El partido de Uruguay unió a todos los candidatos

En el entretiempo Mujica y Lacalle estuvieron a 8 metros, pero ni se miraron

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RAÚL MERNIES

Las agrupaciones políticas se instalaron afuera del estadio e hicieron de la previa una fiesta. Adentro, Lacalle, Larrañaga, Mujica, Topolansky, Bordaberry y De León compartieron la misma sala, durante 15 minutos.

La campaña no descansó ni para el partido. Dos horas antes del comienzo del encuentro entre Uruguay y Argentina la circunvalación del Centenario se vio adornada por una batucada con banderas de la Lista 7373, del FA, y hasta un avión sobrevoló el área con el letrero de "Lacalle-Larrañaga, un rumbo seguro". Pero el que más se vio favorecido fue el Partido Colorado, ya que las banderas de "Vamos Uruguay", de la Lista 10, marcharon en mano de todos, incluso, se agitaban en la batucada izquierdista.

El partido de Uruguay en el estadio Centenario, además, sirvió de escenario para que los candidatos compartieran un mismo ambiente.

El primero en llegar fue Pedro Bordaberry: "El coloradito me llamó hoy a la mañana y me dijo que quería venir conmigo al estadio", explicó.

Joan Manuel, el "coloradito" de la campaña de Vamos Uruguay, ingresó al palco junto a su "amigo Pedro" y Hugo De León, quien confesó:

"Hoy vuelvo a ser un ex jugador de fútbol, nadie me pregunta nada de política".

José Mujica llegó a las 19.20 acompañado por Lucía Topolansky y al entrar se cruzó con Bordaberry, pero ninguno de los dos se percató de la presencia del otro y Mujica pasó expreso rumbo al palco VIP.

Veinte minutos más tarde arribó Jorge Larrañaga, que llegaba directamente del acto de la fórmula blanca en Colonia, y se ubicó en el palco bajo junto a su hijo Aparicio. "Soy hincha de Forlán y estoy contento porque hoy de mañana le conseguí una camiseta autografiada por Diego", dijo el compañero de fórmula de Lacalle.

Las puertas se cerraron y el partido comenzó, pero Raúl Giuria, integrante de la Mesa Ejecutiva de la AUF, seguía parado en la entrada del palco: "Estoy esperando a Lacalle. Lo invité al ver el partido al palco de autoridades", expresó Giuria.

El candidato presidencial blanco llegó dos minutos después del pitazo y apenas se había sentado -luego de dar un saludo a los 39 espectadores que compartían el ambiente con él- cuando ya lamentaba una buena oportunidad desperdiciada por Luis Suárez.

En el palco de Lacalle también estaba el presidente de Peñarol, Juan Pedro Damiani, y a sólo dos metros de distancia, separados por un vidrio, se acomodó el vicepresidente de la república, Rodolfo Nin Novoa. No se miraron ni una vez.

En el palco siguiente al de Nin estaban Mujica y Topolansky, y unos metros hacia el otro lado Bordaberry y De León, pero la situación anecdótica se dio en el entretiempo.

Las puertas de los palcos VIP dan a un ambiente común de unos 30 metros cuadrados donde se ubica la cantina. En el descanso todos salieron y respiraron el mismo aire, pero sólo Bordaberry tuvo la deferencia de acercarse y saludar a Lacalle con un "¿Cómo le va doctor?". Lacalle respondió con un abrazo y unas palabras al oído.

Nin Novoa no salió del palco y no se cruzó con nadie, pero Mujica y Topolansky salieron, miraron para los dos lados y no dieron un paso más.

Consultado sobre el trámite del encuentro, Mujica lanzó un "Mucho nervio, mucho nervio. Está pa` cualquiera de los dos".

A unos ocho metros, en la barra, Lacalle tomaba un Sandy Mac doble, con soda.

El candidato blanco miró el partido de brazos cruzados, comiendo pastillas de menta y con mucho frío, ya que el vidrio estaba abierto, soplaba el viento y hasta entraba olor a pop.

Sólo emitió comentarios para criticar al juez o preguntar por Chile. Cantó "Soy celeste" a la par de la tribuna y remató con un "La put...", cuando Argentina hizo el gol.

A la salida del estadio, mientras Lacalle hablaba de fútbol con un grupo de personas, alguien le gritó un insulto.

El candidato interrumpió la charla y miró hacia el costado, queriendo identificar al que gritaba. Unos pasos más adelante, en nota con un canal de televisión, el insulto se repitió y otra vez Lacalle reaccionó, pero ante el "no des pelota" de quienes lo acompañaban, la dejó pasar.

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