El cometa fue el espectáculo del día en la costa

Se seguirá viendo hoy; la mejor hora es apenas cae el sol

"Ahí, ahí. Arriba, a la izquierda de Venus ¿lo ves?". "Ah, sí, lo veo, lo veo". Comentarios del estilo se repetían sin cesar entre cerca de 500 personas que se acercaron a la rambla a la altura de Bulevar Artigas. Prismáticos en mano, cámaras digitales, telescopios, la mayoría se fue preparando para el avistamiento.

Los astrónomos de la Asociación de Aficionados a la Astronomía y del Observatorio Los Molinos repetían una y otra vez las características del cometa y su trayectoria.

Los niños miraban boquiabierta. Un pequeño de seis años, una vez que divisó al cometa, preguntó: "¿se viene contra nosotros?". A su lado otro padre intentaba explicar el fenómeno diciéndole a su hijo "tiene cola como las cometas que remontamos".

Algunos, que no aguantaron la ansiedad, se dieron media vuelta al primer intento fallido de ver el cometa, escondido por momentos detrás de densas nubes negras. Una señora que no lograba ver fue invitada a utilizar el telescopio: "Ah, ahora sí. ¿Es porque el telescopio atraviesa las nubes?". Disimulando la risa el "aficionado" le respondió: "no, simplemente amplifica la imagen".

Todo esto sucedía entre las 21.15 y las 21.40, cuando todavía no era fácil divisarlo a simple vista. La emoción del avistamiento era seguida de efusivos aplausos, con la misma gratificación que produce dar en el blanco.

Aquellos que se hayan perdido el show luminoso que dejó a su paso el cometa C/2006 P1 (McNaught) tienen otra oportunidad esta noche, y el resto de la semana. La zona costera es ideal para la observación dado que aparece sobre el horizonte, es decir en dirección suroeste. Entre las 21 (a la caída del sol) y las 22 se podrá apreciar con total nitidez la cola que estará ubicada en dirección opuesta al horizonte y al sol.

Características. "Se sabía que el cometa iba a hacer su pasaje cerca del sol sobre principios de enero, lo que sorprendió fue el brillo que ha ido adquiriendo y que ha permitido su observación a simple vista", dijo a El País el astrónomo Gonzalo Tancredi.

A diferencia del famoso cometa Halley (que viene de visita cada 76 años), éste no es un cometa periódico. "Que sea periódico o no depende de la órbita y del origen del cometa. En este caso proviene de la nube de ORT, que es una región muy exterior del sistema solar donde el cometa permaneció por miles de millones de años, desde la formación del sistema solar. Ellos quedan ahí, a grandes distancias del Sol y cada tanto pueden ser perturbados y enviados al interior del sistema solar", dijo Tancredi.

Los astrónomos saben con certeza cuál es el trayecto que tuvo y tendrá McNaught. Saben que el 12 de enero hizo su pasaje más próximo al Sol y que "posiblemente va a terminar siendo eyectado del sistema solar, se va a perder en el espacio". Triste final para el popular cometa.

Cola tiene un millón de kilómetros de largo

"Es bastante difícil predecir cuál va a ser el brillo que va a alcanzar un cometa", explicó Tancredi. El brillo se explica por la nube de gas y polvo que se forma en torno al núcleo sólido del cometa que está compuesto por hielos, mayoritariamente de agua, pero también de polvo. A medida que se acerca al Sol, éste comienza a calentarse y a desprender gas que arrastra a su paso el polvo.

"Así se forma una gran nube entorno al núcleo que puede alcanzar varias decenas de kilómetros. A partir de esta nube se forma, en dirección opuesta al Sol, la cola del cometa que en este caso alcanzó más de un millón de kilómetros de extensión" explicó Tancredi.

No se trata de un objeto sólido, sino de nube y polvo "algo difuso".

Cada año se descubren decenas de cometas, pero pocos son apreciables a simple vista como este. En el hemisferio Sur no se observa uno con esta espectacularidad desde hace 40 años. Diez años atrás los habitantes del hemisferio Norte pudieron observar un cometa de características similares.

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