El difícil arte de vivir con el 10%

| Las diferencias pueden ser abismales: de 300 pesos a mil dólares, según se trate de un mozo o empleado de casino

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PUNTA DEL ESTE | CESAR BIANCHI

Esteban González (21) trabaja de 9 a 16 horas acomodando coches que estacionan frente al banco ABN-Amro Bank de avenida Roosevelt y Madame Curie. Se impuso el mismo horario que el banco en un acuerdo tácito —"si me voy de acá y viene otro cuidacoches, se enojan y arman lío "— y se va a su casa con un buen jornal.

Hace tres años que está en la mencionada esquina, pero dice que en verano nunca vuelve al hogar con menos de 700 pesos, mientras que durante el resto del año un promedio de propina diaria es de 200 pesos.

"Muchos turistas no me dan propina por no bajar los vidrios o porque están apurados", dice González. Sin embargo, los más generosos le han llegado a dar entre 50 y 100 pesos por haberlo ayudado a estacionar y cuidar su automóvil.

Dice que desde los 8 años trabaja en el oficio elegido, y no tiene pensado abandonarlo. Además, se da el lujo de bajar a la playa en el mejor horario vespertino.

Como él, muchos de los trabajadores de esta zafra de verano viven de las propinas, y otros tienen un sueldo mensual, incrementado con las propinas que los consumidores les dejan por su buen servicio.

En Uruguay no existe una reglamentación que establezca un porcentaje dado de propina, aunque convencionalmente se entiende que debería significar un 10% de un servicio usufructuado. En Brasil, por ejemplo, está reglamentado el 10% de propina y en los restaurantes se incluye dentro de la cuenta.

El Banco de Previsión Social (BPS) le suma al sueldo nominal del trabajador que percibe propinas el valor de tres bases fictas —tres Unidades Reajustables de acuerdo con el último aumento de sueldos— para aportes jubilatorios, aporte a Disse e IRP. El trabajador no verá lo calculado por concepto de propinas en su sueldo líquido.

El Estado se encarga de definir qué trabajadores de qué rubros son pasibles de este aporte, dado que reciben propinas por sus labores (ver servicio adjunto).

IRREGULAR. Pablo Soba es cadete y Carmen Peña es mucama. Ambos de 19 años, trabajan en el hotel El Remanso, en el centro de la península. Amén de sus sueldos, suelen percibir propinas de parte de los huéspedes del hotel, pero las mismas son cada vez peores, comentan.

"Yo al principio llevaba la cuenta de cuanto iba ganando de propina, pero después dejé de contar porque era muy irregular y no era significativa", dice Soba, para quien la mejor temporada en este sentido fue la del verano del 2000. "¡Esas sí que eran propinas! Al año siguiente ganaba lo mismo, pero como hubo una devaluación y una caída de la moneda, perdía valor", agrega.

Una "buena" propina hoy se la puede dar un turista argentino, dice. "El argentino te puede dar $ 60 por llevarle las maletas a la habitación, mientras que un uruguayo te da $ 10", compara. Y aclara que el visitante argentino no se confunde con el billete uruguayo, como sí le sucede al brasileño. "El brasileño se confunde y te da poco porque no entiende los billetes nuestros", explica.

A Carmen Peña la semana pasada una pareja norteamericana le dio $ 500 por hacer la cama durante cuatro días seguidos. Dice que indistintamente le han dado $ 100, $ 50 y algún uruguayo hasta $ 15.

"El uruguayo no es de dar buenas propinas, esa es la verdad", ilustra Soba. El cadete admite que el turista argentino, incluso, también da propina en dólares, aunque no más de uno o dos. "Los brasileños que se acuerdan de que no está incluida en la cuenta, también dan buenas propinas", dice, aunque reconoce que ya no llega a medio sueldo, como sí llegaba en el verano 2000.

Jacinto Plada también coincide con ellos en que los uruguayos no dan buenas propinas, en que casi ya nadie respeta el acuerdo tácito del 10% del servicio, y en que el brasileño atento también es generoso, en este sentido. Plada es mozo del restaurante Ciclista y se dice competente para hablar del tema, desde el momento que aduce 38 años de experiencia sirviendo mesas.

Para él la mejor temporada fue la de 1997, dice, después de pensar mucho. "Fue pareja, nadie daba más del 13% de lo consumido, pero todo el mundo respetaba el 10%", sostiene. Ahora no es así. "Casi todas son malas propinas", sentencia.

Plada estima el promedio tipo en un 3% y lo explica: "es que algún brasileño que entiende que no está incluida te da el 10%, pero el uruguayo te da el 1%, entonces el 3% puede ser un buen promedio".

