El Teatro Solís abrió sus puertas

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AFP

Finalmente, ha llegado el tan esperado momento en que el Teatro Solís reabre sus puertas al público luego de casi seis años de permanecer "cerrado por reformas" y a 148 años de su inauguración, acaecida el 25 de agosto de 1856. Según las crónicas, un lunes frío y de cielo despejado en Montevideo, por entonces una gran aldea cosmopolita que venía de sufrir uno de los sitios bélicos más largos que registre la historia, sólo superado —en un año— por el que los aqueos infringieron a la legendaria Troya en el siglo XII antes de la era cristiana.

La histórica cita de la reapertura, a la que asistirán 1200 invitados rigurosamente seleccionados, hoy a las 21 horas, cuando según lo previsto, la Orquesta Filarmónica de Montevideo dirigida por Federico García Vigil interpretará el Himno Nacional, como es de estilo en una fecha patria. A la postre, la partitura de Debali será la única pieza uruguaya que se escuchará durante las tres galas de reapertura, ya que el repertorio está jugado a la ópera italiana, seguramente como una evocación al gusto predominante en la población montevideana de hace un siglo y medio.

GALA. Al ser imposible montar Ernani de Verdi, para mantener la equivalencia con la primera función que se dio en aquel flamante teatro "a la italiana" que el día inaugural albergó a unas 2500 personas, el actual equipo de dirección del Solís decidió realizar una gala lírica armada en base a algunas de las arias más populares de óperas famosas: sobre todo italianas.

Quienes asistan a cualquiera de los tres conciertos de reapertura (días 25, 26 y 27) escucharán un largo enganchado de "greatest hits" del bel canto, escritos por los Elton John y los George Michael del momento, esto es: Giaochino Rossini, Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini y Vicenzo Bellini, maestros de la melodía, artífices de tonadas algo edulcoradas que apuntan directo al lado romántico del corazón humano. Y que aún emocionan, por cierto.

Los grandes protagonistas de la gala serán los cantantes (diez en total), que oficiarán de solistas con el acompañamiento de la Filarmónica, y a veces cortejados por la intervención del Coro del Sodre, que al estar cumpliendo 70 años ha sido especialmente invitado para formar parte de estos conciertos.

Cuatro de los cantantes son extranjeros: el estadounidense John Matz (tenor), el mexicano René Velázquez (tenor) y los barítonos argentinos Luis Gaeta y Leonardo López Linares. Las voces femeninas las aporta Uruguay: Raquel Pierotti (mezzo) que viene de Barcelona, Josefina Costa (soprano) que llega desde Viena, más Graciela Lassner (mezzo), María José Siri (soprano) y Rita Contino (soprano) que residen en Montevideo. Por último el bajo uruguayo Ariel Cazes también será uno de los privilegiados que inaugurará el histórico coliseo, en su caso cantando el aria La calunnia de El barbero de Sevilla.

Además de las arias —unas doce—, que son la columna vertebral del espectáculo, forman parte del programa un par de piezas instrumentales, otro tanto de números corales y el segundo acto casi completo de la ópera Aida de Verdi.

MAÑANA. La función de mañana será la más prestigiosa de las tres, en tanto es la que pasará a la historia. De ahí la pasión y hasta la desesperación de alguna gente por lograr una de las 1200 localidades. Claro que en este caso, la motivación del público reside más en el hecho histórico (y social) que en el valor estrictamente artístico del espectáculo.

Acorde con la importancia de la función inaugural, luego de la ejecución del Himno Nacional, el intendente de Montevideo, Mariano Arana, hará uso de la palabra y luego nombrará "ciudadanas ilustres" de la capital uruguaya a tres mujeres, cada una de ellas un verdadero símbolo de la excelencia artística en su disciplina: la pianista Nibya Mariño, la actriz Estela Medina y la bailarina Sara Nieto.

La sala en sí misma se verá casi como antes, aunque mucho más lujosa por la minuciosa restauración a que fue sometida.

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