El robo de cables de cobre es una plaga que cuesta millones

| Uruguay no tiene cobre, pero exporta. Se roban 2 mil metros de cable por mes. El Estado es juez y parte

METROS. En busca de cobre, el tendido eléctrico o telefónico es tentador para los ladrones; se roban dos kilómetros por mes 200x140
METROS. En busca de cobre, el tendido eléctrico o telefónico es tentador para los ladrones; se roban dos kilómetros por mes

Desde el año pasado, UTE perdió casi U$S 1.200.000 por concepto de robo de cables. Por el mismo motivo, Antel sufrió la pérdida de aproximadamente un millón de dólares. A la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) le hurtaron unos 40 kilómetros de cables de alumbrado público entre agosto de 2004 y marzo de 2005. En esa ciudad se roban unos 2.000 metros de cables por mes. Todos estos delitos tienen el cobre, uno de los componentes de los tendidos eléctricos y telefónicos, como el botín buscado por los ladrones. La gran mayoría de los hurtos ocurren en la periferia de Montevideo. Esta realidad, sin embargo, no es desconocida para el resto del país.

Al mismo tiempo, el cobre y sus manufacturas representa el 0.1% de las exportaciones realizadas por el país en lo que va del año. Esto significa 843.820 dólares. Y Uruguay no es un país productor de este material.

Ante los repetidos robos, la IMM, UTE, Antel y el Ministerio del Interior formaron una comisión para tratar el tema en forma coordinada. El primer encuentro de coordinación se llevó a cabo en estos últimos días y la semana próxima se realizará el segundo.

ORGANIZADOS. La Policía estima que detrás del robo de cables de UTE, Antel y el alumbrado público hay grupos muy organizados de delincuentes. Pero también se cree que hay empresas de plaza que adquieren el material robado, fundamentalmente para procesar el cobre o aluminio y luego venderlo. En las sucesivas investigaciones realizadas desde 2002 a la fecha se logró probar la vinculación de varios comerciantes con el tema, los que resultaron procesados por el delito de receptación.

El jefe de Policía de Montevideo, Ricardo Bernal, participó junto al subsecretario del Interior, Juan Faroppa, en la primera reunión de coordinación. Altas fuentes policiales consultadas informaron a El País que, tras el encuentro, se acordó establecer un mecanismo de coordinación entre los distintos organismos para atacar el problema. Este modo de trabajo quedará definitivamente establecido en la próxima reunión, agendada para el miércoles próximo.

"Hay hurtos de cables, es cierto, pero estadísticamente y en forma comparativa han disminuido mucho en Montevideo. La problemática más sensible la tenemos en este momento en el interior del país", dijo por su parte el comisario inspector Ricardo Ponti, jefe del Departamento de Hurtos y Rapiñas de la Dirección de Investigaciones, que tiene a su cargo la actuación en estos casos. Según datos manejados por el jefe de investigadores policiales sólo en la capital se roba un promedio de 2.000 metros de cable por mes. Sin embargo, en departamentos como Canelones, Maldonado y San José la cifra es varias veces superior.

El propósito de las autoridades es no sólo identificar y detener a quienes roban el material sino identificar también a aquellas empresas que puedan estar adquiriéndolo.

ZONAS LIMITE. De acuerdo con el gerente de distribución de UTE, Carlos Milans, durante 2004 y lo que va de 2005 el ente perdió U$S 1.130.000 por concepto de robo de cables.

Estos robos ocurren en su mayoría en las zonas limítrofes entre Montevideo y Canelones, donde hay un mayor número de líneas de tendido eléctrico aéreas.

"Desde el año pasado UTE está coordinando acciones con la Policía", dijo el jerarca. "Según lo que nos han dicho, hay gente que se encarga de cortar los cables, otros los recogen y serían otros quienes los venden a los reducidores. Estos últimos serían quienes los venderían a empresas que los procesan o exportan".

