X. AGUIAR Y D. FRIEDMANN
"Los padres antes esperábamos un hijo. Ahora esperan a Tiago o a Josefina. Y cuando el ecografista se equivoca se llevan una sorpresa. Para la madre era Tiago y el impacto fue brutal cuando se enteró que era una nena".
Así explicó a El País la neonatóloga que asistió en Impasa al bebé de Valeria Aguilar, de 20 años, quien durante dos meses creyó que tendría un hijo varón. Pero resultó ser una niña. El caso derivó en una denuncia policial ya que la madre dudó. Pensó que podrían haber cambiado al bebé, informó ayer "Últimas Noticias".
Impasa difundió ayer un examen de ADN realizado por la institución donde se confirmo en 99,9% que la niña es hija de Valeria. Ella siente que es su niña, pero espera el resultado del mismo análisis ordenado por la Justicia. El caso es investigado también por el Ministerio de Salud Pública.
¿SERÁ VARÓN? Poder saber con antelación al nacimiento el sexo de un futuro hijo es un deseo hecho realidad desde hace no mucho tiempo. En 1989 se instaló el primer ecógrafo en Uruguay, en el Hospital de Clínicas y hasta mediados de los años `90 ese procedimiento no se generalizó, explicó a El País el ex profesor de Ginecología y Obstetricia, José Cuadro.
Como en todo diagnóstico, en las ecografías hay errores. "En cuanto al sexo, cuanto más chico es el bebé hay más causas de error. Es mucho mejor cuando se hacen muchos controles", explicó la ecografista Sara Parada. En general, dijo, el sexo puede verse en la ecografía estructural, pero no siempre es así. Depende de varios factores como la ubicación del bebé y la cantidad de líquido amniótico.
La mayoría de los pacientes de Parada quieren saber el sexo de su futuro hijo. "Es cerca del 98% y a veces los padres presionan mucho. Hace tiempo que no me toca un caso que no lo deseen", señaló. De todos modos, salvo que el sexo tenga vinculación con alguna patología no se menciona por escrito en los informes médicos.
Es más, los médicos se refieren al "recién nacido" tanto si es niña como niño, señaló Cuadro. "Nos interesan sus funciones vitales", sostuvo.
Los que sí se preocupan por si es niña o varón, preparan el cuarto y piden regalos rosados o celestes son muchos futuros padres. Es natural que deseen, por ejemplo, que su primer hijo sea una niña, señaló Ana María Abel, licenciada en Ciencias Familiares. "Lo que a veces falta es que no se ve al hijo como un don, como un regalo. Eso se perdió un poco porque somos muy egoístas como sociedad y lo vemos como algo que va a reportar seguridad para un futuro o satisfacción", dijo la especialista a El País.
Abel conoce varios casos donde el sexo que le informaron a los futuros padres no es el mismo que luego tiene el recién nacido. "Si no hay patologías es una frustración pasajera. Van, compran cosas, por ejemplo rosadas a las apuradas y chau", apuntó.
"Era nena". Valeria se hizo tres ecografías durante su embarazo, todas en una policlínica de Salud Pública, que no quiere identificar. En la última, a fines de marzo, le dijeron que esperaba un varón. Y decidió llamarlo Tiago.
Luego se asoció al SMI. El 17 de mayo Valeria se sintió mal en su trabajo y fue a esa mutualista. De allí la trasladaron a Impasa. "Quedé internada. Me hicieron una ecografía para ver como estaba el bebé y había un coágulo en la placenta. Me realizaron una cesárea. Nació a las 22 y 43. Su vida estaba comprometida. Y fue a cuidados intensivos", contó a El País.
La neonatóloga que asistió a su hija coincide. "Este bebé nació prácticamente muerto. No pude perder tiempo en la huella plantal. Tenía que reanimarlo. Se lo trajo ventilado desde la sala de operaciones porque no respiraba", contó.
Valeria dice que en cuanto nació le confirmaron que era un varón. El 22 de mayo, cuando ya había sido dada de alta recibió un llamado de Impasa para que fuera hasta allí con su pareja. "Me dicen que tuvieron un error administrativo y que mi bebé era una nena", señala. Ella sintió "una mezcla de todo. Durante cinco días pensó que tenía un varón y lo mismo su familia. "Es un poco difícil explicarles después de cinco días que Tiago era una nena", señala.
Impasa admitió públicamente una falla inicial en la documentación sobre el sexo de ese recién nacido. "El error evidentemente empezó porque en la vorágine de todo el trabajo un médico marcó el casillero de varón. Fue un error, evidentemente. Pero rápidamente después, en el posparto, dice claramente sexo femenino. Porque además no era una situación de un sexo de difícil definición. Era claramente sexo femenino, tenía genitales externos femeninos", señaló el director técnico Jaime Luxenburg.
Cuando Valeria escuchó a los médicos tuvo "muchas dudas" y pensó que podría "existir un cambio de bebé", aunque no realizado de forma "intencional". Dice que consultó en Impasa si había otros niños nacidos ese día.
"Estuve con él 24 horas desde que nació. Fue el único prematuro en ese día. Mi diagnóstico fue que era una niña en todo momento, nunca cambió", señaló la neonatóloga.
