En Uruguay realizan 50 casamientos "in extremis"

| Cada año son muchas las parejas que pasan por el Registro Civil y uno de los cónyuges está al borde de la muerte

AVISO. Si es sábado el lunes puede ser demasiado tarde, por eso el número de emergencias está en la puerta del Registro Civil. 200x126
AVISO. Si es sábado el lunes puede ser demasiado tarde, por eso el número de emergencias está en la puerta del Registro Civil.

JAVIER LYONNET

A sus 100 años, Antonio Vilas es un recién casado. El jueves contrajo matrimonio con María Celia Alvarez, de 73 años.

Vilas está internado desde hace 20 días en el centro Hospi Saunders de La Española con una afección respiratoria.

Delia Ferrario es la oficial de Estado Civil que celebró el casamiento "in extremis".

"Hace 20 años que estábamos en pareja. El no quería que yo quedara desamparada. Yo no quiero nada, ni aun si tuviera bienes", dijo Alvarez. Se conforma con la pensión que su nuevo estado civil le conferiría ante el fallecimiento de su marido, jubilado de un puesto jerárquico en la empresa Campomar. ¿Por qué no se casaron antes? Él era viudo, y le había jurado a su anterior esposa que no iba a volver a casarse. Ante el agravamiento de su salud puso por encima la racionalidad. Eligió el bienestar de la mujer con la que compartió las últimas dos décadas, por encima del sentimentalismo de mantener aquella promesa.

María Celia cuidaba a una señora enferma que vivía en una casa en el piso de arriba de la de él.

Al borde de los 80 años, Vilas —como ella le dice— se las arregló para conquistar a esa muchacha 27 años menor que él. Vilas pinta óleos. El viernes pasado dijo que no le tiene miedo a ninguno de los pintores de hoy en día. Un rato antes una familiar suya había andado mostrando uno de los últimos cuadros de Vilas —una yegua parada de manos—, entre el personal del centro de internación.

DE URGENCIA. La inminencia de la muerte lleva a que, cada año, entre 40 y 50 parejas soliciten en Montevideo el casamiento "in extremis", de acuerdo a estimaciones del propio personal de esa oficina. Son unos seis o siete casos anuales por cada una de las siete oficinas de la sede de la calle Sarandí. Eso, sin contar las posibles solicitudes en las oficinas que funcionan en cuatro hospitales públicos de Montevideo y en los Juzgados de Paz del interior, que funcionan como registro civil.

El casamiento in extremis está previsto en los artículos 84 al 87 del Código Civil. Se exige un certificado médico en el que se constate el "riesgo de muerte" de uno de los contrayentes, habitualmente por enfermedad terminal.

En la inmensa mayoría de los casos el que se encuentra en esa circunstancia es el hombre y las uniones se realizan en locales de internación. Generalmente se trata de adultos mayores. Se exige que lleven un tiempo juntos y que presenten cuatro testigos.

En menor medida, los oficiales van a domicilio.

En cualquier caso los trámites están exonerados del costo habitual de los matrimonios a domicilio ($ 5.000).

Según distintos oficiales de Estado Civil consultados por El País, hay personas que fallecen horas después de consumado el matrimonio. En la puerta del Registro Civil hay un cartel escrito a mano con un número de teléfono celular que es exclusivamente para solicitar de urgencia un casamiento in extremis. Si es un sábado, el lunes puede ser demasiado tarde. La oficial Luisa Salaberry describió al último caso en el que actuó, en diciembre del año pasado, como "verdaderamente in extremis": "era una persona que se volvía a casar con la primera esposa, de quien se había divorciado, y falleció al día siguiente".

Otros viven unos 15 o 20 días más. En casos excepcionales sobreviven meses y hasta años. Delia Ferrario conoce al menos una pareja a la que casó in extremis y que la vio un año después.

Suena algo cruel, pero es real: en la mayoría de los casos se trata de enviudar con todas las de la ley.

"Puede haber atrás una regularización de situaciones afectivas o patrimoniales", expresó Salaberry.

El matrimonio genera derechos de sucesión a favor del cónyuge (herencia, pensión, etc.) por lo que es deber de quienes legitiman las uniones garantizar que se trata de decisiones libres, conscientes y razonadas por parte de ambos contrayentes. Los oficiales no tienen ningún derecho de indagar sobre los beneficios económicos que representaría el casamiento. "Basta con que sea claro y libre el consentimiento", indicó Delia Ferrario. Los contrayentes tienen que estar lúcidos y en uso de sus facultades para dar el sí, y los funcionarios del Registro Civil tiene potestades para no realizar un casamiento si no están seguros de que esto es así.

