El comienzo de las clases en las escuelas no tuvo grandes contratiempos, según las autoridades de la enseñanza. El director nacional de Educación Pública, Luis Yarzábal, dijo que sólo existieron inconvenientes edilicios en 12 locales de los 2.300 habilitados en todo el país. "Pero los problemas están en vías de solución", aseguró. La situación en esos locales no impidió la asistencia a los cursos.
Yarzábal consideró que la mayoría de los cursos están comenzando en locales "dignos" y remarcó que durante todo el año pasado se realizaron obras de edilicias en 440 escuelas de Montevideo y Canelones. Ese hecho también fue destacado por los ministros Jorge Brovetto (Educación) y Víctor Rossi (Transporte y Obras Públicas) en una conferencia de prensa que brindaron ayer. Los centros estaban afectados por goteras, tenían desperfectos en los baños o carecían de vidrios en sus puertas o ventanas.
El número de chicos que comenzaron las clases es prácticamente el mismo de los últimos años: unos 400 mil. Yarzábal explicó que la matrícula se mantiene prácticamente estable año a año por el descenso de la tasa de la natalidad que marca a Uruguay y también por los altos niveles de emigración que acontecieron en los últimos tiempos. El director negó cualquier efecto de la competencia de la educación privada, ya que en ésta tampoco se han producido modificaciones: son 75 mil alumnos los que comenzaron ayer su año curricular en los colegios privados.
HISTORIA. Los cursos comenzaron también con una innovación que generó polémicas a nivel de la oposición. A partir de 2006, por primera vez los alumnos de sexto año recibirán conocimientos sobre la historia reciente. Los programas solían terminar en 1967, pero ahora los maestros podrán centrarse también en la segunda mitad del siglo XX en Uruguay, la región y el mundo. Esta actualización de la Historia también ocurrirá en Secundaria.
Una vez más Yarzábal defendió esta postura y afirmó que el plan de estudios de Primaria es obsoleto, y recordó que varias comisiones de trabajo están estudiando las futuras modificaciones.
La principal autoridad de la educación consideró que los niños y los jóvenes deben conocer los acontecimientos históricos en los que vivieron sus padres y que eso es fundamental para que puedan "ejercer sus derechos democráticos" y "elegir a sus gobernantes". Yarzábal remarcó que los docentes van a utilizar diversas fuentes y que el tema no debe dar lugar a análisis "sospechosos".
En cuanto a la educación sexual, el titular del Codicen no pudo confirmar si el año próximo estaría incluida en la currícula. En quince días, los integrantes de una comisión que se formó a raíz de este tema, divulgaría sus primeros informes. Yarzábal dijo que "en principio" la educación sexual estaría incluida "transversalmente" en todos los sistemas educativos.
EMOCIONES MEZCLADAS. El toque de la campana marcó ayer variadas sensaciones. Para algunos, fue el comienzo de una "tragedia", sobre todo por el final de las vacaciones y la obligación de comenzar a traer buenas notas a casa. Otros se mostraban estimulados por el reencuentro con los compañeros de otros años, y no faltaron los que evidenciaban la ansiedad por conocer a la nueva maestra.
En la escuela Sanguinetti, ubicada sobre 8 de Octubre, hubo caritas de todo tipo: estaban los distendidos y contentos por volver a clase y los nerviosos que no podían dejar de abrazarse a la cintura de sus padres. "Yo pasé a segundo", dijo orgullosa María, que se había hecho las trencitas para el primer día de clase. "Esa cara fea no Gabriel, si no la maestra ya te va a rezongar de entrada", dijo una madre que intentaba aplacar el "shock" de la vuelta a clases.
En la escuela 360, de Punta de Rieles, hubo mucha expectativa. El centro bilingüe y de tiempo completo fue el elegido por el director de Educación Pública para "lanzar" el año lectivo. Yarzábal fue guiado por dos alumnos, verdaderos "relacionistas públicos", según una maestra. La chica y el chico le explicaron cómo se hacía pan en el horno de barro. Lo guiaron por la zona de granja donde pueden variadas aves de corral y hasta una oveja, que ayer lucía una moña azul. La escuela posee un invernáculo en el que se cosechan diversos vegetales, que luego son vendidos en ferias. Los alumnos, que provienen de una zona con dificultades socioeconómicas, reciben la mitad de la clase en español y la mitad en inglés.
Un centro sin cocinera
Sólo cinco de los 60 niños inscritos en la escuela del pueblo de Palmar (Soriano) concurrieron ayer a la clase. Los padres de los alumnos restantes no los enviaron al centro escolar porque están molestos con las autoridades, que desde hace dos años no han podido asegurar la contratación de una auxiliar de cocina. Esta carencia incluso llevó a que en 2005 las propias madres acudieran a la escuela a cocinar y así retomar el funcionamiento del comedor. Pero las madres tienen otras actividades laborales y se cansaron de la situación. "Basta, hasta aquí llegamos. Hay muchos niños que concurren de zonas rurales del Palmar porque es la escuela más cerca y necesitan el almuerzo todos los días. Si no tomamos esta medida, la situación seguiría incambiada", afirmó un padre a El País. Los familiares de los alumnos aseguran que están "cansados" de hablar con las autoridades.