El minero José Ojeda, famoso por ser el autor del mensaje "estamos bien en el refugio los 33", señal que alertó al mundo de que los mineros chilenos aún vivían tras 17 días de desesperada búsqueda, se encuentra internado en una clínica psiquiátrica de Santiago, luego de sufrir una aguda depresión.
Ojeda, de 48 años, que no asistió a la ceremonia organizada por el presidente chileno Sebastián Piñera, para conmemorar los dos años del rescate, hace unas semanas decidió internarse voluntariamente tras verse acosado por los fantasmas del encierro.
"En estas fechas se me vienen todos los recuerdos de la mina. Los tengo grabados a fuego. Estuve durmiendo 20 minutos diarios, a veces cuatro horas. Ahora con las pastillas duermo desde las 10.30 hasta las 7 del otro día. Pero cuando no me hacen efecto las pastillas comienzo con las mismas pesadillas: estoy en la mina y de ahí no puedo escapar", explicó Ojeda a la prensa chilena.
Durante los días bajo tierra, Ojeda, apodado "Corazón de Minero" por sus compañeros, también sufrió diversos episodios de descompensación producto de la diabetes. Incluso fue uno de los mineros considerados "de cuidado", según los informes emitidos por el ministro de Salud, Jaime Mañalich.
De acuerdo con su sobrina, Elizabeth Steger, Ojeda no logró conciliar el sueño durante semanas antes del segundo aniversario del rescate, celebrado el último 12 de octubre. "Ahora debe tomarse diez pastillas cada noche para hacerlo. Tiene una crisis psiquiátrica por todo lo que pasó", relató Steger.
En conversación con La Nación, en sus primeras horas fuera de la mina, Ojeda detalló sus jornadas en vela durante el encierro. "Yo tenía problemas con el sueño. Pasaba más de 24 horas despierto, dormía unos 20 minutos y seguía en pie. Me ponía a caminar y buscaba algo, ruidos o cualquier cosa", dijo Ojeda.
El mensaje, precisó el minero, fue escrito en una noche de desesperanza, cuando se dejaron de escuchar los primeros sondajes, alrededor del 10 de agosto, 12 días antes de que fueran hallados con vida.
Tras el rescate, Ojeda fue uno de los primeros mineros en enfrentarse con el gobierno. Su motivo fue el futuro del histórico escrito, que fue exhibido por Piñera en sus giras internacionales.
A mediados del año pasado, y tras numerosas quejas de su autor, el mensaje escrito con lápiz rojo en una hoja de cuaderno de matemáticas fue entregado a la Dirección de Bibliotecas, Museos y Archivos, que lo sometió a un proceso de conservación y lo protegió con un plástico especial. Luego fue depositado en una caja fuerte, junto con textos originales de los poetas y premios Nobel Pablo Neruda y Gabriela Mistral.
SIN SUERTE.
A los compañeros de Ojeda no les ha ido mejor. Varios aún permanecen con licencia médica por estrés y secuelas postraumáticas. Mario Gómez y Yonni Barrios luchan contra la silicosis que les causó su larga estadía en la minería.
El mediático Edison Peña, quien solía trotar dentro de la mina tarareando canciones de Elvis Presley, recayó en la adicción al alcohol y las drogas que lo acosaba hasta antes del encierro, por lo que debió internarse en una clínica. Poco se ha sabido de él después de eso.
Desempleados, deprimidos y con una asfixiante sensación de abandono, gran parte de los mineros restantes han intentado encontrar refugio -o un escape- en la fe.
José Henríquez, el "pastor" dentro de la mina, siguió predicando la palabra de Dios. Luis Urzúa fue invitado por el papa Benedicto XVI para el 50° aniversario del Concilio Vaticano II. Otros 22, encabezados por Omar Reygadas, tuvieron acercamientos con la orden sufí Naqshbandi, una congregación musulmana. Tras ello, 13 asisten a un centro sufí en el poblado de Alto del Carmen, a unos 150 kilómetros de la mina que quiso segar sus vidas.
El autor del famoso mensaje "Estamos bien en el refugio los 33" que alertó al mundo de que los 33 mineros chilenos estaban vivos al fondo del yacimiento San José, permanece internado en una clínica psiquiátrica. Ojeda no asistió a la ceremonia organizada por el presidente chileno, Sebastián Piñera, para conmemorar los dos años del rescate. Se internó por una crisis que lo dejaba dormir solo unos minutos por noche y en los cuales, además, tenía pesadillas sobre el encierro en la mina. Sus compañeros también sufren las secuelas.
Quién contiene a los mineros y sus familias
n En esta época de aniversarios, los recuerdos de los mineros se acrecientan. "Aparecen más seguido en mi oficina cuando se acercan estas conmemoraciones", dice la directora regional del Sernam, María Teresa Cañas, quien supervisa, junto a la asistente social del gobierno regional, Marta Contreras, el período posrescate de los "33 de Atacama" y su reinserción laboral y social. El Sernam no solo se preocupa de los mineros, sino también de su ambiente familiar. Cañas mantiene permanente contacto con las esposas y parejas de los rescatados desde aquellos días del campamento Esperanza. "La noche anterior al 5 de agosto nos juntamos con las señoras, porque es una fecha muy emotiva para todos, y en especial para ellas, que deben contener el ánimo de sus esposos", explica Cañas. (EL MERCURIO)