ANA PAIS En Eduardo Acevedo y Lauro Müller algo sorprende e incomoda. Son carteles escritos a mano que denuncian al dueño del taller mecánico Puerta Grande por dejar "27 familias en la calle".
El martes de Semana de Turismo, 26 de los empleados se fueron de licencia. La mayoría de los locales comerciales estaban cerrados en Montevideo y además, no había mucho trabajo. El sereno, Julio César Silva, cumplió con sus tareas hasta el domingo a las 7 de la mañana y cerró como lo ha hecho cientos de noche y como años antes lo hacía su padre.
Al otro día, el lunes 24, los empleados llegaron al taller pero los portones estaban cerrados. Habían cambiado los candados. Una hora después estaban levantando un acta para dejar constancia que no podían ingresar a desempeñar sus tareas.
Desde hace diez días los trabajadores hacen turnos en Eduardo Acevedo 874, reclamando que se les paguen los jornales de marzo, los créditos laborales (licencias, aguinaldos, etc.) y los despidos. A su vez, Puerta Grande S.A. estuvo vinculada a las irregularidades denunciadas en OSE en 2007.
"Se fugó sin explicarnos nada, nunca pudimos hablar con él", contó el ex empleado Marcelo Bollazi sobre el dueño del taller, Walter Cuadro, a quien ni ellos ni El País han podido ubicar.
Esta semana tuvieron la segunda reunión tripartita entre el Ministerio de Trabajo, un representante de Cuadro y los trabajadores, respaldados por la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines. En la Dirección Nacional de Trabajo informaron que hasta que el tema no esté resuelto, no pueden dar información.
Según los trabajadores, en esta última instancia Cuadro no reconoció la deuda, por lo que le trabarán un embargo.
Como estiman que no podrán cobrar lo que les corresponde, buscan obtener el taller y autogestionarlo, al igual que la fábrica de neumáticos Funsa o la recién inaugurada fábrica de vidrio.
A algunos les quedaron las herramientas adentro, a otros objetos personales que tenían guardados en los lockers.
Además, quedaron "atrapados" dos vehículos de la empresa A&G, dos de particulares y los de Puerta Grande.
"Vamos a estar acá lo que sea necesario, no le voy a regalar mis 23 años -dijo Carlos Scaglia, uno de los trabajadores más antiguos de la firma. Más porque mi familia me apoya".
En su caso, su mujer también percibe un sueldo y su familia "sólo tendrá que apretarse un poco".
Pero otros son la única fuente de ingresos de la casa y fin de mes se acercaba. Cobraban ese lunes del cierre sorpresivo.
Sin embargo, no han entrado al local a la fuerza "porque queremos hacer las cosas correctas, agotar las instancias legales primero", explicó Scaglia. Tanto se apegan a la ley que sólo con una orden del juez permitirán que los dueños retiren los autos.
Mientras las negociaciones se extienden, a las sillas, mesa y mate se suman leña, cacerolas, una docena de huevos. Gabriela, del almacén de Acevedo y Müller, dijo que una vez le pidieron "una colaboración con la olla".
En los carteles que colocaron por la calle acusan a Cuadro de "sinvergüenza", de ser el "culpable del hambre de 27 familias" y dejarlas "en la calle".
Vecinos y ex clientes del taller se han acercado para solidarizarse con los trabajadores o para aportar algo. De los antiguos clientes toman nota del nombre, teléfono y marca del auto para contactarlos cuando la situación se resuelva.