este enfrentamiento sangriento entre los dos grupos fue el funcionamiento de una boca de venta de pasta base en la zona, a lo que el joven baleado y sus amigos se oponían. Los investigadores, empero, no han logrado establecer si la razón de dicho enfrentamiento es un tema de competencia entre mini traficantes, o existe otra causa. En cambio, parece claro que el incendio de la precaria vivienda donde funcionaría la venta ilegal de drogas, actuó como revulsivo.

En cuanto al otro joven herido en el mismo incidente, hasta ayer la Policía no había constatado su ingreso a ningún centro asistencial, razón por la cual tampoco se había confirmado esta versión. La Policía realizaba ayer diversos procediminentos en busca del autor.

PROBLEMA QUE YA LLEVA AÑOS

Los problemas de seguridad dentro y fuera del Hospital Maciel no son nuevos. El caso más extremo ocurrió en 1997 cuando el enfermero Miguel Martínez murió al recibir el disparo que un delincuente efectuó al ir en rescate de otro que estaba siendo asistido en el hospital.

El personal del hospital ha reclamado repetidamente por mayor seguridad, dado que el Maciel suele recibir a personas heridas en hechos de violencia, o a reclusos en similares circunstancias. El año pasado se reforzaron las medidas de seguridad y se instalaron cámaras.

El entorno del hospital también es un dolor de cabeza, tanto para los funcionarios del hospital, como para acompañantes de los pacientes internados allí debido a los robos que ocurren en las paradas de ómnibus circundantes al centro.

Tras el incidente del miércoles la dirección del Maciel dispuso que se limitara el ingreso de acompañantes a no más de tres personas, para evitar hechos como el ocurrido.

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