EDUCACIÓN

El País ratifica dato de retorno escolar al perder asignación

En octubre hubo una nueva ronda de suspensiones por “asistencias irregulares” que afectó a 12.607 niños y adolescentes.

Congelan asignaciones a estudiantes pero esperan que presenten certificaciones. Foto: archivo El País
Foto: archivo El País

El País publicó el lunes que “solo el 2% de quienes perdieron la asignación familiar volvieron a clase”. Este martes Presidencia de la República intentó desmentir la información en su sitio web diciendo que en realidad el 24% retomó los estudios.

Sin embargo, los datos oficiales que la ANEP le pasó al BPS confirman la versión publicada por El País. En junio del año pasado había al menos 10.450 niños y adolescentes a los que se les suspendió el cobro de la asignación familiar. De ellos solo se terminaron inscribiendo 203 (menos del 2% del total). Primaria fue el que más recibió alumnos reinscriptos: 86.

En octubre hubo una nueva ronda de suspensiones por “asistencias irregulares” que afectó a 12.607 niños y adolescentes. Esas retenciones no tienen nada que ver con el fallo final: puede que el alumno promueva el año, que repita o que haya pedido pase a otra institución.

Lo cierto es que los datos oficiales indican que de ese total 21 migraron y de 243 se “carece de información”. Del resto depende que estableció cada desconcentrado, pero lo cierto es que la ANEP no los computa como que “recuperaron los estudios”.

No solo eso. La ley establece que las asingaciones familaires están sujetas a la asistencia a clase y al control médico. Pero en el caso de la salud se entiende que el niño fue atendido porque asiste a clase y tiene el carnet de salud al día.

Más allá de que los datos que publicó El País estaban en lo cierto, el consejero de Primaria, Pablo Caggiani, dijo que las cifras siguen demostrando que la herramienta “es ineficaz para que los niños vuelvan a ir a clase”.

Su postura dista de los consejeros políticos de Primaria —Irupé Buzzetti y Héctor Florit— que sostienen que cualquier mecanismo para atraer a los niños debería ser bienvenido y que puede que la condicionalidad de las asignaciones sirva para disuadir a aquel que pensaba no mandar a su hijo a la escuela.

Pero así como en la interna de la ANEP no hay consenso si la herramienta debería estar sujeta a la asistencia a clase, o no, tampoco hay una única postura en el gobierno.

La ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, dijo a El País que “los números hablan por sí solos”. Y concluyó: “Todo niño tiene que recibir la transferencia monetaria por el solo hecho de existir, sin condición alguna. En todo caso, pagará más el que gana más, y pagará menos el que gane menos”. Esa es su propuesta para un eventual nuevo gobierno del Frente Amplio.

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