Sobre la comisión formada con Antel, la IMM y el Ministerio del Interior, Milans señaló una buena medida —aún no implementada— sería el estudio de la trazabilidad del cobre. "Hay que exigir a los compradores que sepan el origen del material, de dónde lo consiguen. Asimismo, vamos a pedirle colaboración a otros organismos del Estado, como Aduanas y DGI".

NUEVOS ROBOS. Los cuarenta kilómetros de cables de alumbrado público de Montevideo robados entre agosto pasado y marzo no son los últimos. Eleonora Bianchi, del área de Alumbrado Público de la IMM, dijo que la mayoría desapareció en los barrios periféricos de la ciudad y que después de reponerse vuelve a suceder lo mismo.

La rambla Egipto, en el Cerro, es un ejemplo entre tantos porque varias veces quedó sin luz. "Hace pocos días se repuso el cable porque los muchachos del liceo 61 salían a la calle en plena oscuridad", contó Gustavo Ortiz, secretario del comunal 17. "Se han robado hasta los cables subterráneos. Van a los lugares donde están las tapas de la instalación, las levantan y tiran de los cables hasta sacarlos", agregó.

Los daños no son sólo en las instalaciones. "Los vecinos también pierden en seguridad y la IMM invierte el doble", dijo Bianchi. O más. En el comunal 12, ante los sucesivos robos (cerca de 50.000 metros de cable desde junio hasta ahora), se colocaron protecciones de aluminio para evitar los robos, pero "se llevaron todo". "Hemos repuesto una y otra vez. Las veces que robaron cables en avenida Lezica son incontables", dijo Walter Guillén, secretario del comunal. Tan incontables como las veces que robaron el alumbrado en las inmediaciones del Hospital Saint Bois o la calle Gutenberg.

CABLES Y MAS. La reventa y reducción del material robado, y no tanto el hurto en sí, parece ser el objetivo de la comisión. "No estamos pensando en políticas represoras con quienes actúan sobre los cables. No se puede cargar las tintas sobre personas extremadamente pobres", dijo a El País la presidenta de Antel María Simón.

Debido a los robos de cable, este ente ha perdido aproximadamente un millón de dólares durante el último año. No es lo único.

"No solo nos quedamos sin cables. Se tiene que entender que el ente también pierde horas hombre en trabajo, por reposición e instalación del tendido, y —sobre todas las cosas— se pierde en calidad de vida. Mucha gente se queda sin poder realizar o recibir llamadas telefónicas. ¿Eso cuánto puede valer?", se preguntó la titular de Antel.

Los robos han tenido, según los casos, particularidades que rozan lo insólito. "Ha habido veces que una cuadrilla está colocando el tramo cinco de una conexión en Manga, o en el Cerro, y que no está terminando el trabajo cuando el tramo uno ya fue robado. ¡Y eso que éste fue instalado el mismo día! Esa jornada de trabajo ya se perdió", señaló Simón.

(Producción: Leonel García, Renzo Rossello, Horacio Varoli)

A $ 45 el kilo en el mercado local

"Yo voy por la calle, mis compañeros también, y en cualquier lado veo carteles que dicen ‘Kilo de Cobre, tanto’. Así que te explicás por qué pasan los robos". Quien lo dice es Gabriel Molina, integrante del directorio de Sutel, sindicato de funcionarios de Antel.

Molina trabaja hace más de veinte años en el ente en tareas de operación y mantenimiento de redes. "Tanto", de acuerdo con su testimonio, ronda los 45 pesos.

Un cable de Antel para 10 abonados tiene unos 20 hilos de cobre de medio milímetro de ancho cada uno. Para completar un kilo de cobre, el robo debe afectar a centenas de abonados. "Antes se hurtaba mucho del tendido aéreo, ahora no se salvan ni los (cables) que están enterrados".

Recientemente, Molina participó de un encuentro de trabajadores de las comunicaciones que se celebró en Buenos Aires. Según dijo, el robo de cables de cobre no es un problema que Uruguay tenga en exclusividad. "Todos los representantes de la región me dijeron que pasa lo mismo. Ahora, es llamativo lo que pasa en el país. ¡Somos el segundo exportador del continente de cobre y no tenemos minas!", afirmó.

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