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El primer paso para la reforma educativa; títulos universitarios para docentes

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Ministerio de Educación y Cultura. Foto: Estefanía Leal.
Fachada del edificio sede del Ministerio de Educacion y Cultura, ubicado en Reconquista 535, en la Ciudad Vieja de Montevideo, ND 20220321, foto Estefania Leal - Archivo El Pais
Estefania Leal/Archivo El Pais

PRUEBA Y CAMBIO EN LA CURRÍCULA

Para llevar adelante esto, el MEC pone sus reglas: un cambio en la currícula y un examen final para revisar que los maestros y profesores tengan todas las competencias para ser universitarios

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El grueso de la reforma de la enseñanza deberá salir de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). Sin embargo, también hay reestructuras que dependerán del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), como el reconocimiento de nivel universitario a las carreras de formación docente. Una resolución emitida ayer por la cartera presenta el recorrido que se llevará adelante para que esto, que hace varios períodos de gobierno que intenta hacerse, se convierta en una realidad.

La resolución 035, firmada por el ministro Pablo da Silveira, responde a algunos artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC), como ser el 198, uno de los que estuvo en pugna en la elección del pasado domingo, y que se refiere al “procedimiento voluntario de reconocimiento del nivel universitario de carreras de formación docente impartidas por entidades públicas no universitarias”.

Para entender qué implica esto hay que tener en cuenta que la ANEP es la que se encarga de formar a los docentes a lo largo y ancho del país. Pero este organismo no tiene la potestad de dar títulos universitarios. El MEC sí puede hacerlo, como lo suele hacer permanentemente con las universidades privadas. Lo que se propone con esta reforma es que la ANEP siga encargándose de la formación de los profesores, pero que luego el MEC reconozca los títulos dándoles el valor de una licenciatura en pedagogía.

Pero para llevar adelante este reconocimiento pone sus reglas: un cambio en la currícula y un examen final para revisar que los maestros y profesores tengan las competencias básicas para ser universitarios: que sepan escribir correctamente, que si enseñan matemática sepan hacer ciertos ejercicios, que dominen el uso de las computadoras del Plan Ceibal... Si la persona pierde este examen no es que deja de ser maestro o profesor; lo seguirá siendo pero no obtendrá el título universitario.

La currícula

Un documento que acompaña la resolución y al que accedió El País, advierte que todo programa universitario de formación en educación deberá acumular un mínimo de 3.000 horas de docencia directa o de prácticas supervisadas para ser reconocido por el MEC. Y se añade que el título que se otorgue será el de Licenciado en Pedagogía, a lo que se le agregará cada “especialidad”: Opción Profesor de Educación Media con Mención en Historia, por ejemplo.

El currículum común deberá estar integrado por algunas competencias básicas (idioma español, matemáticas aplicadas, argumentación y organización de textos, y metodología de la investigación), por formación disciplinar específica (que variará según cada programa), por formación para la enseñanza y la evaluación de aprendizajes (pedagogía, didáctica, psicología y neurociencias, y metodologías de la investigación, entre otras materias), y herramientas profesionales (habilidades tecnológicas y digitales, e inglés).

Con esta cantidad de horas y esta cantidad de materias, según señalaron fuentes del MEC a El País, deberían reformarse los programas de algunos de los más de 30 institutos magisteriales y de formación de profesores que dependen de la ANEP. Y agregaron: “Esto es parte esencial de la reforma educativa. Es la reforma más lenta, porque implica el cambio de los programas en la formación de los profesores, pero es algo fundamental” si se quiere calar a fondo en el aprendizaje de los alumnos de liceos y escuelas técnicas.

La prueba

Para aspirar al reconocimiento universitario, entonces, los docentes deberán pasar por una “prueba de certificación final”. Esta será diseñada por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) y se tendrán en cuenta cuatro niveles de suficiencia:

Primero, las competencias básicas: manejo de lengua española (comprensión lectora, ortografía, sintaxis), aplicación de útiles matemáticos y estadísticos básicos (dominio de operaciones aritméticas elementales, cálculo de tasas, medias, medianas, etc.), argumentación y organización de textos. “Una persona que no sabe escribir y expresar una idea no puede dar clase”, señalaron desde el ministerio.

Segundo, la formación disciplinar, que variará según la carrera (los profesores de matemática deberán saber más matemática; los profesores de historia, más historia…).

Tercero, las habilidades tecnológicas y digitales, lo que incluye -como decíamos- dominar las herramientas del Plan Ceibal, pero también entender “los elementos básicos del pensamiento computacional”.

Cuarto y último, las habilidades de la educación inclusiva, que son los conocimientos básicos sobre la diversidad de los alumnos y sus requerimientos específicos en situación de aula. “Se han llenado la boca con la inclusión, pero hay claras deficiencias a la hora de tratar, por ejemplo, a un niño autista”, se advirtió desde el MEC.

Otros cambios

El documento del ministerio señala, también, que para que se reconozca el título universitario el 75% de las horas de clase deberán haber sido recibidas de manera directa “por formadores que tengan como mínimo una licenciatura universitaria o un título de formación docente otorgado por la ANEP”.

En tanto, el 50% del total de horas de clase recibidas deberá ser otorgado por formadores que, además de un título de grado, cuenten con una maestría universitaria. El 20% por quienes tengan un doctorado. Otro 20% por quienes tengan experiencia en investigación, “con productos publicados, por un lapso no menor a 5 años”. Y un 10% por formadores que integren el Sistema Nacional de Investigadores.

“Estos cambios son todos esenciales para la reforma educativa -reflexionaron una vez más desde el MEC-. Porque podemos cambiar planes, programas y modos en los centros educativos, pero si no cambiamos la formación de nuestros docentes no podemos avanzar”.

Desde la ANEP, en tanto, ya señalaron que están dispuestos a recorrer el camino necesario para que los títulos de sus egresados tengan carácter universitario, pero es claro que esto no se logrará de un día para otro.

Gobierno esperó al referéndum para activar un cambio prometido

El presidente Luis Lacalle Pou dijo en la noche del domingo, luego del triunfo del No en el referéndum que buscaba derogar 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC), que la reforma educativa sería un mojón clave de lo que resta de su mandato. Y fue sobre el mediodía de ayer que el ministro Pablo da Silveira firmó la resolución por la cual se imponen las reglas para que los docentes que trabajan en escuelas, liceos y escuelas técnicas puedan ser universitarios. El Frente Amplio intentó en los pasados gobiernos ir hacia una Universidad de la Educación, plan que no se pudo implementar entre otras cosas por el rechazo de parte de los sindicatos en cuanto a la forma en que esto se haría. Finalmente no habrá una Universidad de la Educación, sino que la llave que el gobierno de coalición encontró para llegar al objetivo es la de reconocer los títulos que son impartidos por las instituciones de la ANEP. El cambio fue impuesto por la LUC y dos de los artículos que lo habilitan están entre los que se pretendían derogar. Por eso es que, según supo El País, el MEC ya tenía hace un buen tiempo el protocolo armado y estaba a la espera de que pasara la jornada de votación para habilitarlo.

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