El Parlamento no llegará a tratar unos 900 asuntos

| Autoridades de las Cámaras tratan de mantener control sobre la situación, que trasmite un aire de fin de gestión

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DANIEL ISGLEAS

En contra de los deseos de las autoridades, el clima electoral se ha instalado progresivamente en el ambiente político nacional. Y también lo ha hecho en el Parlamento, donde todo parece indicar que la Legislatura llegará a su fin dejando sin tratar la mayoría de los 922 proyectos de ley, resoluciones, nominaciones y otros asuntos propuestos por los propios legisladores o por el Poder Ejecutivo.

En las comisiones del Senado quedan aún 253 carpetas con asuntos y en las de la Cámara de Representantes otras 669 aguardan tratamiento, de acuerdo con un sondeo efectuado por El País. Esta sensación de fin de gestión se sustenta en el hecho que las fuerzas políticas han comenzado a pensar más en el proceso electoral que en el trabajo legislativo, cuando aún restan 19 sesiones de los plenarios de las Cámaras antes del fin del período anual de la Legislatura, que tendrá lugar el 15 de setiembre por tratarse de un año electoral.

La agitación propia de la campaña también contagia al funcionamiento del plenario y las comisiones. Hay decenas de legisladores titulares permanentemente con licencia, en la mayoría de los casos abocados a la campaña electoral apostando a obtener una aceptable votación en la interna de junio para poder aspirar a un lugar de preferencia en las listas a cargos electivos para los comicios nacionales de octubre.

Mientras tanto, el Poder Legislativo transcurre sesiones, días y semanas sin despachar asuntos que se acumulan. Una vez resueltos temas complejos como la ley sobre salud reproductiva (más conocida como la ley de despenalización del aborto) o la que anula el régimen de detracciones a las exportaciones, las Cámaras han dedicado sus últimos debates a asuntos políticos: en la semana hubo dos interpelaciones y en total fueron tres en lo que va de mayo.

Pero en las comisiones hay cientos de temas que probablemente no lleguen al plenario de las Cámaras por más empeño que pongan las autoridades. Por ejemplo, quizás la última ley de significación que se apruebe sea la reforma de la Caja de jubilaciones y pensiones del personal policial, iniciativa que ya sorteó la etapa del Senado.

Otros proyectos de ley que están en la primera línea de la atención pero que no llegarán a ser tratados, son la reforma tributaria y un proyecto de reforma política, ambas impulsadas por el Poder Ejecutivo, otro proyecto de reforma política planteado por el Herrerismo que inclusive está en el orden del día de la Cámara pero nunca se cuenta con el quórum mínimo para su tratamiento; el Código de la Niñez, votado en Diputados y a estudio del Senado, y el proyecto conteniendo normas sobre reproducción humana asistida, que acaba se ingresar a la comisión de Salud de Diputados.

Por citar otro ejemplo, en el área social, hay una iniciativa que facilita el empleo a personas discapacitadas que nunca se trató.

TODO TIEMPO PASADO. El Parlamento sancionó casi 1.500 leyes en los quince años transcurridos desde el restablecimiento democrático hasta comienzos del 2001, de acuerdo con un estudio de producción legislativa que analiza los tres gobiernos de blancos y colorados y que fuera realizado por el Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.

Según esa evaluación, el índice de desaprobación de la gestión parlamentaria durante los últimos años ha girado en el entorno del 40%, mientras que la aprobación se ha situado promedialmente en el 20%. De todos modos, Uruguay es comparativamente el país de América Latina que mejor valora la importancia del Parlamento como institución fundamental en el proceso democrático.

Pocos días antes del referéndum sobre la ley de Ancap, el 7 de diciembre último, los partidos también dejaron de lado la actividad legislativa y se dedicaron a la campaña en favor de una u otra opción.

"Somos legisladores hasta febrero"

"Después de la interna, el mundo seguirá existiendo y el Parlamento debe seguir funcionando", dijo a El País el presidente de la Cámara de Representantes, el quincista José Amorín. "Si el país necesita de estas leyes, tendrá que haber reuniones extraordinarias inclusive después de las elecciones nacionales. No podemos olvidar que somos legisladores hasta el 15 de febrero", advirtió el jerarca.

Para Amorín, hay otras iniciativas que merecen atención de la Cámara y que él confía en aprobar: la ley orgánica militar, la reforma del régimen de licencia de los legisladores, una serie de convenios internacionales (entre ellos uno con Italia), y una reforma de la carta orgánica del BROU para poder mejorar la calidad de crédito a empresas, entre otras.

La Cámara de Diputados debe pronunciarse también sobre varios pedidos de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) para levantar los fueros de algunos de sus integrantes, con el fin de citarlos a prestar declaración en sedes judiciales. A pocos meses de las elecciones nacionales, en una comisión hay un proyecto que fija derechos civiles y políticos a los uruguayos residentes en el exterior que desde el año 2000 está olvidado en un cajón.

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