Valeria pidió a Impasa la posibilidad de hacer un estudio de ADN. Enseguida le dijeron que sí. Al día siguiente le confirmaron que la niña era en un 99,9% su hija. Luxenburg dijo que ese estudio demuestra que "sin lugar a dudas" no hubo "cambio de bebé. Pero Valeria decidió ir a la Policía. "Me llamó la atención que el resultado estuviera tan rápido y me fui a la comisaría porque estaba desorientada", afirmó.
La Justicia ordenó otro examen de ADN que está aún en trámite y demorará unos 10 días.
"En realidad, ¿cómo explicarte?. Por un tema de la bebé, de lo que siento, tengo la certeza de que es mi hija. Pero tampoco me puedo quedar con una pequeña duda el resto de mi vida. Y esto me terminaría de confirmar que es mi hija", dijo.
La niña se llamará Mía Sabrina "por lo que pasó". Todavía permanece en una incubadora y mejora. Y Valeria no sabe si seguirá con actuaciones judiciales: "eso está en manos de mi abogada".
Una demanda muy cuestionada
A fines del año pasado, un caso de error en el diagnóstico del sexo de un recién nacido prematuro llegó a implicar una demanda judicial, que fue desestimada.
A una mujer embarazada que se atendía en una mutualista se le dijo que su futuro hijo sería varón. Tanto durante el embarazo como después del parto, la salud del bebé sufrió grandes complicaciones, por lo que el recién nacido estuvo internado varios meses en el CTI, con riesgo de perder la vida.
Luego de seis meses, los doctores señalaron que el bebe, que sufría inicialmente de varias patologías -entre ellas "sexo ambiguo", presencia de genitales masculinos y femeninos, en distinto grado de funcionalidad y desarrollo- se recuperaba. Y determinaron que era, en realidad, una niña.
Pese a la recuperación de su hija, los padres demandaron civilmente a la mutualista por daños y perjuicios, reclamando US$ 200.000 por haber sido "engañados" sobre el sexo de su hija, según informó entonces El País.
La jueza civil Zulma Casanova desestimó el reclamo, y cuestionó que los padres y al abogado por demandar a una institución que se esforzó y logró salvar la vida de la niña.
Las cifras
98% Es la proporción de embarazadas que piden saber el sexo de su bebe, según la ecografista Sara Parada.
5 Fueron los días en que Valeria Aguilar afirma que creyó que había tenido un niño. Luego le comunicaron el "error".
Seña de identidad del nacido
La huella de la planta del pie (o impresión pelmatoscópica) es la seña identitaria del niño recién nacido.
En condiciones normales, se toma enseguida después del parto, explicó la neonatóloga de Impasa que atendió el caso. Si el nacido es internado en Cuidados Intensivos, el neonatólogo que lo atiende es quien lo coloca en una incubadora, con una etiqueta que lo identifica, en general designando el nombre de la madre, añadió.
En las maternidades uruguayas, públicas o privadas, es obligatorio el registro de la huella de la planta del pie del recién nacido junto a las huellas dactilares de la madre, según el artículo 25 del Código de la Niñez y la Adolescente, vigente desde 2004.
El artículo, que busca garantizar el derecho a la identidad, señala que "el recién nacido deberá ser identificado mediante las impresiones plantar y digital acompañadas por la impresión digital de la madre". De este registro, "se le otorgará copia a la madre y se enviará otra al Registro de Estado Civil", añade el texto.
El diputado Daniel Corbo presentó un proyecto de ley en 1999 que ratificaba el mismo procedimiento. También preveía que la dirección de Registro Civil revisara las identificaciones y las comparara con las actas de nacimiento, para reclamar a los padres omisos el registro de los nacidos. El proyecto se archivó al incluirse el artículo en el código de la Niñez.
Previsión: Saber el sexo "para empezar a comprarle cosas"
Natalia Acosta, de 19 años, tiene un embarazo de 6 meses, aunque su panza es poco prominente. Todavía no sabe el sexo de su hijo, porque en la última ecografía "estaba de piernas cruzadas", así que tendrá que esperar a la de los ocho meses, dijo. De todas formas, no confía totalmente en las ecografías: tiene una conocida en la que la predicción de sexo fue equivocada. Su pareja afirma que quiere saber el sexo "para empezar a comprarle cosas", y ella quiere que sea niña porque "la variedad en ropa es mayor".
Ansiedad: "Voy a saber si es niña o niño en dos semanas"
María Eugenia Píriz, de 32 años, tiene un hijo de 2 años y está embarazada de 19 semanas. "En el primer embarazo supe a las 16 semanas que era varón, en este lo voy a saber dentro de dos semanas", afirmó con confianza en la ecografía de los cinco meses. Dijo que quiere saber el sexo del niño porque es "muy ansiosa", y para comprar ropa, aunque ya empezó a comprar en tonos que sirvan para los dos casos, como beige o amarillo. Si las ecografías indicaran un sexo y resultaba ser distinto, "me moriría", expresó.
Intuición: "Yo ya lo sabía", pero la ecografía puede equivocarse
Gabriela Curbelo tiene 21 años y un embarazo de 7 meses. La ecografía determinó que su hijo era varón, pero ella afirmó que la información no significó ningún cambio, porque "ya lo sabía". Su pareja, Adrián Ortiz, admitió que inicialmente quería tener una niña, pero un niño "venía bien también", dijo sonriendo. Pese a la seguridad, ella piensa que en las ecografías "siempre hay un margen de error". Si sucediera que el niño nacido no es del sexo previsto, consideraría inmediatamente que fue un error del estudio técnico, dijo.
El País