Un oficial del registro civil de un departamento del interior llegó a ser destituido y procesado por casar a un hombre que estaba en un coma grado 3.

FLORES Y MASAS. "Yo este año tuve seis casamientos in extremis, uno de ellos no se hizo", contó el oficial Ruben Rey. El hombre no respondía a las preguntas ni a otros estímulos.

Rey dice que es feo. No son casamientos felices, con arroz, pero está entre sus obligaciones. El último que le tocó fue a domicilio: "Una casa muy humilde, a las 10 de la noche. El hombre estaba en la cama, con la boca abierta, yo pensaba que no iba a poder responder pero contestó perfectamente y se hizo el casamiento".

Es como dice Delia Ferrario: "A veces, dentro de todo, las personas quieren darle otra significación". En el casamiento de Vilas y Alvarez no faltaron las flores para la novia y los invitados compartieron una bandeja de masitas.

"¿Por qué se casan? Eso no lo sabés. Ahora, si decís que no se pueden casar ahí salen algunas de las razones: que la mujer no va a poder cobrar la pensión, que pierde la casa, que el apellido de los hijos", desgrana Rey.

El oficial, con 26 años de desempeño en el Registro Civil, recuerda varias situaciones. Como el hombre que no se queria casar. "Estaba internado en el Círculo Católico. Me dijo: ‘no me quiero casar’. Pero su pareja, junto a su abogado, volvieron al registro civil a solicitar otro oficial de otro turno. Fue otro oficial pero el hombre mantuvo su postura: ‘no me quiero casar’."

Cada caso es un dilema porque probar la aptitud de una persona gravemente enferma es a veces algo engorroso. En el hospital Saint Bois, Rey se vio enfrentado a otro caso. Un hombre con intenciones de casarse pero que "se le borraba el pasado".

Era 24 de diciembre. Los médicos del Saint Bois le decían al oficial que los casara, que la pareja se quería mucho. Sin embargo, ninguno de esos médicos quiso salir de testigo en la unión, que finalmente no se consumó.

En el Hospital Italiano una vez se vivió una situación atípica: luego de que el oficial del Registro Civil instruyera un casamiento, entró a la habitación un cura. Su presencia no obedecía a que fuera a consumar la unión religiosa de la pareja. Iba a darle la extremaunción al recién casado y el pésame a la futura viuda.

Ricaldoni: un ejemplo de vida

A veces el hecho de regularizar el estado civil ayuda a un paciente gravemente enfermo a revertir su situación, afirmó la oficial Delia Ferrario. Parece haber sido el caso, hace 76 años, de Julio Ricaldoni.

Cuando tenía 23 años, Ricaldoni contrajo tuberculosis y los médicos no tenían esperanzas. En épocas de Colombes y Amsterdam la tuberculosis era una enfermedad que podía llevar a una muerte fulminante. El 30 de mayo de 1929 Julio Ricaldoni, se casó con Elsa Mones Quintela. "Mi padre se casó in extremis, estaba muy enamorado de su novia y quisieron casarse", contó Julio Ricaldoni Mones, uno de los dos hijos que tuvo el matrimonio. Entre los testigos de la boda había dos prominentes médicos, Rodolfo Tálice y Pablo Scremini, dijo Ricaldoni (h).

A pesar de los diagnósticos desesperantes, Ricaldoni logró reponerse y tuvo una vida plena: en 1933 se recibió de ingeniero con Medalla de Oro, tuvo dos hijos y conoció siete nietos. Fue uno de los profesionales más sobresalientes de su generación, decano de la Facultad de Ingeniería y por un breve lapso rector de la Universidad de la República, estuvo dos años preso de la dictadura en Cárcel Central y falleció en 1993, a los 87 años. "Murió trabajando, dos días antes de inaugurar unas jornadas sudamericanas de Ingeniería", recordó su hijo.

Detalles

Para solicitar el casamiento in extremis se debe presentar un certificado médico que acredite el peligro de muerte de uno de los contrayentes (art. 85 del Código Civil). Hay un número de teléfono para emergencias en Registro Civil (Sarandí 428)

En el mismo día, y si no fuese posible, en el siguiente a la celebración del contrato, el oficial del Estado Civil fijará y publicará edictos y anuncios en la prensa comunicando el acto practicado y llenando las formalidades del expediente informativo (art. 86)

Luego de la publicación, pasará los antecedentes al Juzgado de Familia competente del domicilio de los contrayentes, quien declarará válido el contrato de matrimonio si no hubiera reparos u oposición justificada para ello. Su aprobación puede ser póstuma

El casamiento in extremis

está exonerado del gravamen de

$ 5.000 que se impone a los casamientos a domicilio.

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