Iñaki Urdangarin
El marido de la infanta Cristina y yerno de los Reyes de España, logró en su actividad privada como presidente del Instituto Nóos, una asociación sin ánimo de lucro, contratos a dedo por cuatro millones de euros entre 2004 y 2006 para organizar distintos congresos vinculados al deporte y al turismo en la Comunidad Valenciana y en Baleares. En el caso de Baleares, los dos contratos, por 1,2 y 1,1 millones, se hicieron sin concurso y sin respetar la Ley de Procedimiento Administrativo, según la investigación judicial. La casa real española expresó que no hace declaraciones sobre información difundidas por la prensa, y que "seguirán las actuaciones judiciales pertinentes".
LA NACIÓN-EL PAÍS DE MADRID
El buen nombre de la familia real española se enfrenta a la peor amenaza de los últimos años, luego de que se destapó un escándalo judicial que afecta a uno de sus miembros con mejor imagen.
El duque de Palma, Iñaki Urdangarin, sería imputado en los próximos días por el desvío de 2,3 millones de euros de fondos públicos en favor del Instituto Nóos de Investigación Aplicada, del que este alto ejecutivo de Telefónica fue presidente hace un lustro.
Urdangarin, que es esposo de la infanta Cristina, hija del rey Juan Carlos I y séptima en la línea de sucesión al trono de España, será acusado formalmente ante la justicia española por el delito de malversación de fondos del gobierno de las islas Baleares por no haber justificado "o haber justificado con facturas falsas" el dinero aportado desde las arcas oficiales para la organización de dos eventos sobre turismo y deporte en 2006.
De acuerdo con el juez José Castro Aragón, que instruye en la causa conocida como Palma Arena, existen sospechas de que se creó un "entramado societario" entre el duque y otra autoridad del Nóos, Diego Torres, mediante el que se "desviaban los fondos públicos y privados" recibidos del gobierno balear, de los que luego ambos socios se "apoderaban".
Según fuentes de la investigación citadas por el diario El País de Madrid, ya es "inevitable" la "citación como imputado" de Urdangarin, que hasta el estallido de este escándalo era más conocido por sus frecuentes fotografías en las revistas del corazón y por su pasado ejemplar como estrella de handball del equipo olímpico de España.
En tanto, el diario El Mundo señaló que la cifra embolsada por el duque y su socio ascendería a los 2 millones de euros, producto del "desfase" entre "el costo real de los dos congresos y el dinero adjudicado" a quienes fueron acusados por la fiscalía por el delito de malversación.
El documento presentado a la justicia por la querella también da detalles sobre el modo en que habrían operado para poder hacerse con la diferencia de la sobrefacturación.
"Tras recibir los fondos públicos, se simulaba por parte de esa asociación la contratación de servicios ficticios o presumiblemente facturados por importe superior al servicio prestado", señala el texto.
Por su parte, la Casa del Rey se abstuvo de hacer declaraciones sobre la causa, aunque su vocero especificó que "se mantiene informada" sobre este controvertido tema. En un comunicado, la entidad real manifestó además que "no hace declaraciones" sobre informaciones difundidas por la prensa, y que "seguirán las actuaciones judiciales pertinentes".
En el verano de 2009, los duques de Palma de Mallorca se trasladaron a Washington. El cambio de domicilio de la hija menor de los reyes se dijo entonces que obedecía a nuevos compromisos profesionales de Iñaki Urdangarin. Graduado en administración y dirección de empresas por ESADE, en junio de 2006 entró a trabajar como consejero de Telefónica Internacional en Barcelona.
Pero fue ese verano de 2009 cuando la compañía le ascendió a consejero y presidente de la Comisión de Asuntos Públicos de Telefónica Latinoamérica y EE.UU., un nombramiento que, según fuentes consultadas, obedecía más al interés de los duques de instalarse en Washington que a necesidades laborales.
En esos días, en algunos círculos próximos a la familia real, se decía que el nuevo destino de Urdangarin tenía que ver con la dimensión que estaban alcanzando sus negocios.
Hay una máxima no escrita dictada por la Casa del Rey por la cual ninguno de sus miembros debe de emprender ese tipo de actividades. Sí pueden y deben trabajar, pero otra cosa es hacer negocios.
La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin se conocieron en los Juegos Olímpicos de Atlanta. La selección de balonmano, en la que jugaba Urdangarin, se acababa de alzar con la medalla de bronce y la hija de los reyes acudió a la celebración. Testigos de aquella noche recuerdan que fue ella quien se fijó en el apuesto y triunfador deportista.
Entonces Urdangarin vivía de su sueldo como jugador de balonmano de la plantilla del Barcelona y de las primas que recibía. Pero ya demostraba interés por los negocios, heredado de su padre. Y a los ingresos como deportista añadió un negocio de hostelería con amigos.
La compra de una casa palacete en la exclusiva zona de Pedralbes de Barcelona disparó las primeras alarmas de que los negocios de Iñaki iban a toda vela. La Infanta por entonces, como ahora, trabajaba en la Fundación La Caixa. La pareja, además, dispone de una asignación que les entrega don Juan Carlos del dinero que recibe la Casa del Rey. La manera en que se reparte esta cantidad nunca se ha conocido ya que no se desglosa, solo se justifican en su totalidad los gastos.