El debate por la Ley de Caducidad también estuvo presente en Buenos Aires

VICTORIA MOLNAR

Mientras en el Palacio Legislativo comenzaba el debate sobre la derogación de la Ley de Caducidad, en Buenos Aires la Cancillería argentina nucleaba a políticos, personalidades y funcionarios de ambas orillas en lo que fue el homenaje a Zelmar Michelini al cumplirse 35 años de su secuestro y desaparición.

El encuentro en el Salón Dorado del Palacio San Martín -en el que se realizó también un reconocimiento a Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo, William Whitelaw y Manuel Liberoff- fue organizado a pedido del canciller argentino, Héctor Timerman, quien también lo presidió junto al secretario de Derechos Humanos de la Nación Argentina, Eduardo Luis Duhalde.

Timerman destacó la apuesta de Zelmar Michelini a la política, su convicción democrática y su compromiso con el periodismo y aseguró: "Zelmar puede estar contento: un hijo es senador, un hijo es diputado, el Uruguay es democrático, el Presidente es Pepe Mujica. Zelmar no fue Presidente, pero sus ideas son las que gobiernan hoy la República Oriental del Uruguay".

Al final de la ceremonia, además de la emoción del homenaje, la pregunta sobre lo que ocurría en el Palacio Legislativo uruguayo fue uno de los principales temas de conversación entre los asistentes. Uno de los participantes fue el embajador itinerante Julio Baraibar quien señaló que la ceremonia fue "una muestra más de la amistad y los aspectos fundamentales de hermandad que tenemos uruguayos y argentinos".

Al ser consultado por El País sobre el debate parlamentario que se realizaba en esos momentos sobre la derogación de la Ley de Caducidad, Baraibar dijo: "Es una ley a la que yo considero injusta, que es y ha sido inconstitucional y aunque ha regido un montón de cosas, en Uruguay hoy tenemos presos a dos ex presidentes, a los militares que vinieron a buscar uruguayos para llevárselos a la Argentina y a vender niños y a un ex canciller. Creo que ese es el mecanismo de lo que sí queremos los uruguayos".

A su vez, afirmó que es necesario "poner es punto final a esta situación porque no queremos que nuestros hijos y nuestros nietos hereden estos problemas". "Ya está esto, unos hicimos cosas mal, otros hicieron cosas mal, bueno pongamos punto final. Lo que significa poner arriba de la mesa estas cosas que tenemos, pero que también no sigamos cobrándole al otro, porque siempre va a haber doloridos y entonces no terminamos nunca y necesitamos poner punto final para que todos los uruguayos podamos vivir en armonía, llegar al nivel de desarrollo que nos merecemos y disfrutarlo".

Por otra parte, desde la Fundación Zelmar Michelini señalaron la importancia del homenaje en la Cancillería argentina. La presidenta de la fundación Zelmar Michelini, Cecilia Michelini, expuso a El País que si bien la situación los implica, como fundación "somos sociedad civil y no tenemos incidencia, por eso lo vivimos con serenidad y creemos que la sociedad uruguaya encontrará sus caminos para acabar con la impunidad sean hoy o mañana".

Asimismo, como hija de Zelmar Michelini opinó que "en la Argentina hay una cultura mayor de separar la parte del Derecho de la parte política y eso hace que se haya avanzado más que en Uruguay" en ese aspecto. "En el Uruguay recién tímidamente se empiezan a separar eso que es algo transversal y no es un problema solamente de los partidos tradicionales sino también de la izquierda que siempre de alguna manera ha mezclado mucho el tema político con el tema del derecho", agregó.

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