"El uruguayo no es de dar propinas", insiste el mozo del restaurante Ciclista de Punta del Este. Si acaso se "rebusca" con algún argentino o brasileño. "El uruguayo te da 10 pesos o 15 pesos, aunque consuman cuatro personas", calcula.

VIOLETA. María Dotti (20) es una moza que no tiene inconvenientes en decir que en la primera mitad de enero les fue "muy bien" con las propinas "ganadas" en el restaurante La Casa Violeta. "Hay que ganarse la propina. Nosotros la ganamos con simpatía, atendiendo bien al cliente y con la calidad de la comida", explica con gran sentido del marketing y las relaciones públicas.

Dotti es una de las 14 mozas que atienden en La Casa Violeta, donde tienen un sistema de reparto en partes iguales por lo percibido como propinas al final de la noche. "Lo ponemos en un fondo común y lo dividimos al final de la jornada", explica.

Durante la primera quincena de enero le fue tan bien que nunca llegaba a su casa con menos de 300 pesos como propina, mientras que en esta segunda quincena, si logra acumular esa cifra por propinas al final de la noche, se siente una afortunada. "Si llego a 300 ahora, festejo", dice.

"La merma de público en el restaurante condicionó las ganancias por propinas", argumenta. Según Dotti, el cliente uruguayo que concurre a almorzar o cenar al restaurante mencionado sí paga el 10% esperado. "Ha pasado que viene una familia argentina o uruguaya de cuatro personas, gastan $ 1.500 y después dejan $ 150, como debe ser", dice.

Con los brasileños, no tiene la misma suerte. "Suponen que la propina está incluida en el precio, y eso que las boletas aclaran ’servicio no incluido’. Lo que a veces pasa es que se cree que nos referimos a los cubiertos", explica.

Por su parte, un empleado del casino privado del hotel Conrad, por ejemplo, puede llegar a obtener cerca de 1.000 dólares por mes por concepto de propinas, según estimaron fuentes confiables.

El BPS entiende que la base ficta tiene el valor de la Unidad Reajustable (UR), al último mes en que se aumentaron los salarios. Cada UR tiene un valor actual de 225 pesos, con lo que al trabajador que recibe propinas se le descuenta mensualmente el valor a tres UR, es decir 675 pesos, que será su aporte a la hora de su jubilación, más la tasa mensual de Disse y el impuesto de IRP.

Se prorratea según los días trabajados, porque no es lo mismo aquel que trabajó todos los días, que el que no; y si hace horas extras, también se le deduce lo aportado por propinas, explicó una fuente de inspección del BPS. El gravamen —actualmente de 675 pesos, es decir tres bases fictas asimiladas al valor de la UR — es el mismo para todos los trabajadores que el Estado entiende reciben propinas.

Rubros

GASTRONOMIA. En este rubro el Estado entiende en la expedición de bebidas y comidas, los mozos suelen percibir propinas.

HOTELES. En hotelería, las mucamas, los maleteros, los pisteros, mozos de bar y mozos de plaza, recepcionista y conserjes son pasibles de recibir propinas.

OTROS. En las estaciones de servicios y lavados de vehículos, el personal de pista; y en las gomerías, todo el personal suele recibir propinas.

REMISES. Los choferes de empresas de remise o de taxis del interior del país, también suelen ganarse propinas.

BELLEZA. En peluquerías y salones de belleza, "todos los que prestan servicios directamente al cliente, dice la reglamentación estatal, serán pasibles de descuento de "tres bases fictas" por concepto de propinas.

SHOWS. En espectáculos públicos, los porteros y acomodadores, por ejemplo de un cine o bien un recital u obra de teatro.

DELIVERIES. En los repartos a domicilio de garrafas y supergás, bebidas, comidas, farmacias, es el repartidor el pasible de descuento por propinas.

OTROS II. En reparto de correspondencia, es el mandadero quien recibe propinas. En el transporte colectivo e internacional son los maleteros.

CASINOS. En los casinos "explotados por particulares", los empleados reciben un descuento calculado por las propinas recibidas.

LEGISLACION. El BPS entiende que la base ficta tiene el valor de la Unidad Reajustable (UR), al último mes en que se aumentaron los salarios. Cada UR tiene un valor actual de 225 pesos, con lo que al trabajador que recibe propinas se le descuenta mensualmente el valor a tres UR, es decir 675 pesos, que será su aporte a la hora de su jubilación, más la tasa mensual de Disse y el impuesto de IRP.

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